El fénec o zorro del desierto

Laura Huelin · 2 enero, 2018
Este cánido es el más pequeño del planeta y, además, es un claro ejemplo de adaptación, y es que se enfrenta a un hostil medio como es el desierto

El zorro fénec o zorro del desierto es el más pequeño de los cánidos. Es un ejemplo perfecto de la adaptación al medio: todo en su cuerpo, en su dieta y en su comportamiento están preparados para ayudarle a sobrevivir en el desierto, uno de los hábitats más extremos del planeta.

Características del fénec

El fénec es una raza de zorro que vive en el norte de África y se extiende hasta la península del Sinaí. Es el tipo de zorro más pequeño que existe: tiene un peso que va de los 600 gramos y 1,5 kilogramos, y su altura es de apenas 21 centímetros, si bien de largo alcanzan los 40 centímetros gracias a su gran cola.

Como ya hemos venido diciendo, excepto alguna raza de perro extremadamente pequeña, como chihuahuas o pinschers, es además, el cánido más pequeño que existe.

Lo más característico del fénec son sus grandes orejas, desproporcionadas comparadas con el tamaño del resto del cuerpo. Estas orejas tan exageradas le sirven para irradiar el calor corporal y así mantenerse fresco a pesar de las temperaturas del desierto.

De igual manera, tiene las patas cubiertas de un pelo largo y espeso para protegerse de la arena caliente y, así, evitar quemarse. También las aprovecha para escarbar en la arena y construir sus madrigueras.

Asimismo, los fénec son de color crema, lo que les permite camuflarse en la arena del desierto. Tienen el pecho, el vientre y la parte inferior de la cola de un color más claro, mientras que la punta de la cola es negra. Su pelo es espeso: le ayuda a protegerse de la radiación solar durante el día y le abriga durante la noche.

Comportamiento del fénec

Zorro del desierto o fénec: comportamiento

Esta clase de zorros viven en pequeñas manadas familiares: se emparejan de por vida y conviven los padres con las crías. Algunas, al hacerse mayores, abandonan la madriguera familiar y otros se quedan en su familia durante unos meses más.

Son animales nocturnos: salen de las madrigueras al caer la noche y pasan el día bajo tierra, protegidos del calor y del sol del exterior. Estos animales excavan sus madrigueras ellos mismos y pueden llegar a crear túneles de madrigueras conectadas entre sí.

Sus enormes orejas no solamente le valen para regular la temperatura corporal: tiene un fino sentido del oído que le permite escuchar a sus presas bajo el suelo. Como muchos otros zorros, caza saltando por sorpresa encima de sus presas, pero su oído juega un papel fundamental: también puede excavar para encontrar a sus presas.

Alimentación del fénec

Como muchos otros zorros, el fénec es omnívoro y oportunista: se alimenta de lo que encuentra en cada momento y, en ocasiones, puede cazar. Su dieta se basa en insectos, conejos o pequeños pájaros, pero también puede comer huevos, hierba o frutas.

Este cánido está tan bien adaptado al desierto que apenas necesita beber agua. Le basta con los líquidos que obtiene de las plantas y las frutas que encuentra, además de un sistema digestivo que le permite aprovechar todos los líquidos. Aún así, como buen oportunista, si encuentra un oasis no desperdiciará la ocasión de beber.

Zorro del desierto o fénec: alimentación

Hábitat del fénec

El hábitat del fénec se extiende por todo el norte de África y llega hasta Asia. Se les puede ver desde la costa Atlántica de Marruecos hasta la península del Sinaí.

Sin embargo, hay mayor problación de estos animales en el desierto del Sáhara, especialmente en las zonas que corresponden a Argelia. El territorio más al sur en el que aparecen zorros del desierto es la frontera norte de Níger.

Desgraciadamente, cabe señalar que la destrucción de su hábitat representa la mayor amenaza para estos cánidos; a pesar de esto, no se encuentran en la lista de especies en peligro de extinción.

El fénec es la raza de zorro más pequeña que existe; también es el más pequeño de los cánidos. Sin embargo, es un gran ejemplo de adaptación completa al medio en el que vive: su color, su alimentación e incluso sus rasgos físicos tan exagerados hacen que pueda vivir en un hábitat tan extremo como el desierto.