¿Conoces al aye-aye?

Francisco María García · 1 febrero, 2019
El aye-aye tiene un tercer dedo más largo y fino en la mano para escarbar y localizar insectos que se come

El aye-aye es una curiosa especie de mamífero endémico de la isla de Madagascar. Actualmente, se encuentra en peligro de extinción, desgraciado motivo por el que ha ganado mayor visibilidad en todo el mundo. A continuación, conoceremos mejor sus principales características, su hábitat, alimentación y reproducción.

Características mofológicas y taxonomía del aye-aye

El aye-aye (Daubentonia madagascariensis) es una especie de primate que está emparentado con los lémures. Se trata de un animal raro, y es que hasta el día de hoy se trata del único representante vivo de su género (Daubentonia). La otra especie próxima al aye-aye se extinguió hace unos 1 000 años, y era conocida como aye-aye gigante.

Tal es su rareza que, cuando recién había sido descubierto por los científicos, fue catalogada como una ‘extraña ardilla’. No obstante, las características morfológicas que comparten con los estrepsinos (primate de nariz húmeda) apuntan a que es una especie de primate bastante primitiva.

Principales aspectos morfológicos

Los aye-aye tienen un tamaño mediano, y alcanzan una longitud corporal similar a la de un gato doméstico adulto. Su cuerpo mide aproximadamente unos 40 centímetros, y la cola puede llegar a tener unos 15 centímetros.

Su peso corporal es bastante ligero en comparación con su tamaño, que difícilmente supera los tres kilos. Ello permite que estos mamíferos se muevan de forma bastante rápida y puedan escapar fácilmente de sus depredadores.

Las características morfológicas más llamativas son las amplias orejas redondeadas en las puntas, y los ojos grandes, amarillos y algo saltones. Estos últimos son un rasgo típico de los animales de hábitos nocturnos, que así gozan de una mejor visión en la ausencia de luz natural.

Aye-aye: alimentación

Sus patas son cortas y tienen un aspecto extraño: están provistas de finas y largas falanges o dedos. En los dedos de la mano también se revelan garras afiladas y puntiagudas.

Curiosamente, el aye-aye tiene el tercer dedo más largo y fino, pues lo utiliza para escarbar en búsqueda de insectos para comer. También se sabe que esta tercera falange es muy sensible a las vibraciones y su temperatura se eleva mientras el aye-aye busca sus alimentos.

Hábitos y alimentación del aye-aye

Los aye-aye son animales arborícolas –viven trepados en los árboles– que mantienen hábitos nocturnos. Su dieta es omnívora, y se basa mayormente en el consumo de insectos o larvas. No obstante, también suelen comer algunas frutas y semillas para suplir sus requerimientos nutricionales.

Como vemos, su tercer dedo largo y fino desempeña una función esencial en su alimentación. El aye-aye lo utiliza para golpear la corteza de los árboles, algo similar a lo que hace el pájaro carpintero con su pico. Pero entre los mamíferos, los lémures son los únicos que han desarrollado esta habilidad.

Al conseguir hacer un pequeño agujero en su tronco, el aye-aye introduce su dedo en el interior para rebuscar insectos, larvas o gusanos. La sensibilidad de su tercer dedo a las vibraciones permite al aye-aye saber con precisión la ubicación de sus presas en el interior del árbol.

En esta técnica, el aye-aye también emplea su poderosa audición para saber dónde hay un pequeño hueco bajo la corteza. El sonido hueco indica que la madera ha sido carcomida por dentro por larvas o insectos.

Aye-aye: hábitat

Hábitat y reproducción de los aye-aye

Como mencionamos en la introducción, el aye-aye es una especie autóctona y endémica de la isla de Madagascar en el continente africano. Actualmente, son registrados unos 2 500 ejemplares que se expanden por toda la isla africana, con una leve tendencia a concentrarse en la zona oriental.

En su hábitat, el aye-aye puede reproducirse durante todo el año, y es que no tiene una época de apareamiento específica. Una señal de que las hembras están receptivas es que aceptan estar en la compañía de los machos las 24 horas del día.

Si bien algunos ejemplares de aye-aye puedan ser bastante sociables, esta convivencia día y noche entre hembras y machos solo se da durante la reproducción. Los machos, por su parte, se muestran agresivos entre sí, y es que pueden experimentar luchas mortales.

Por cada gestación las hembras dan a luz una sola cría, de la cual cuidarán hasta que sea capaz de sobrevivir por su propia cuenta. Generalmente, las hembras solo aceptan aparearse nuevamente pasados dos o tres años de su último embarazo.

La esperanza de vida del aye-aye está calculada entre 20 y 23 años, en condiciones óptimas para su desarrollo. Para ello, hay que tener en cuenta a sus principales depredadores, entre los que está el ser humano.