Especies de buitre en España

Eugenio Fernández · 23 febrero, 2018
Estas aves carroñeras son claves para el medio ambiente, ya que mediante su forma de alimentación ingieren cadáveres de animales en descomposición; la península ibérica es un santuario para estas rapaces necrófagas

Existen diversas especies de buitre en España, lo que convierte a nuestro país en uno de los últimos refugios para las aves necrófagas en Europa. El papel del buitre en el ecosistema hace que España sea necesaria como un santuario para estas aves, aunque aún existan serias amenazas.

Estas aves garantizan la potabilidad de nuestro agua y son parte del flujo constante de energía que se produce en los ecosistemas: sin los buitres, la descomposición de los cadáveres es lenta y puede dar lugar a contaminación y enfermedades.

Las diferentes especies de buitre en España son cuatro, y todas ellas poseen una anatomía que las hace inconfundibles con el resto de aves rapaces.

Buitre leonado

De entre todas las especies de buitre en España, el buitre leonado (Gyps fulvus) –foto que encabeza esta artículo– es el más abundante de todas ellas. Se caracteriza por un plumaje castaño y por una cabeza y cuellos sin plumas, que acaban en un collar de plumaje blanquecino. 

Esta particular morfología es debido a que es la necrófaga más especializada en meter su cabeza en el abdomen de grandes cadáveres, por lo que las plumas en el cuello son un estorbo. Este animal llega a pesar nueve kilos y sobrepasa los dos metros y medio de envergadura, y al igual que la mayoría de buitres posee un pico fuerte.

El buitre leonado se encuentra en gran parte de Europa, África y Asia. Estuvo al borde de la desaparición junto a otras especies en la India, lo que causó una crisis sanitaria gigantesca, debido al uso de medicamentos en el ganado que eran tóxicos para este animal.

En España se puede encontrar en la mayoría de nuestras montañas, excepto en alguna montaña litoral mediterránea o zonas como Galicia. Aún así, es un ave que recorre grandes distancias y no es raro verla en enclaves atípicos.

Alimoche

El alimoche (Neophron percnopterus) es el más pequeño de entre todas las especies de buitre en España, y aunque posee grandes poblaciones en África —por algo es conocido como buitre egipcio— lo cierto es que las últimas poblaciones de Europa sobreviven en la Península Ibérica.

Alimoche: características

Este ave es muy particular: su plumaje blanco con algún remate oscuro contrasta con su rostro amarillo, que se funde con el pico en lo que parece una especie de máscara. Su uso de herramientas es muy sorprendente: consume carroña y huesos, sobre los cuales dejará caer piedras para romperlos.

Quebrantahuesos

Al contrario que el buitre leonado, la población de quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) es mucho más pequeña, y en España apenas existen 100 parejas. A pesar de su escaso número, sigue siendo la población más sana de Europa, lo que da una idea de las persecuciones a las que han sido sometidas estas aves en Occidente.

Quebrantahuesos: características

Su nombre se debe a su forma de obtener el alimento, que algunos consideran otra prueba del uso de herramientas en animales: este ave deja caer huesos desde gran altura para romperlos y obtener así el tuétano. 

A nivel internacional, es una especie que no se encuentra amenazada. De nuevo es difícil de confundir: de una envergadura similar al leonado, posee un antifaz que comienza en su ojo amarillento. Es un animal de tonos cremosos en la cabeza y gran abundancia de plumas a modo de barba, mientras que sus alas son oscuras.

Buitre negro

El oscuro señor de las necrófagas europeas es el buitre negro (Aegypius monachus); supera en envergadura a todas ellas, pues puede llegar incluso a los tres metros. Posee un plumaje negro, con algunos tonos castaños, mientras que su pico es blanco con una punta negra, y posee una gorguera de color pardo.

Buitre negro: envergadura

Menos abundante que su pariente el leonado, utiliza roquedos de más baja altura, lo que le permite optar por carroña de animales más pequeños como el conejo, si bien también es comensal tradicional en los muladares.

En Europa existen apenas 1 700 parejas, y se considera que el 80% de ellas se encuentran en la Península Ibérica, especialmente en Monfragüe, considerada la mayor zona de anidación de esta especie en el planeta.