Cuando los gatos nos cambian la vida

El amor y el respeto por los animales debe ser una de las pautas importantes en nuestra vida. La llegada de los gatos a nuestros hogares tiene un gran componente emocional. Además, pueden aportarnos importantes beneficios.

¿Cómo pueden cambiarnos los gatos la vida? ¿Qué beneficios nos aportan cuando los adoptamos?

Algunas ventajas de integrar a los gatos en nuestro día a día

  • La compañía. No hay nada comparable a la grata sensación de llegar a casa y sentir la espera cariñosa de nuestra nueva mascota, que nos dará la mejor bienvenida con su atención y sus mimos.
  • Ganaremos en autoestima. Con la compañía de los gatos, no pensaremos tanto en las preocupaciones que tenemos al tener un cuidado de quien ocuparnos. Esto produce unos altos niveles de bienestar y la consecuencia de reducir la ansiedad y el estrés.
  • El minino puede ser el centro de atención en todas las visitas de amigos y familiares cuando lleguen a casa. Además, muchos de los temas de conversación girarán en torno a charlas que tienen que ver con la rutina cotidiana del animal. El mismo gatito puede encargarse de hacerse presente.
  • Podemos socializarnos más a través de las redes. Hay muchos foros y lugares para compartir fotografías online, anécdotas sobre los gatos, etc.
  • A la hora de elegir mascota, los gatos se caracterizan por que son independientes y autónomos. Además, aprenden muy rápido.

Una mascota muy antigua

Si nos remontamos al pasado, los gatos llegaron a ocupar un puesto muy importante en el Antiguo Egipto. Se los consideraba protectores del Sol, de los hombres, del hogar. Infundían mucho respeto.

Cuando llegó la Edad Media, la superstición, los miedos y temores de la época fueron letales con los gatos. Se les asociaba a malos augurios.

Afortunadamente, en la actualidad los gatos están volviendo a ocupar un papel muy importante en nuestras vidas.

La ayuda de los gatos en enfermedades

Se dice que los gatos trabajan con nuestra energía, la recogen y nos ayudan, la transmutan. Se ha demostrado el efecto positivo del ronroneo, que nos produce serenidad y nos hace olvidar problemas y preocupaciones.

Es curioso la forma en que, en muchas ocasiones, el gato comparte con nosotros los mismos síntomas y desequilibrios emocionales. Muchas veces podemos ver estas emociones en el minino, pero no las reconocemos como propias. Situaciones de estrés, de miedo, ansiedad, aislamiento, intolerancias, etc.

A modo de ejemplo, cuando los gatos se empeñan en dormir en una determinada parte de nuestro cuerpo, es posible que, sin saberlo, ahí necesitemos sanación o refuerzo energético. En las partes de nuestro cuerpo que los mininos insisten en contactar, suele suceder que se diagnostican enfermedades, tumores, nódulos, problemas de salud o emocionales.

Las necesidades del gato

Aunque independientes, los gatos son animales con unas necesidades mínimas. Si estas necesidades no se cumplen, también se estresan o enferman, incluso se escapan.

Los gatos son rechazados muchas veces por no ser animales a los que se pueda manipular, agarrar, etc. Ellos tienen otro tipo de carácter.

Estudios realizados

Algunas investigaciones llevadas a cabo han concluido en que los dueños de gatos tienen menor probabilidad de morir dentro del período de un año después de un ataque cardíaco que aquellos que no tenían. De esta forma, acariciar a un gato o escuchar su ronroneo supone tener una vasodilatación de las arterias y vasos periféricos que favorece la relajación.

Otro estudio, llevado a cabo por expertos de la Universidad de California en Los Ángeles, comprobó que la visita de apenas doce minutos hecha por un perro o un gato a un paciente hospitalizado por un problema de corazón consigue mejorar su función pulmonar y cardiaca.

Los investigadores denominan «efectos positivos» a todas estas ventajas que estos animales aportan a los humanos y las clasifican en tres tipos: psicológicos, físicos y sociales.

Beneficios sociales

Estar pendiente de un gato es muy beneficioso para los más pequeños de la casa. Además, tener presentes los horarios y las necesidades del animal también constituye un buen ejercicio para la memoria y la concentración de los niños.

En el caso de las personas mayores, la interacción con los gatos se considera un antidepresivo natural. Solo la responsabilidad de estar pendiente de las necesidades del minino puede ser una gran ayuda para la persona mayor.

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