¿Cómo se adaptan los animales al frío?

Catalina Reyes-Vargas · 14 febrero, 2021
Sobrevivir al frío puede considerarse como una tarea difícil. Sin embargo, los animales llevan la persistencia en el medio a otro nivel.

¿Quién no ha vivido un cambio drástico en la temperatura durante el día?  Cualquier itinerario podría cambiar ante una alteración contundente en la sensación térmica. Sin embargo, para los animales es crucial desarrollar mecanismos definitivos para adaptarse al frío extremo.

La estacionalidad del clima puede alertarlos sobre la necesidad de adelantarse a los cambios abruptos de temperatura. Así pues, los animales deben establecer mecanismos que los permitan protegerse ante cualquier situación. Para ellos, no es tan sencillo como adherir un abrigo en el outfit

¿Cuáles son los mecanismos de los animales para adaptarse al frío?

En la naturaleza, existen 2 grandes grupos de animales de acuerdo con las estrategias que utilizan para mantener constante su temperatura corporal: animales endotermos, o comúnmente denominados de sangre caliente y ectotermos, o de sangre fría

Garantizar que la temperatura corporal sea regular y no tenga mayores fluctuaciones es esencial para la supervivencia de los animales. Mientras los seres endotermos son capaces de regular su temperatura corporal a partir de su propio metabolismo, los ectotermos dependen de las condiciones del ambiente. 

A continuación, hablaremos de los mecanismos que los animales endotermos utilizan para adaptarse al contundente frío de las temperaturas bajo cero. No te lo pierdas.

Un petirrojo en la nieve.

Dime qué tan grande eres y te diré cuánto frío puedes soportar

Los animales más grandes tienen la capacidad de perder menos calor corporal en comparación con aquellos más pequeños. Respondiendo a la relación superficie-volumen, los seres más voluminosos exponen menor superficie con respecto a su masa. Por otro lado, los más pequeños son más propensos a perder mayores cantidades de energía.

Asimismo, la forma también importa. Los animales que tienen unas geometrías más circulares u ovaladas son más tolerantes al frío, mientras que aquellos organismos alargados y delgados reciben un impacto mayor.

Esta puede ser la razón por la que asociamos a ciertos tipos de animales —como los osos polares o los leones marinos— con las zonas más gélidas del planeta. La clave está en reducir al máximo la cantidad de piel en contacto directo con el medio.

Una capa extra es otro de los mecanismos animales para adaptarse al frío

De manera similar, muchos animales optan por aislarse del medio externo añadiendo una o más capas de grasa, pelo o plumas. Este mecanismo permite aislar los órganos internos de su medio interponiendo una barrera subcutánea que mantiene su temperatura constante.

De esta forma, muchos animales son capaces de adaptarse a las condiciones de su medio cambiando las características de su pelo o plumas. Por ejemplo, algunos mamíferos pueden cambiar su coloración dependiendo la estación en la que se encuentren.

En épocas cálidas suelen tener pelajes oscuros y livianos, mientras que en temporadas frías adquieren pigmentaciones más claras y texturas más gruesas. Estas capas extra pueden no solo ayudar a regular la temperatura corporal, sino convertirse en una reserva de energía para el caso de la grasa.

Para ciertos mamíferos, puede ser particularmente útil prever la poca disponibilidad de alimentos en ciertos periodos del año y guardar reservas para sobrevivir durante los momentos más retadores. Por ello, muchos animales aprovechan toda la comida disponible en verano y engordan de forma considerable.

Uno siempre vuelve a los viejos sitios

Algunos animales simplemente cambian de lugar. En realidad, el ciclado de nutrientes en un ecosistema puede dar lugar a algunas temporadas muy abundantes y otras escasas. Estas tendencias no son ajenas para los animales, así que muchos optan por desplazarse hacia unas condiciones más favorables.

De hecho, son muchos los ejemplos de animales que migran hacia otras latitudes durante las temporadas más inclementes. Tal es el caso de especies como el charrán ártico, las mariposas monarca, los gansos canadienses o las tortugas caguama, entre otros. 

Ya sea por disponibilidad de alimento, requerimientos fisiológicos para desarrollar etapas de sus ciclos de vida o simplemente la necesidad de no congelarse, muchos animales prefieren darse un respiro mientras pasa lo más difícil. ¡A recargar energías!

Si no puedes con tu enemigo, únete a él

Una de las adaptaciones más conocidas es la hibernación. Durante este proceso, los animales inactivan gran parte de sus procesos metabólicos e inducen una situación de hipotermia controlada. El análogo de la hibernación en animales ectotermos se conoce como brumación.

Aquellos seres vivos capaces de llevar a cabo esta hazaña, suelen bajar su temperatura corporal rozando el punto de congelación y disminuir sus tasas de respiración y ritmo cardíaco a sus niveles mínimos. Aunque existen diferentes tipos de hibernación, muchos animales son capaces de aplicar esta respuesta comportamental.

Desde especies de murciélagos hasta algunas serpientes, los animales son capaces de alterar su fisiología para sobrevivir. Algunos de los mecanismos más sofisticados incluyen recubrir sus células con gruesas capas de azúcares y urea o reducir al máximo su circulación sanguínea.

Mecanismos animales para adaptarse al frío.

Por último —si bien sólo podemos mencionar algunos casos— existen ciertos animales que son capaces de congelarse, literalmente, durante una temporada. Tal es el caso de la rana Lithobates sylvaticus, que es capaz de congelarse hasta por 6 meses y luego descongelarse para seguir su vida como si nada. ¡Eso sí es vivir al límite!

Hibernation, an overview. (s.f.) Tomado de la página web de Science Direct en: https://www.sciencedirect.com/topics/agricultural-and-biological-sciences/hibernation.
Don J. LarsonLuke MiddleHenry VuWenhui ZhangAnthony S. SerianniJohn DumanBrian M. Barnes (2014) Wood frog adaptations to overwintering in Alaska: new limits to freezing tolerance.