Cómo es la vida del oso polar

Francisco María García · 3 abril, 2018
Atraviesa duras condiciones climáticas de las que se protege gracias a una gruesa capa de grasa por debajo de su piel; es capaz de ingerir hasta 30 kilos de carne en un día y de nadar 10 días sin parar

El oso polar es uno de los mamíferos carnívoros más grandes del mundo. Vive solo en lugares en los que hace mucho frío, cerca de la región ártica, aunque las mayores poblaciones se encuentran en Canadá, Alaska, Groenlandia y Siberia.

El pelaje de este interesante animal ha cambiado de color para adaptarse a su hábitat, pues se cree que esta especie deriva del oso pardo. Pero, ¿cómo es la vida del oso polar?

Tamaño

El oso polar es impresionante por su gran tamaño. Un macho adulto puede medir hasta tres metros de alto y pesar hasta 700 kilos. Esto hace que sean animales torpes para caminar, ya que son tan pesados que necesitan mucha energía para hacerlo. Sin embargo, tiene patas muy desarrolladas para resistir largas caminatas.

Adaptación al frío

El cuerpo del oso polar ha ido mutando para poder adaptarse a las condiciones extremas en las que vive. Sus orejas y su cola son pequeñas, para poder mantener el calor corporal en temperaturas muy bajas.

Su piel tiene una capa de grasa muy gruesa para poder regular la temperatura. El pelaje de este oso es traslúcido y está formado por miles de pelos llenos de aire, que le permiten mantenerse en una temperatura adecuada. El verdadero color de su piel es negro y esto hace que pueda atrapar mejor los rayos solares.

Cambio climático en los osos polares

Capacidad para nadar

La vida del oso polar no transcurre solamente en la nieve. Es también un excelente nadador y pasa muchas horas sumergido en las aguas heladas, capaz de nadar grandes distancias y hacerlo por mucho tiempo. Puede realizar viajes en el agua de hasta 10 días.

Las osas suelen llevar a sus crías a estos paseos acuáticos, y los cachorros son capaces de mantener el ritmo de sus madres dentro del agua.

Alimentación

El oso polar es sin duda un animal que tiene características muy especiales. Por ejemplo, no consume agua, ya que en los lugares donde vive el agua es salada. Por ello, ingiere la sangre de sus presas para hidratarse.

Gran parte de la vida del oso polar está dedicada a la cacería. Se alimenta de focas y a veces también de renos u otros animales terrestres; puede comer hasta 30 kilos de carne en un día.

Para cazar animales acuáticos, el oso polar hace agujeros en los bloques de hielo y aprovecha cuando el animal sale a respirar para atraparloAlgunos científicos han descrito casos de canibalismo entre machos, que se deben a la escasez de alimentos: se alimentan de otros osos polares débiles o jóvenes.

Hibernación

Los osos polares machos no hibernan. Tienen la capacidad de desacelerar su ritmo cardíaco y seguir llevando su vida normal a pesar de las condiciones de frío extremo y oscuridad.

Las hembras preñadas sí lo hacen y sus crías nacen durante este período de hibernación. Los cachorros permanecen durante varios meses en el lugar de hibernación, que las madres cavan en el hielo, antes de salir al mundo exterior.

Reproducción

Los osos polares alcanzan su madurez sexual entre los tres o cuatro años. El apareamiento ocurre entre abril y mayo; hembras y machos conviven, y se relacionan amistosamente poco a poco.

Crías de oso polar

La hembra tiene la sorprendente capacidad de guardar los óvulos para que se desarrollen a partir de septiembre. Mientras tanto, almacenan la mayor cantidad de grasa posible.

Cuando nacen, las crías son ciegas y no tienen dientes, así que los primeros cinco meses no pueden valerse por sí mismas. Se alimentan solo de la leche de la madre, que pierde mucho peso durante ese período.

La vida del oso polar en los primeros meses es muy difícil. Las amenazas y los riesgos son abundantes y muchos morirán antes de llegar al primer año de vida.

El calentamiento global

La población mundial de este animal se ve actualmente amenazada por el calentamiento global. El derretimiento de los grandes bloques de hielo lo obliga a retirarse a zonas terrestres, y esto cambia por completo su ciclo reproductivo, por lo que hay muchos menos nacimientos.

Este fenómeno también afecta a la disponibilidad de presas. Las focas, su principal fuente de alimento, deben moverse constantemente para buscar su propia comida. Esto hace que la cacería sea cada vez más difícil para los osos polares.