Insectos simuladores, hábiles en el arte del camuflaje

6 abril, 2020
Este artículo fue redactado y avalado por la veterinaria Érica Terrón González
El mundo de los insectos está repleto de curiosidades en miniatura, y lo que más llama la atención es que algunas de esas curiosidades se ocultan mejor que otras.

Los fásmidos son unos animales tremendamente hábiles en el arte del camuflaje y el mimetismo. Si esto no es indicativo de que son insectos simuladores, expertos en pasar desapercibidos, ¿qué puede serlo?

El término «fásmidos» comparte origen con la palabra «fantasma». En concreto, se trata de un término que proviene del griego antiguo (phasma) y que significa «aparición» o «espíritu».

En vista de su nombre y sus habilidades, vale la pena preguntarse: ¿es el camuflaje su único medio de supervivencia? ¿Qué hacen para que sus métodos sean tan efectivos?

¿Quiénes son estos insectos simuladores?

Clasificados antes en el orden de los ortópteros  (saltamontes y grillos), ahora disponen del suyo propio, el de los fásmidos. Conocidos comúnmente como «insectos palo» o «insectos hoja», constituyen un grupo de más de 3000 especies. La mayoría de especies son tropicales, aunque también existen un par en los climas templados.

¿Por qué se dice que son hábiles en el arte del camuflaje?

Se los conoce como insectos simuladores dada su capacidad de mimetizarse con el paisaje. Esto lo consiguen presentando colores, formas y comportamientos que los hacen pasar inadvertidos a los sentidos de otros animales.

Además, la mayoría de fásmidos son nocturnos y durante el día se mantienen inmóviles, lo que dificulta aún más su detección.

El insecto hoja es uno de los insectos simuladores.

Gracias a estos mecanismos se confunden con la vegetación que los rodea y consiguen evitar, en gran medida, a sus depredadores.

Además de esta cripsis, cuentan con otras habilidades defensivas frente a los enemigos. Por ejemplo, mediante estructuras de vivos colores en sus alas, que al desplegarse les dan ciertos aspecto amenazante.

Si aún así algún depredador los detecta, pueden recurrir a la tanatosis. Es decir, a la técnica de hacerse los muertos. Con esto consiguen resultar menos apetecibles para el depredador, haciéndoles creer que existe riesgo de caer enfermos.

Por otro lado, como último recurso cuando un depredador los atrapa, pueden desprenderse de sus extremidades.

¿Todos los insectos simuladores son iguales?

No, no todos los insectos simuladores son iguales. De hecho, se habla de tres tipos bien diferenciados:

  • los insectos palo, de cuerpo alargado, cilíndrico, asemejando pequeñas ramitas, tanto en color como en forma.
  • los insectos hoja, de cuerpo ancho, aplanado, con expansiones laminares en las patas, semejantes a las hojas.
  • y los insectos corteza, de cuerpo robusto y, en ocasiones, con protuberancias en forma de pequeñas espinas el cuerpo, dándoles relieve.

Además, existe tal variabilidad de especies, que entre los fásmidos se encuentran los insectos más pesados del mundo (Heteropteryx dilatata)  y los más grandes (Phobaeticus chani).

Los fásmidos de la península ibérica

La Leptynia hispanica es el insecto palo ibérico por excelencia, y no supera los 5 centímetros de longitud en su fase adulta. Su cuerpo es recorrido longitudinalmente por una línea blanca sobre fondo verde o gris parduzco.

Leptynia hispanica, el insecto palo ibérico.

Su área de distribución incluye la mayoría de países mediterráneos porque es donde se localiza su fuente de alimento, la retama negra.

Otro de los géneros que abunda en la península es Pijnackeria spp., distribuidos también por el sudeste de Francia. Y de nuevo se trata de insectos palo de color verdoso, quizás algo más pequeños que los anteriores.

Insectos simuladores: un caso especial

La mayoría de especies de fásmidos se reproducen sexualmente, aunque en algunos casos también puede darse la partenogénesis. Pero no es lo habitual, ya que supone una disminución de la variabilidad genética de las especies.

Pero se habla de un insecto palo que lleva sin reproducirse sexualmente un millón de años. Se trata del insecto palo de Timema (Timema dorotheae).

Los científicos de la Universidad de Simon Fraser en Canadá han estudiado su ADN y han descubierto largos antecedentes de reproducción asexual en esta especie. Estos insectos palo son capaces de crear clones genéticos de sí mismos, y así producir descendencia.

La reproducción asexual tiene la ventaja de permitir el rápido crecimiento de la población. Pero la mayor contrapartida es que, al tratarse de clones idénticos, los genes también lo son, y no se produce evolución.

Expertos en camuflaje: esenciales para la biodiversidad

Los animales expertos en el arte del camuflaje suelen levantar pasiones entre los expertos animalistas, debido a la curiosidad que generan. Son difíciles de detectar en la naturaleza y, por lo tanto, difíciles de estudiar e identificar. Por eso son elegidos como objeto de numerosos estudios aún en la actualidad, donde ya se dispone de bastante información al respecto.

Es interesante despertar la curiosidad de los más jóvenes por estos y otros insectos, ya que se trata de animales que, injustamente, reciben bastante antipatía. No nos damos cuenta de que, protegiéndolos y conservándolos, ayudamos a mantener vivo el planeta y su biodiversidad.

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