¿Qué hacer con los cambios de temperatura en perros?

03 Enero, 2021
Este artículo ha sido escrito y verificado por la bióloga Ana Díaz Maqueda
Saber cómo actuar ante situaciones de hipertermia e hipotermia en perros es crucial para su posterior recuperación.

Los cambios extremos de temperatura en perros son muy peligrosos, tanto que podrían llegar a acabar con la vida del animal en pocos minutos. Cualquier raza de perro puede sufrir alguno de estos episodios, aunque los canes braquicéfalos tienen más tendencia al golpe de calor y los perros muy pequeños al enfriamiento extremo.

Estos procesos, donde la temperatura del animal cambia muy por encima o por debajo del rango óptimo, no son normales y siempre se dan por factores externos. No se debe confundir la elevación extrema de la temperatura con procesos febriles, aunque igualmente en este último caso se debe intentar bajar la fiebre.

¿Por qué pueden producirse cambios de temperatura en perros?

En primer lugar, se diferenciará entre la subida extrema de la temperatura corporal del perro frente a la bajada. En el primer caso, se habla de hipertermia. Durante este proceso, la temperatura del animal se eleva por encima de los 41 ºC.

La razón más común por lo que esto ocurre es dejar al animal encerrado en algún lugar sin ventilación con una temperatura ambiental elevada. Por ejemplo, dejarlo dentro de un coche durante un día de verano.

También, jugar con el perro a la intemperie en días muy calurosos, sin permitir que el animal descanse y se refresque, puede conducir a una hipertermia. Si la elevación de la temperatura no es demasiado extrema, el perro puede tratarse in situ.

No obstante, para una persona no profesional, definir qué es extremo y qué no lo es no es tan fácil. Los síntomas de la hipertermia son variados y, normalmente, hasta que el animal no se desploma el tutor no suele preocuparse demasiado.

La elevación de la temperatura por encima del rango fisiológico puede causar secuelas muy graves en el animal, ya que pueden verse afectados el sistema inmunológico, los riñones y el sistema nervioso.

Un perro con una dueña en su balcón.

La otra cara de la moneda

Por otro lado, la hipotermia o descenso de la temperatura corporal por debajo de los 37 ºC en perros suele darse por dos causas bien definidas. Una de ellas es mantener a un perro en el exterior sin refugio cuando la temperatura ambiental es muy baja.

Es cierto que algunas razas de canes, como aquellas que provienen de regiones muy frías del planeta, aguantan muy bien el frío y su cuerpo está preparado para ello. Aun así, si el pelaje de estas razas no se encuentra en un estado óptimo, las probabilidades de hipotermia son las mismas que en un perro poco adaptado.

Otra de las causas de la hipotermia es un mal manejo de la temperatura corporal del perro durante una cirugía o justo después de ella. Durante estos procedimientos se debe colocar una fuente de calor 

¿Qué hacer frente a una hipotermia en perros?

Cuando un perro sufre un episodio grave de hipertermia, lo primero que se debe hacer es bajar su temperatura corporal por debajo de los 39 ºC en los primeros 30 o 60 minutos. Esto es fundamental para evitar fallos en los órganos internos y conseguir que el perro sobreviva.

Para controlar estos cambios de temperatura en perros, se debe actuar de la siguiente manera:

  1. Llevar al animal a un sitio fresco y en sombra. Debe evitarse la luz solar directa bajo cualquier circunstancia.
  2. Verter agua fresca —nunca demasiado fría, para evitar un choque térmico— sobre ingles y axilas. También pueden usarse compresas empapadas.
  3. Nunca se deben mojar las patas del perro o sumergirlo por completo en agua fría. Esta acción provocará una vasoconstricción de los vasos periféricos de las patas y dirigirá todo el calor hacia en interior del cuerpo, lo cual empeorará la hipertermia.
  4. Tras estos primeros auxilios, se trasladará al animal a la clínica veterinaria más cercana.
  5. A partir de este momento, será el veterinario el que debe decidir el tratamiento. En primer lugar mirará la tensión venosa para determinar qué suero intravenoso inyectar y en qué cantidad. Un error en este punto podría causar un edema cerebral o pulmonar.
  6. Según la gravedad del caso, el animal puede requerir el uso de corticoides y antibióticos para evitar la aparición de azotemia o septicemia.

En casos muy graves, el perro deberá quedarse ingresado bajo vigilancia veterinaria al menos durante las siguientes 24 horas posteriores al shock térmico. Ante este cuadro clínico, el pronóstico es bastante reservado.

¿Cómo actuar ante una hipertermia en canes?

Si un perro sufre una hipotermia por mala praxis o por otros factores durante un cirugía, serán los propios veterinarios los que estabilicen al animal. De hecho, es aquí el mejor lugar donde esto podría ocurrir.

Por otro lado, si la hipotermia se produce porque el animal está en el exterior bajo condiciones de mucho frío, lo primero que se debe hacer es meter al perro en casa. La subida de la temperatura no se puede realizar de golpe, se debe elevar poco a poco. Ten en cuenta los siguientes pasos:

  1. Como dijimos, lo primero es colocar al perro en el interior.
  2. Tras ello, se tapará con una manta o toalla tibias que han podido ser calentadas frente a un calentador de aire o aceite.
  3. Después de algunos minutos, puede colocarse bajo el perro una esterilla eléctrica encendida a mínima temperatura y subirla lentamente.
  4. Al desconocer la gravedad de la bajada de temperatura, lo mejor es acudir al veterinario.
  5. El profesional decidirá si el animal necesita soporte con oxígeno, fluidoterapia para calentar el cuerpo desde el interior y evaluar si el perro ha sufrido algún tipo de daño tisular.
Un perro dentro de un coche.

Ambas situaciones, tanto la subida como bajada extrema de la temperatura, pueden suponer un grave peligro para el can. Ante los cambios de temperatura en perros, aunque se pueden realizar unos primeros auxilios, lo más recomendable es acudir rápidamente al veterinario. De todas formas, lo mejor de todo sería prevenir estas situaciones tan peligrosas.

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