El órgano vomeronasal de los gatos

El órgano vomeronasal permite que los felinos sean capaces de 'saborear' partículas que están en el aire y que recogen por el olfato. De esta forma, su percepción se vuelve más eficiente.
El órgano vomeronasal de los gatos

Escrito por Alba Muñiz

Última actualización: 01 julio, 2022

En la naturaleza, los animales han generado y desarrollado de manera diferente su capacidad sensorial. Debido a ello, algunas estructuras se han vuelto aún más eficientes para captar los estímulos ambientales. Este es el caso del órgano vomeronasal, el cual ayuda a diferentes especies a percibir los olores de una forma más ‘nítida’.

El sentido del olfato de los mininos está mucho más desarrollado que el de los humanos, y resulta fundamental a la hora de comunicarse o relacionarse con su entorno. Pero, además, para captar determinados olores cuentan con otra herramienta. Desde Mis Animales te contamos detalles sobre el órgano vomeronasal en gatos.

Una herramienta sensorial de los vertebrados

También llamado órgano de Jacobson, en honor a su descubridor, este ‘dispositivo’ sensorial se encuentra ubicado en el hueso vómer, entre el paladar y las fosas nasales. Está compuesto por dos sacos con extremos ciegos que posibilitan que el aire pase hacia el interior a través de ellos.

Se lo puede definir como un órgano auxiliar del sentido del olfato que poseen algunos vertebrados y que permite detectar distintos compuestos químicos. Su función, en muchos casos, es crucial para la caza y la reproducción.

Los humanos también lo tenemos, pero aún no está del todo claro si lo empleamos de alguna manera. Y, a los mininos, les posibilita ‘paladear’ partículas gaseosas, pero que se perciben por el olfato y no por el gusto.

Órgano de Jacobson de los gatos

Situado tras los incisivos superiores, el órgano vomeronasal de los gatos les otorga la capacidad de ‘saborear los olores’. Este dispositivo sensorial hace que detecten olores que los seres humanos no logramos percibir.

El particular olfato de los mininos

El sistema olfativo de los gatos les permite percibir olores que los humanos no podemos detectar. Es el caso, por ejemplo, de las feromonas, unas señales químicas que transmiten informaci ón entre animales de la misma especie.

Los mininos las captan tanto a través de la mucosa olfatoria como con el órgano vomeronasal. Pero las feromonas no son el único olor que estos felinos pueden decodificar a través del órgano de Jacobson.

Es así que analizan olores nuevos, fuertes (como el de la lejía), el de algunos alimentos y, sobre todo, los que derivan de hormonas sexuales. Y es que estos animales tienen la capacidad de detectar, por ejemplo, si una hembra está en celo oliendo su orina.

Es más, algunas personas proponen que la capacidad que tienen algunos gatos para detectar enfermedades, en realidad provienen de su excelente capacidad olfativa. En otras palabras, detectan con ayuda de su olfato y el órgano vomeronasal la presencia de ciertas partículas (olores) relacionados con la patología en cuestión. No obstante, esto no se ha confirmado a nivel experimental.

Sustancias volátiles y no volátiles

De manera general, las sustancias de cualquier índole se pueden clasificar en dos grandes grupo: volátiles y no volátiles. Las volátiles son aquellas que se pueden evaporar con facilidad y se encuentran suspendidas en el aire. Estas son percibidas con facilidad por el sentido del olfato de los gatos, pues llegan a su nariz sin mayor problema.

Por otro lado, las sustancias no volátiles solo se perciben al estar lo suficiente cerca del objeto. Esto se debe a que sus moléculas no se disocian con facilidad y se mantienen aglomeradas la mayor parte del tiempo. Aunque el olfato es incapaz de percibirlas de manera correcta, el órgano vomeronasal las detecta.

Así funciona el órgano vomeronasal de los gatos

Si eres observador, seguro habrás advertido que, cada tanto, tu gato pone una cara extraña. De repente entreabre su boca y aspira por la parte superior, a la vez que lleva los labios hacia abajo, arruga la nariz y levanta la cabeza .

Olfato de los gatos

Esta especie de mueca se conoce como reflejo flehmen. Es una respuesta biológica que hace que, por unos pocos segundos, se cierre la ruta de respiración habitual para que el aire pase a través de los conductos del órgano vomeronasal.

Entonces, si el minino percibe determinadas moléculas en el aire, las retiene por medio de los receptores de la lengua. Luego pasan a la abertura del órgano de Jacobson cuando el animal o prime la lengua contra el paladar. Incluso, en ocasiones también la mueve, para ayudar a expandir el olor.

Más datos sobre el órgano de Jacobson

Los olores captados por el olfato y el órgano de Jacobson recorren vías neuronales diferentes. En el primer caso, se dirigen hacia zonas cognitivas del cerebro. En el segundo, van hacia estructuras como el hipotálamo y la amígdala.

Concretamente, se dirigen hacia áreas relacionadas con reacciones emocionales y asociadas con comportamientos sexuales, sociales, alimentarios y de defensa. Además, las feromonas captadas por el órgano vomeronasal pueden generar en el gato cambios fisiológicos más lentos y que permanecen más tiempo.

De hecho, algunos estudios han demostrado que si el órgano vomeronasal se inflama por alguna lesión o infección, la conducta de los gatos cambia en consecuencia. Esto puede deberse a las señales erróneas que envía esta estructura al hipotálamo y a la amígdala. Sin embargo, aún se desconoce si existe algún otro mecanismo que intervenga en este fenómeno.

Así que ya lo sabes, si observas que tu mascota maulladora tiene un reflejo flehmen, quizá entiendas mejor sus conductas posteriores que antes te parecían inexplicables. En el órgano vomeronasal está la respuesta.

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