Conoce al kiwi, un ave que no vuela

Alba 19 mayo, 2018
Debido a la inexistencia de mamíferos terrestres durante millones de años en su región, y consecuentemente depredadores que se desplazaran por tierra, es por lo que esta especie se adaptó a vivir el en el suelo

La fauna de Oceanía ha sido calificada por muchos como extraña. Para contribuir a esta definición, hoy te presentamos al kiwi, un ave que no vuela y que posee plumas que parecen pelo. Además, no cuenta con cola pero si con bigotes. Y su pico llama la atención por lo largo y delgado que es, así como por los orificios nasales en su punta.

Un ave que es símbolo nacional

Aunque su nombre nos recuerde a una fruta y no vuele, el kiwi es, reiteramos, un ave. Y, además, fue declarado símbolo nacional en Nueva Zelanda.

Pero aunque es una especie endémica de este país, y lo habita desde hace miles de años, algunos estudios demuestran que, a pesar de su tamaño pequeño, está relacionado con el extinto y gigantesco pájaro elefante de Madagascar.

Quizá la inexistencia de mamíferos –a excepción de murciélagos– hasta la llegada del hombre, y el aislamiento de esta región del planeta, hizo que este animal tuviera características tan particulares. Así, durante millones de años sin depredadores terrestres, el kiwi se adaptó a la vida en el suelo.

Conoce al kiwi, un ave que no vuela y que está considerada el símbolo nacional de Nueva Zelanda.

El kiwi no es un mamífero, pero…

Perteneciente a la familia Apterygidae (que significa ‘sin alas’), el kiwi es un género de aves paleognatas que comprende a cinco especies que se diferencian en tamaño y tonalidades del plumaje. Su altura se ubica entre los 25 y los 45 centímetros. Su peso oscila entre los 1,3 y 3,3 kilogramos. Y las hembras son más grandes que los machos.

Kiwi: características

Además, como todas las aves del grupo Ratites –las que no vuelan– tiene el esternón plano. Esto significa que no posee quilla para que se adhieran los músculos que posibilitan el vuelo. Y aunque se crea que carece de alas, sí las tiene, pero son muy pequeñas. Miden unos tres centímetros y están muy pegadas a su cuerpo, por lo que cuesta percibirlas a simple vista.

Por contrapartida, sus patas son muy fuertes y musculosas, y constituyen un tercio de su peso (el kiwi tiene huesos con médula, ya que, al no volar, no necesita un esqueleto liviano). Cuenta con cuatro dedos con almohadillas, así es que puede correr rápido, muy rápido, y es muy silencioso para desplazarse.

Además, las patas se transforman en poderosas armas a la hora de pelear o defenderse. Y es que, a pesar de que algunos los consideren tímido y frágil, es un ave muy territorial y hasta agresiva.

Más detalles sobre el kiwi, el ave que no vuela

Otras de las particularidades del kiwi es su temperatura corporal, que es inferior a la de la mayoría de sus parientes alados. En realidad, se acerca más a la de un mamífero. Oscila entre los 37 y los 38 grados centígrados.

Quizá por sus hábitos nocturnos, mientras la mayoría de las aves se valen de la vista, el kiwi prioriza el olfato y sus sensibles bigotes, parecidos a los de los gatos –y presentes en la cara y alrededor de la base del pico– es probable que le faciliten sus desplazamientos en la oscuridad.

También tiene bastante desarrollado el sentido del oído y cuenta con aberturas auditivas bien visibles. Por otra parte, la apariencia ‘pilosa’ de sus plumas se debe a que estas carecen de bárbulas (filamentos).

Asimismo, los distintos patrones de su plumaje le permiten camuflarse en los territorios que habita y mantenerse a salvo de los depredadores aéreos.

Kiwi: alimentación

Aves monógamas que ponen huevos enormes

A la hora de reproducirse y criar a sus polluelos, este animal también presenta particularidades. La mayoría de la aves cuenta con un ovario, mientras que el kiwi tiene un par. La hembra suele poner un solo y enorme huevo, a lo sumo dos, cuyo tamaño equivale a un 20% de su cuerpo.

Al cabo de unas 10 semanas, en las que el macho suele dedicarse a incubar, nace un polluelo emplumado y que ya sabe valerse por sí mismo. No permanece más de una semana en el nido y en contadas ocasiones sus padres deben alimentarlo, ya que continúa haciéndolo de los nutrientes del huevo.

Es un ave monógama y las parejas suelen durar de por vida. Construye sus nidos en el suelo, que en realida, son unas especies de madrigueras que cavan con sus poderosas uñas.

Hábitat y alimentación

El hábitat del kiwi es variado. Se lo puede encontrar en montañas nevadas, dunas costeras, bosques cubiertos de musgo y hasta en pastizales. Allí se escucha, por las noches, su canto repetitivo y chillón.

Kiwi: hábitat

Es un animal al que no se lo suele ver de día. Esto no solo se explica por el hecho de mantenerse a salvo de los depredadores aéreos, sino porque los invertebrados subterráneos de los que se alimenta están más cerca de la superficie en horarios nocturnos.

De todas formas, es un ave omnívora. Forman parte de su dieta, además de lombrices y gusanos, bayas, semillas y algunas hojas e insectos.

El kiwi, en peligro de extinción

El kiwi tiene una esperanza de vida de entre 10 y 15 años, pero hoy se encuentra en peligro de extinción. Por suerte, cada vez son más las áreas destinadas a su protección.

Pero desde que el hombre pobló las islas e introdujo distintas clases de mamíferos, sus depredadores se incrementaron. Hoy lo son, además de águilas y halcones, los gatos, los hurones e incluso los perros. También afecta su supervivencia la destrucción de su hábitat natural.

Considera que, en áreas donde los depredadores están controlados, la mitad de los polluelos sobreviven. Fuera de estos territorios, el 95 por ciento de estas aves muere antes de alcanzar la edad de cría.

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