Las enfermedades más comunes del pug

El pug o carlino es uno de los canes más adorados por los tutores del mundo. Debido a su condición braquicéfala, es bastante proclive a padecer ciertas enfermedades. Aquí te las contamos.
Las enfermedades más comunes del pug
Samuel Sanchez

Escrito y verificado por el biólogo Samuel Sanchez el 16 noviembre, 2021.

Última actualización: 16 noviembre, 2021

El pug o carlino representa a una de las razas de perro más curiosas en todo el mundo. Originario de China y popularizado en Reino Unido, este can se encuentra entre las 30 variantes de la especie más conocidas a día de hoy. Su simpático aspecto, su tamaño pequeño y su personalidad encantadora son solo algunos de los atributos más llamativos de este animal.

Por desgracia, el bello aspecto de este can a nivel cefálico hace que tenga algunos problemas derivados y más comunes en su raza que en el resto. Aquí te mostramos cuáles son las enfermedades más usuales en el pug y cómo detectarlas antes de que sea tarde. ¡No te lo pierdas!

Las enfermedades del pug

Los carlinos o pugs son perros pequeños, compactos, bien proporcionados y musculosos. Tienen una cabeza bastante grande en relación con el resto de su cuerpo y su morro es cuadrado y chato. Presentan una serie de pliegues cutáneos muy llamativos y también cuentan con unos ojos grandes y oscuros. Por último, cabe destacar que su pelo es fino, apretado y muy brillante.

Los carlinos son perros braquiocefálicos o braquicéfalos. Dicho de forma sencilla, se han seleccionado genéticamente para portar una cara mucho más aplanada que la típica de la especie Canis familiaris. Muchas de las enfermedades del pug que te vamos a mostrar a continuación están relacionadas con esta condición. No dejes de leer.

Los pugs son un ejemplo de la endogamia en mascotas.

1. Síndrome braquiocefálico

El síndrome braquiocefálico, mejor conocido como brachycephalic airway obstructive syndrome o BAOS en inglés, es una condición que afecta a varias razas de perros y gatos con una cara aplanada. El pug, el bulldog francés, el bóxer y el shih tzu son los principales vulnerables, aunque existen muchos más.

Esta condición se debe a la disposición craneal atípica de la raza. Las anormalidades fisiológicas que desembocan en el síndrome braquiocefálico son las siguientes:

  1. El velo del paladar blando del can es espeso y largo en proporción con el resto de la cavidad oral.
  2. Las narinas son estenóticas. Esto quiere decir que las aberturas de las fosas nasales son demasiado estrechas por la malformación del cartílago.
  3. La tráquea tiene un diámetro más pequeño de lo habitual, por lo que pasa menos aire por ella.
  4. Los sáculos laríngeos están evertidos. Los sáculos laríngeos son masas blandas cuya función parece ser la lubricación de las cuerdas vocales. Como su situación es anormal, dificultan la respiración de los perros braquicéfalos.

Todos los cambios anatómicos citados hacen que el can no respire bien, sobre todo en momentos de estrés, ejercicio, calor o una infección en el árbol respiratorio. Como estas razas tienen más probabilidades de morir con los cambios de presión y oxigenación en el medio, algunas compañías aéreas se niegan a transportarlas.

Síntomas

Esta es una de las enfermedades del pug más comunes, así que merece la pena citar su sintomatología de forma rápida. Algunos de los signos clínicos más usuales del síndrome braquiocefálico en perros son los siguientes:

  • Respiración dificultosa y ruidosa (disnea).
  • Dificultad para tragar (disfagia).
  • Sonidos de atragantamiento, ronquidos y jadeos.
  • Encías y otros tejidos azulados (cianosis).
  • Reflujo y vómitos tras la ingesta de alimento.
  • Desmayos asociados a los golpes de calor y el esfuerzo físico.

Todos estos signos suelen agravarse durante los meses de verano, ya que el can tendrá calor y no será capaz de disiparlo a través de su proceso respiratorio. Por ello, es necesario mantener al animal tranquilo durante los momentos más calurosos del día, no abusar del ejercicio físico y ofrecerle agua en grandes cantidades.

En los casos más graves se requiere cirugía.

2. Problemas oculares

Los ojos del pug son grandes y están algo salidos de las órbitas con respecto a otras razas. Aunque esto suponga un gran atractivo para los tutores, se trata de un rasgo que desencadena varios procesos patológicos. La conjuntivitis (inflamación de la conjuntiva) por causas infecciosas, la blefaritis (inflamación del párpado) y los traumatismos son relativamente comunes en los carlinos.

Además de lo citado cabe destacar que, en los perros con los ojos más saltones, los pelos del morro o de la cara pueden llegar a dañar la córnea y provocar daños irreversibles en su visión. Para evitar que el cuadro clínico llegue hasta este punto, sigue los consejos que te mostramos:

  1. Mantén los ojos y el entorno ocular del perro limpios. Esto implica deshacerse de toda suciedad, costras, elementos foráneos y pelos demasiado cercanos al globo ocular.
  2. Hidrata los ojos de tu perro de manera frecuente con lágrimas artificiales especiales.
  3. Acude a consulta ante cualquier signo de malestar ocular. Esto incluye enrojecimiento del ojo, ceguera parcial, secreciones purulentas y muchas cosas más.

3. Problemas cutáneos (pioderma)

Los pliegues cutáneos de los pugs, los shar pei y otros canes braquicéfalos son unos de sus mayores atractivos. Por desgracia, el medio húmedo y oscuro que ofrecen estos perros entre sus verrugas es excelente para la acumulación de bacterias y otros microorganismos. Por ello, muchas de las enfermedades más comunes en los pugs son de índole cutánea.

La pioderma es la patología más frecuente en este ámbito. Esta se define como un efecto derivado de la multiplicación exacerbada de bacterias en la piel del can. Algunos de los síntomas más usuales son los siguientes:

  • Presencia de costras en la piel.
  • Secreción de caspa (células epidérmicas muertas).
  • Pérdida de pelo.
  • Enrojecimiento cutáneo.
  • Mal olor.
  • Lamido excesivo.

Todo perro con pioderma requiere una visita al veterinario. El tratamiento general se basa en la higienización de las posibles lesiones y, por supuesto, la administración de antibióticos. Todo tutor debe seguir a rajatabla la dosificación de estos fármacos, pues de lo contrario la infección bacteriana podría volver con más fuerza en el futuro. 

4. Obesidad

Debido a su condición facial y respiratoria, los pugs no pueden hacer ejercicio muy demandante (menos aún en verano). Por desgracia, esto suele derivar en cuadros de obesidad, lo que a su vez fomenta que aparezcan problemas cardíacos, metabólicos y endocrinos. Elige muy bien la dieta de tu carlino con ayuda de un veterinario y limita su ingesta de materia grasa.

Un perro pug está llorando.

Por desgracia, son muchas las enfermedades comunes en el pug. Este perro es bello, enérgico y simpático, pero también es proclive a presentar varios problemas (sobre todo respiratorios) a lo largo de su vida. Si quieres hacerte con un can de esta raza, ten presente que requerirá evaluaciones veterinarias usuales y posibles intervenciones en un futuro más o menos cercano.

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