¿Cuál es la causa de la lengua áspera en los gatos?

Francisco María García · 23 agosto, 2017

Los felinos son animales enigmáticos, en parte por su aspecto y movimiento y en parte por sus grandes habilidades. Uno de los temas que más causa curiosidad es el de la lengua áspera en los gatos.

Cualquiera que se haya hecho amigo de un gato lo sabe. Ellos solo lamen a alguien a quien quieren mucho, a diferencia de los perros. Eso sí, cuando dan un lametazo se siente inmediatamente la aspereza de sus lenguas.

¿Cuál es el por qué de la lengua áspera en los gatos? ¿Cumple alguna función o es solo un capricho de la naturaleza? ¿Qué sucedería si no tuvieran esas rugosidades en la lengua?

La lengua áspera en los gatos

A simple vista, parecería que la lengua de los gatos está poblada de pelos. Se ven como filamentos gruesos, a lo largo de todo el músculo. Sin embargo, en realidad no se trata de pelos, sino de una formación mucho más compleja.

Esas protuberancias son las papilas gustativas y tienen varias particularidades. Están hechas de queratina, la misma sustancia que tenemos los humanos en las uñas. Es un material firme y a la vez flexible. Estos filamentos son lo que configura la lengua áspera en los gatos.

Las papilas gustativas de los gatos son completamente diferentes a las de los humanos, e incluso muy distintas de las de otros animales. Además de la extraña textura, estas papilas tienen una forma parecida a la de un cono. Más exactamente, tienen un diseño similar al de un gancho.

Los expertos indican que esta configuración es parecida a la de los dientes de los tiburones. Como en los escualos, tienen gran fortaleza. Por eso el lambetazo de un gato se siente como si fuera el roce de una lija.

Las causas de la lengua áspera en los gatos

La pregunta que todo el mundo se hace es la de por qué las lenguas de los gatos tienen esa configuración tan especial. Pues bien, estos felinos utilizan su lengua como un eficaz peine para su hermoso pelaje.

La lengua funciona de manera similar a como lo haría un cepillo. Con ella barren su cuerpo y eliminan cualquier impureza que pueda estar insertada entre su pelo. No lo hacen exactamente por pura vanidad, sino que detrás de este acto hay poderosas razones genéticas.

Una naturaleza cazadora

Los gatos, como buenos felinos, son cazadores y depredadores. Está en su naturaleza ir tras las presas que puedan servirles de alimento. La caza es una de las determinaciones genéticas con las que cargan desde el mismo momento de nacer.

Al limpiar obsesivamente su pelaje lo que están haciendo, fundamentalmente, es borrar cualquier rastro de los aceites naturales de su piel. Los gatos tienen gustos propios y no quieren ser detectados por su olor. Esto forma parte de un mecanismo de caza. Si acechan, quieren pasar desapercibidos y su aroma podría delatarlos.

Los filamentos queratinosos también cumplen otro papel. Son una especie de sostén para mantener atrapada a la presa, cuando hay cacería. Enredan y atrapan, por así decirlo, a las víctimas de su audacia.

Una obra de ingeniería

La lengua de los gatos no es solo un peine extraordinario, sino que también constituye una fabulosa obra de ingeniería. Esto se detecta al ver que estos felinos beben los líquidos sin hacer el menor ruido y en tiempo récord. Eso los hace ver muy elegantes.

El gato tiene que luchar contra la fuerza de gravedad para incorporar un líquido dentro de su garganta. También debe tragar el agua sin cerrar la mandíbula. Gracias a una extraordinaria programación genética, los gatos han aprendido a calcular la altura a la cual pueden vencer la fuerza de gravedad que impediría el acceso de un líquido a su hocico.

A la hora de beber agua

Para tragar agua, los gatos curvan hacia abajo su lengua. Este órgano forma un arco pronunciado, como configurando una letra “v”. Es una especie de pajilla o pitillo. El felino solo roza el líquido con la lengua y comienza a succionarla, a una velocidad asombrosa.

El líquido queda adherido a la lengua gracias a la acción de varias fuerzas en equilibrio. Por un lado está la gravedad. Así mismo, opera la inercia y la atracción que ejercen mutuamente las moléculas del agua y la lengua del gato. La naturaleza nos da una lección de Física en la lengua de los gatos.