El muladar: el banquete de las rapaces

Eugenio Fernández · 16 abril, 2018
Gracias a las aves carroñeras se evita que la materia en descomposición de los cadáveres procedentes de la ganadería contaminen e intoxiquen a los humanos

Llamamos muladar a aquellos terrenos donde los ganaderos pueden dejar los cadáveres del ganado para alimentar a aves necrófagas y otros carroñeros: el caso más importante es el de las diversas especies de buitre en España.

La importancia del muladar

La presencia de un muladar permite que exista un reciclaje sostenible de los cadáveres, que se lleva realizando durante miles de años. Una gran cabaña ganadera produce más cadáveres de lo normal, lo que puede causar intoxicaciones por contaminación de fuentes de agua.

Es por ello que las necrófagas son muy importantes, al igual que la presencia de un muladar, en nuestro entorno. Aunque en los últimos años desaparecieron por la crisis de las vacas locas, lo cierto es que el muladar vuelve a recobrar importancia y cada día más comunidades permiten el abandono de cadáveres en el monte.

Los invitados al banquete del muladar

Normalmente, los muladares están vallados para impedir el acceso de personas y animales domésticos, lo cual suele impedir el acceso de carnívoros terrestres. Aún así, existen zonas donde se abandonan cadáveres sin barreras, por lo que el lobo ibérico, el oso pardo o pequeños carnívoros como la garduña y la jineta se pueden ver beneficiados por el muladar.

Sin embargo, los principales beneficiarios del muladar son las rapaces: el abundante buitre leonado, el pequeño alimoche, el gran buitre negro o el quebrantahuesos son los buitres que abundan en España y los principales protagonistas del muladar. 

Muladar: signficado

También existen otras aves en el muladar: los milanos son asiduos de los muladares, y junto a las urracas, los cuervos y los rabilargos completan el banquete, si bien otras aves como el busardo ratonero pueden aprovecharse de la presencia del muladar.

El protocolo del muladar

Lo primero es localizar el alimento, y para eso los mayores especialistas son los córvidos: urracas, rabilargos o cuervos, que vuelan usualmente en grupos revisando el terreno hasta que encuentran el cadáver. Es cuando los córvidos aprovechan para comer las partes blandas, como la lengua o los ojos, pues necesitan un pico más fuerte para abrir el festín.

Estas aves tienen algo en común que alcanza su mayor exponente en la urraca: son animales ruidosos y con un plumaje vistoso, que incluso traza destellos con el sol de la mañana. Ese sol es necesario para que los buitres emprendan el vuelo para aprovechar las corrientes de aire calientes, y que también les permite localizar el cadáver.

Los destellos de las pegas son muy llamativos, y pueden verse a decenas de kilómetros: lo suficientemente llamativos para que los buitres localicen el alboroto y empiecen a desplazarse.

Pero es que, además, los buitres se deben comunicar unos con otros a decenas de kilómetros, para concentrarse decenas de ellos en esas increíbles pitanzas que se forman. ¿Cómo lo hacen?

Comienza la pitanza

Los buitres comienzan a volar de forma distinta, descienden en círculos hacia el cadáver y van girando de una forma particular que los otros buitres advierten como la señal de que hay un cadáver. Así, cada buitre va cambiando su forma de volar y avisan al resto sin necesidad de sonidos.

Aves necrófagas

Esto no es tan común en el buitre negro, más dado a la soledad que el leonado; podemos encontrarle en algunos entornos como Monfragüe. Pero al buitre leonado le conviene que llegue el buitre negro, pues el pico más fuerte del ave voladora más grande de Europa permite una apertura limpia del cadáver.

Tras la apertura, el buitre negro se da un festín con la carne colindante a la herida, aunque no podrá llegar al fondo del cadáver debido al abundante plumaje que rodea su cuello. Es entonces cuando entra el buitre leonado, de cuello casi desnudo, para meterse hasta el fondo en busca de vísceras y otras partes.

Los buitres comienzan entonces a alimentarse por tandas: nada es al azar, aunque muchas veces estas congregaciones parezcan caóticas. Aún así, pueden darse peleas entre los animales, normalmente entre el buitre negro y leonado, cuando este primero quiere retornar al banquete después de que el leonado acabe por liberar el acceso al cadáver.

Otras aves rodean la congregación: el milano real y otras rapaces medianas intentan obtener su parte, aunque ya han pegado algunas picadas al inicio. Sin embargo no son rivales para los buitres a pesar de ser mejores cazadores, por lo que mantienen las distancias a la espera de que se vayan.

Mientras, los córvidos siguen siendo los más listos del muladar, pues dado su pequeño tamaño pasan desapercibidos y caminan entre los buitres con confianza. El cadáver se irá así consumiendo de forma rápida, y el ciclo de la vida seguirá su curso.