Historia del grifo: el poderoso animal mitológico

Hacia el año 1700 a.C., en los palacios de la civilización minoica se representó al grifo como un guardián contra el mal. Acompáñanos en un viaje a través del tiempo para descubrir la historia de este animal mitológico.
Historia del grifo: el poderoso animal mitológico

Escrito por Lucia Di Giacomo

Última actualización: 24 marzo, 2024

Desde tiempos inmemoriales, las culturas de todo el mundo han tejido relatos y leyendas sobre criaturas asombrosas que encarnan fuerza, majestuosidad y misterio. Descubre en este artículo la historia de un poderoso animal mitológico: el grifo.

Los primeros precedentes de esta bestia, que es un híbrido entre el león y el águila, se remontan a las representaciones realizadas en Egipto y Mesopotamia, hacia el año 3000 a.C. Fue hasta el año 700 a.C. que se representó el grifo en el arte griego. Entérate en las próximas líneas sobre la mitología en torno a este ser fantástico.

Orígenes y apariencia

El grifo —del término griego antiguo Γρύψ Grū́ps— se describe como una amalgama de las características más impresionantes de dos poderosos animales. Su fisonomía se construye de la siguiente forma:

  • León: cuerpo, cola y patas traseras.
  • Águila: cabeza y alas.

Además, el historiador griego Ctesias, quien realizó la primera referencia del unicornio, afirmó que el grifo tenía las siguientes coloraciones en su plumaje:

  • Pecho: plumas rojas.
  • Alas: plumas blancas.
  • Cuello: plumas azules.
  • Cuerpo: plumas negras.
Sin embargo, durante la época bizantina, cuando la representación del grifo adoptó por completo su carácter solar, el plumaje de este animal mitológico se tornó blanco.

Esta criatura tiene sus orígenes en las antiguas civilizaciones de Irán y Egipto. En la mitología iraní, el grifo es conocido como Shirdai, que se traduce como «León-águila». Este ser mítico ha dejado su huella en el arte antiguo iraní, pues aparece en representaciones que datan de finales del 2000 a.C.

¡Continúa leyendo para conocer acerca del significado de la historia del grifo!

Simbolismo y significado

Pinturas sobre el animal mitológico, el grifo, en una sala de tronos de Creta.
En la Creta minoica, el grifo era un símbolo de protección contra el mal. Se representó en pinturas murales, como en esta sala del trono del palacio de Cnosos. Crédito: Miriam Gimbel/iStockphoto.

Debido a que el león era reconocido como el «Rey de las bestias» y el águila como el «Rey del aire», el grifo era concebido como una criatura de extraordinario poder y majestuosidad, con conexiones tanto reales como divinas. Su legado perdura como un testimonio del poder duradero de las narrativas míticas en la historia humana.

A medida que las civilizaciones florecían y se mezclaban, el grifo encontró un nuevo hogar en Europa durante la Edad Media. En ese tiempo, adquirió una nueva reputación como un símbolo de nobleza y poder.

Las historias medievales a menudo representaban al grifo como un guardián de tesoros y un protector de la justicia. Se le asociaba con reyes y emperadores. De hecho, adornaba escudos de armas y estandartes reales.

Desde tiempos de la antigüedad clásica, estos seres desempeñaban el papel de guardianes de tesoros y posesiones de valor incalculable. En los escritos griegos y romanos se estableció una conexión entre los grifos y los arimaspos.

En la heráldica de la época medieval, el grifo adquirió un significado emblemático al ser asociado con Cristo, simbolizando tanto su esencia divina como su conexión con el mundo terrenal.


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Mitología

Mosaico con una representación del grifo.
Heródoto relata que los grifos custodiaban riquezas y luchaban contra los cíclopes de la tribu Arimaspi, quienes querían robar el oro. Crédito: GraphicaArtis/Getty Images.

Una curiosidad sobre esta criatura, que ha sido una figura constante en la mitología del área mediterránea y Oriente Medio durante más de 6000 años, es que nunca se ha conocido una leyenda mítica completa.

De hecho, solo unos pocos relatos han perdurado en relación con el grifo: uno que involucra la lucha contra los grifos guardianes del oro y otro que narra el viaje aéreo de Alejandro Magno.

Las primeras menciones escritas del grifo provienen de la antigua tragedia griega Prometeo atado —escrita por el dramaturgo griego, Esquilo—, donde se presentan como los «sabuesos de Zeus». Según los griegos, el grifo habitaba las regiones montañosas de Hiperbórea, una tierra legendaria situada al extremo norte, donde el sol nunca se ocultaba y donde el dios Apolo pasaba sus inviernos.

Se cuenta que estos grifos eran los guardianes de los tesoros del río de Plutus, el dios griego de la riqueza. Además, mantenían una constante lucha contra los Arimaspi: una raza de cíclopes que montaban a caballo e intentaban robar el oro.

Alrededor de la misma época de Prometeo atado, el escritor e historiador griego, Heródoto, proporcionó una descripción detallada del mito del grifo en su influyente obra Historias, del 430 a.C.

«Sin embargo, en el norte de Europa, se encuentra la mayor cantidad de oro. No puedo afirmar con certeza cómo se produce el oro, pero se cuenta que los tuertos llamados arimaspios lo roban a los grifos».

~ Heródoto, historiador y geógrafo griego. ~

Con el tiempo, se afirmó que los grifos residían en las montañas de Bactria, correspondientes a las regiones actuales que se mencionan a continuación:

  • Tayikistán
  • Uzbekistán
  • Montañas de la India
  • Partes del norte de Afganistán

El grifo y Alejandro Magno

Otra leyenda relacionada con el grifo emerge en la época medieval, en el Libro de Alexandre, que es una narración dedicada a la reconstrucción de la vida del emperador Alejandro Magno. En esta historia, el conquistador nacido en Macedonia se convierte en un héroe que posee elementos religiosos y legendarios, con la capacidad de protagonizar hazañas extraordinarias.

Alejandro Magno llevaba atados dos grifos gigantes a su carro.

Se dice que después de conquistar la tierra, decide apoderarse del cielo. Entonces, escala una elevada montaña cerca del Mar Rojo y ordena la construcción de una especie de cesto sujeto con cadenas a los grifos.

Para lograr que los grifos despeguen, Alejandro ingenia un plan astuto. Se sienta en el interior de la cesta y sostiene en sus manos dos largas pértigas de madera, con trozos de carne en los extremos, que llegaban hasta los picos de los grifos.

En su afán por conseguir la comida, los grifos se elevan en el aire. Después de sobrevolar la tierra el tiempo suficiente para verla como una isla rodeada por el océano, la extraña aeronave cae al agua, sin consecuencias trágicas para el rey.


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De la mitología a la actualidad

La historia del grifo es un recordatorio del modo en que las criaturas mitológicas han influido en la forma en que percibimos el mundo que nos rodea. A lo largo de los siglos, el grifo ha mantenido su estatus como un ser fantástico que inspira admiración y respeto.

Su imagen icónica aún cautiva la imaginación de las personas. Por eso, su legado perdurará en las narrativas culturales y en nuestra comprensión de la mitología. Este ser, con su combinación única de elementos, sigue siendo un ejemplo perdurable de la capacidad humana para crear historias y símbolos que trascienden las barreras del tiempo.


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