14 cosas que vuelven loco a tu gato

Los tutores suelen percibir a los gatos como unas mascotas peculiares por su temperamento "extraño", aunque en realidad solo reaccionan a lo que les dicta su instinto.
14 cosas que vuelven loco a tu gato
Cesar Paul Gonzalez Gonzalez

Escrito y verificado por el biólogo Cesar Paul Gonzalez Gonzalez.

Última actualización: 04 enero, 2022

Los gatos son unos de los animales más curiosos y expresivos que existen. Esto mismo es lo que los hace ganarse su título de carismáticos, ya que se consideran mascotas únicas y exhuberantes a partes iguales. Además, suelen ser firmes con lo que no les gusta, pero sobre todo con aquello que los vuelve locos (en el sentido negativo de la palabra).

Las reacciones que tienen los mininos ante las cosas que no les gustan pueden parecer chistosas. Sin embargo, lo que para muchos es una cara simpática o un vídeo viral supone una horrible experiencia para ellos, por lo que es mejor evitar exponerlos a estímulos desagradables. Sigue leyendo este espacio para que conozcas qué situaciones vuelven loco a tu gato.

Situaciones que les desagradan a los gatos

Una forma de detectar con facilidad las cosas que le desagradan a tu mascota es observar cómo actúa ante ciertas circunstancias. Lo normal es que reaccione con repulsión y desagrado, lo que demuestra al gruñir, arañar o tirar las cosas. Conoce algunas de las situaciones que vuelven loco a tu gato a continuación.

1. Olores fuertes

El olfato del gato es bastante sensible y los olores fuertes pueden llegar a molestarlo. Esta habilidad fue desarrollada para potenciar sus capacidades como cazador. Sin embargo, al momento de domesticarse perdió la necesidad de utilizarlo, por lo que solo queda como un recuerdo de su pasado. Las esencias que más detesta son las de los cítricos, la mostaza, el eucalipto, la pimienta, la lavanda, el tomillo y el ajenjo.

Un gato asustado con los ojos muy abiertos.

2. Demasiada atención

Los gatos son independientes y no requieren mucha atención por parte de sus tutores. Por esta razón, si se les intenta dar cuando no la están pidiendo, es posible que reaccionen de manera agresiva. Las mordidas y los arañazos son las respuestas más habituales en estos casos.

3. Falta de atención

Puede parecer contradictorio, pero los gatos también se vuelven locos si no les das la atención que requieren. Es difícil identificar cuanto cariño necesitan y en qué momento puedes dárselo, de modo que a veces parece confuso vivir con ellos. Una cosa es segura: esta dualidad en su comportamiento es el rasgo característico que los hace unas mascotas peculiares.

4. Tomar píldoras

Cuando estos felinos se enferman, puede llegar a ser necesario administrar algunas píldoras o tabletas. El sabor del medicamento no es nada agradable para su paladar, por lo que odian tener que tomárselos. Por si fuera poco, los tutores suelen forzar a sus mascotas para administrárselos. Esto solo complica la experiencia y hace que los gatos se vuelvan locos para evitarlo.

5. Visitas al veterinario

Estos pequeños felinos odian más visitar al veterinario que tomar medicinas, ya que las revisiones generales los hacen pasar por mucho estrés. A pesar de esto, acudir a las consultas es algo necesario para mantener la salud del gato, así que no es posible eludir esta actividad. Eso sí, puedes hacerle más fácil la experiencia al minino si logras que la asocie con un suculento premio de regreso a casa.

6. Odian el agua

Todos saben que los gatos odian por completo tener contacto con el agua. Esto puede deberse a su historia evolutiva, pues descienden de un felino africano que habitaba entornos desérticos. Por esta razón, sus instintos no están adecuados para soportar la exposición a mucha agua.

Es probable que para los gatos la sensación de tener su pelaje húmedo los haga sentir incómodos, pues el peso extra ocasiona que pierdan su agilidad. Además, este tarda demasiado en secarse y los hace pasar por una experiencia desagradable.

7. El olor de otros gatos

Los felinos son muy territoriales y se vuelven locos al percibir el aroma de otro gato. A su vista eres parte de su territorio, así que si regresas a casa con otro olor lo tomarán como una ofensa grave. Esto también puede suceder cuando llega un nuevo minino a la familia. Aunque es “normal” que no se lleven bien, tendrás que mediar sus interacciones para evitar que se dañen.

8. Ambientes ruidosos

Los gatos son animales pacíficos y silenciosos, por lo que los entornos ruidosos los vuelven locos. Esto se ve potenciado debido a que tienen un oído sensible y no resisten mucho este tipo de ambientes. Recuerda que sus instintos los mantienen alerta todo el tiempo, así que nunca hagas un ruido repentino fuerte porque harás que se espanten.

9. Hábitat sucio

Un punto positivo de los felinos es que son muy limpios. Pasan el día acicalándose y “bañándose”, por lo que no aceptarán que su entorno se mantenga sucio. Aunque sea difícil de creer, algunos gatos odian que no se les limpie su caja de arena. Esto puede ocasionar que eviten por completo este lugar y que se “venguen” a través de comportamientos inadecuados.

10. Caricias en el estómago

Aunque a los perros les encanta, a los gatos los vuelve locos que les rasquen el estómago. De manera instintiva reconocen que su vientre es una zona vulnerable, por lo que se defienden de cualquiera que tenga la osadía de tocarlos. La mayoría de ellos reaccionarán con mordidas, arañazos o gruñidos, así que mejor evita hacerlos pasar un mal rato.

11. Cepillarse el cabello

Los felinos pasan la mayor parte de su tiempo acicalándose y peinando su pelo. De hecho, cuentan con pequeñas protuberancias en la lengua que sirven como un cepillo para su pelaje. El único problema es que solo ellos lo pueden hacer, pues les vuelve locos que sus tutores intenten inmiscuirse en esta tarea. No siempre rechazan la ayuda, pero es importante detectar si el gato está de buen humor y aceptará cepillarse.

12. Bajas temperaturas

El frío es uno de los mayores enemigos para los gatos, pues no todos los pelajes se encuentran bien adaptados para la vida en ambientes helados. En un intento por sentirse cómodo, es probable que el felino comience a buscar un lugar cálido. Esto incluye meterse entre las sábanas, entre la ropa o incluso en los rincones.

13. Contacto visual

Los gatos no solo se comunican por maullidos, sino que también detectan el lenguaje corporal. Por esta razón, si mantienes el contacto visual con ellos durante mucho tiempo pueden interpretarlo como una afrenta. Ten por seguro que no dejarán pasar esta amenaza y se acercarán a ti con el objetivo de atacarte.

De hecho, también es posible interpretar el estado emocional del gato por medio de su lenguaje corporal. Según un estudio publicado en la revista Scientific Reports, el parpadeo lento significa que se siente en confianza con su tutor. Esto implica que su mirada también puede desvelarte más de lo que demuestra.

14. Cambios en su estilo de vida

Al gato le encantan las rutinas de su vida diaria, por lo que los cambios lo vuelven loco y provocan que se comporte de manera agresiva. Algo tan simple como mover sus juguetes o su casa es suficiente para hacerlo sentir incómodo. Es posible que esto parezca un incordio para el tutor, pero para el felino es una situación de estrés bastante difícil.

Un gato enfadado mirando a cámara.

Es casi imposible evitar exponer al gato a alguno de los eventos que lo vuelven loco. Esto no significa que sea prudente hacerlo a propósito ni forzarlo a estas situaciones. Ten en cuenta que tu felino cuenta contigo para hacerlo sentir cómodo y protegido, así que ayúdalo cuando sea necesario a sobrellevar mejor cada experiencia desagradable.

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Los gatos aprenden observando y actuando. Existen numerosos ejemplos: abrir puertas, hacer sonar campanas y hasta encender interruptores de luz.



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