Comportamiento de las palomas

29 julio, 2021
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Sara González Juárez
El comportamiento de las palomas es versátil y muy gregario, aunque algunos detalles escapan a la observación en entornos urbanos. Conócelo aquí de forma más amplia.

Las palomas (familia Columbidae) agrupan una serie de aves, como gurinos y tórtolas, en un total de 308 especies. Forman parte de la vida del ser humano desde tiempos ancestrales: de símbolos religiosos a estudios científicos del comportamiento de las palomas, estos animales alados nos acompañaron en los albores de la cultura.

A pesar de verlas día a día en entornos urbanos y rurales, no es posible observar la gran inteligencia y capacidad de aprendizaje que tienen estas aves si no se miran detenidamente. Por eso, en este artículo puedes conocerlas un poco mejor.

Comportamiento social de las palomas

Las palomas, como habrás observado, se mueven en bandadas de varios individuos. Dentro de cada grupo se establece una jerarquía bien estructurada a través del picoteo, pero también se pueden observar relaciones horizontales entre miembros. De hecho, se ha observado que las dos modalidades de organización, jerárquica e igualitaria, se pueden alternar según las necesidades.

También se observan conductas agonísticas entre palomas, especialmente durante la alimentación. Si una ave dominante ve que otra trata de quitarle el alimento, lo defenderá con actitudes que van desde la hinchazón de las plumas del cuello —a modo de advertencia— hasta una pelea violenta, en la que se agarran de los picos y se golpean con las alas.

La territorialidad también es una conducta habitual, especialmente entre machos. A esto se le conoce como “derecho de percha”: el territorio se marca a partir de las ramas en las que cada paloma descansa por la noche.

Espantar pájaros no tiene que ser difícil.

Comportamiento de las palomas en la reproducción

El comportamiento de las palomas en este aspecto es principalmente monógamo, pues en ocasiones se encuentran a los mismos miembros de una pareja en diferentes épocas reproductivas. Se observan varias fases en la formación de un vínculo y te las presentamos en la siguiente lista:

  • Cortejo: el macho realiza un baile de apareamiento que consiste en inflar el buche, arrastrar la cola y moverse en círculos alrededor de la hembra. Emite una vocalización específica para este ritual, parecida a un arrullo.
  • Aceptación: si la hembra lo acepta como pareja, se acercará al macho y levantará la cola al tiempo que baja la cabeza. Este proceso de cortejo y cópula puede ocurrir varias veces a lo largo de una semana.
  • Anidación e incubación: los cuidados parentales son equitativos, pues tanto macho como hembra incuban y cuidan de los pichones cuando nacen.

El vuelo de las palomas

La jerarquía —y la organización igualitaria— también se reflejan en la forma de volar de estas aves. Gracias a su increíble capacidad de orientación, son capaces de comunicarse entre ellas y de establecer rutas óptimas para encontrar recursos y evitar depredadores, por ejemplo.

Al notar una perturbación durante el vuelo, las primeras palomas en detectarlo avisarán a las demás y, cuando esta alerta llegue a los líderes de la bandada, estos tomarán un nuevo rumbo y las demás los seguirán. De esta forma, son capaces de improvisar estrategias que les ayudan a sobrevivir en entornos hostiles.

Adiestramiento e inteligencia de las palomas

Aunque ya se reconocía su enorme capacidad de aprendizaje en tiempos antiguos —solo hay que ver las palomas mensajeras—, estas aves también han sido un modelo animal recurrente en los estudios sobre comportamiento y aprendizaje. Debido a su buena vista y su capacidad para ver colores, la mayoría de experimentos se basan en asociaciones de objetos con códigos de color.

En este tipo de experimentos, se encontró que las palomas no solo son capaces de discriminar multitud de ítems, sino de enseñárselos a otros ejemplares. Esto se estudió con estímulos realmente complejos: obras de arte de Van Gogh y Chagall, entre otros.

Además, las palomas son capaces de reconocerse en el espejo: son autoconscientes.

La resolución de problemas tampoco se les escapa a estas aves: en experimentos en los que se les impedía la entrada a las fuentes de alimento, las palomas aprendieron a apartar los obstáculos para llegar a ellas. Es más, al cambiar la forma y color de los obstáculos, adaptaban su comportamiento para solventar los nuevos detalles de la prueba.

Una paloma.

Unas aves que merecen respeto

Las palomas sufren un estigma generalizado que las señala como aves sucias y portadoras de enfermedades. Si bien es cierto que es frecuente verlas parasitadas o enfermas en entornos urbanos, esto se debe a que su ambiente es insalubre, más que a su propia naturaleza.

Sin embargo, si se dejan a un lado los prejuicios, lo que queda en estos seres vivos es la curiosa mirada de una paloma y la inusitada iridiscencia de sus plumas. Estas aves merecen respeto y consideración, pues son mucho más inteligentes de lo que en un principio se puede creer.

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