Parásitos intestinales en gatos: tratamiento y prevención

Aitana Bellido · 13 febrero, 2018
Estos pueden suponer un riesgo para la vida de la mascota; para evitarlos es esencial la higiene de los lugares por donde suele transitar el felino

Hasta un 45 % de la población felina se verá afectada por parásitos gastrointestinales en algún momento de su vida. Con estos niveles de prevalencia, es esencial aprender a distinguir los síntomas que pueden experimentar nuestras mascotas una vez infectadas, y a prevenir que vuelvan a estarlo en un futuro.

Cómo saber si nuestro gato está infectado

Los parásitos intestinales suelen ser silenciosos y efectivos y suelen actuar en cierta armonía con su huésped, del que dependen para sobrevivir. Normalmente, cuando nuestro gato empieza a experimentar síntomas es señal de que ha habido una ruptura en el equilibrio. 

La  reproducción masiva de los parásitos puede poner en riesgo la vida del animal, y los síntomas que puede experimentar tu mascota pueden variar dependiendo del tipo de parásito que lo infecte. He aquí una lista de los más comunes:

  • En gatos jóvenes, el denominado ‘fracaso en el desarrollo’, es decir, una parada en el crecimiento normal de un cachorro debido a la presencia de parásitos que acaparan su fuente de nutrientes.
  • Raquitismo
  • Anemia
  • Vómitos, diarrea y trastornos gastrointestinales
  • Pérdida de brillo en el manto
  • Barriga hinchada y redondeada
  • Deshidratación

Estos síntomas pueden debilitar a nuestro gato y hacerle más susceptible a enfermedades causadas por virus o bacterias. Los gatos domésticos suelen estar poco expuestos a los parásitos, ya que suelen cuidar mucho su higiene y sólo tendrán más riesgo de quedar infectados en ambientes poco salubres o en la naturaleza.

Parásitos intestinales en felinos

Tipos de parásitos ante los que estar alerta

Los parásitos más comunes y que podremos detectar en las heces de nuestro gato son los gusanos. Estos pueden ser redondos o planos. En este último caso, estaríamos hablando de tenias.

Los gusanos redondos son los más comunes y suelen encontrarse en gatos jóvenes. Los tipos de gusanos redondeados que más suelen afectar a la población felina son el Toxocara cati y el Toxocara leonina. La hembra de este tipo de gusanos puede poner hasta 300 000 huevos al día. Suelen localizarse en el intestino delgado del gato, que elimina los huevos por las heces.

Los huevos de este tipo de gusano infectarán el entorno de tu mascota y podrán afectar a otros animales. También pueden llegar a infectar a humanos. Estos huevos resisten las altas y bajas temperaturas y mantienen su capacidad de contagio durante cinco años.

Los gusanos ganchudos, también denominados anquilostomas, son menos comunes que los redondos. Sin embargo, suelen causar más daño al animal, ya que se alimentan de sangre y tejidos a través de la pared intestinal y provocan heridas que llevan a pérdidas de sangre y anemia severa. Suelen contagiarse a través de la piel o al ser ingeridos.

Entre las tenias, la más común es la Dipylidium caninum o tenia de la pulga. Se transmite cuando el gato ingiere pulgas infestadas de las larvas de este parásito. Esto suele pasar cuando se acicala y se lleva a una pulga por delante por accidente.

Gato en casa

Los gatos infectados por tenias no suelen mostrar síntomas, excepto quizá una ligera irritación en la región anal causada por sus huevos, por lo que conviene estar atentos para detectar comportamientos poco habituales.

Tratamiento y prevención de los parásitos intestinales

Estos parásitos se tratan con dosis de medicación recetada por el veterinario. Uno de los más utilizados es el Piperazine, que se deshace de los gusanos redondos, aunque solo de los que ya viven en el intestino. Otro medicamento común es el Pyrantel Pamoate, que puede administrarse a gatas embarazadas o a animales jóvenes.

En cuanto a la prevención, la higiene del entorno del animal es el factor más importante a tener en cuenta para prevenir la aparición de parásitos. Se aconseja una desinfección regular de las zonas en las que suele estar habitualmente el gato. Examinar las heces de nuestro animal de vez en cuando y llevarle al veterinario para chequeos rutinarios también puede ser de ayuda.