¿Cómo acostumbrar a un perro al bozal?

Para acostumbrar a un perro al bozal, el tutor debe tener paciencia. Descubre cómo hacer un buen proceso de presentación para evitar el estrés en tu mascota.
¿Cómo acostumbrar a un perro al bozal?

Escrito por Aylin Stefany Rodriguez Vinasco, 26 octubre, 2021

Última actualización: 26 octubre, 2021

Acostumbrar a un perro a usar el bozal no es tan sencillo. En primer lugar, debe hacerse un buen proceso de presentación entre el objeto y el can para que su uso no se asocie con estrés o molestias a largo plazo.

Es necesario recordar que las razas clasificadas como “potencialmente peligrosas” deben usar el bozal de forma obligatoria en lugares públicos. Aunque la norma se ciñe a canes específicos, es deber del tutor colocar este artefacto a su peludo si ha demostrado comportamientos agresivos. Este acto no solo puede evitar accidentes, sino que sirve para corregir la conducta negativa en cuestión.

Continúa leyendo, pues vamos a explicarte cómo debe hacerse el proceso de presentación y lograr con éxito que el can use su bozal sin problemas. La paciencia siempre es la clave.

El bozal para perros

El uso del bozal para perros es obligatorio en el caso de poseer un can de cualquiera de las razas potencialmente peligrosas. Sin embargo, también puede utilizarse para corregir y controlar conductas agresivas en cualquier can. Por ejemplo, es útil cuando debes trasladar a la mascota al veterinario y esta muestra resistencia o si tienes que protegerla de una potencial lesión física.

El mercado ofrece diferentes tipos de bozales, pero ¿cuál es el más indicado? La variante en forma de cesta es una de las más recomendadas porque les permite a los cánidos respirar sin dificultad, algo que no pasa con los bozales de tela. Además, este modelo ofrece espacio para que los animales tomen agua y reciban sus golosinas sin necesidad de retirar el objeto protector.

Por otro lado, hay que revisar que el bozal elegido tenga unas buenas correas para que no se caiga y para ajustarlo según la anatomía de cada peludo. No te dejes llevar solo por el color o por su diseño: lo más importante es pensar en la salud y la comodidad de las mascotas.

Es importante que, antes de hacer la presentación, tú aprendas a manejar el bozal por tu propia cuenta. Prueba a abrochar y ajustar las correas para no trasladar tu inseguridad al can. 

Una mujer le pone un bozal a un perro.

¿Cómo presentar el bozal a un perro?

Aunque lo adecuado es presentarle el bozal al perro desde que es cachorro, no pasa nada si esto ocurre en la etapa adulta. Estudios han demostrado que la mejor edad para adiestrar a los perros es a los 6 años. No temas por la forma en la que actuará tu peludo si ya es mayor, más aún si apenas va a relacionarse con este implemento de protección en el tiempo que le queda de vida.

Una vez hayas aprendido a manejar el bozal, es hora de presentárselo a tu amigo de 4 patas. Recuerda tener tiempo, paciencia y disposición para ello, pues la idea es que el can no relacione el objeto con cosas negativas. Una mala experiencia aumentará la reticencia.

Deja que la mascota huela el bozal, pero impídele que lo muerda, ya que no es un juguete. Permítele conocerlo, tocarlo y anima al can con ternura si deja que se lo pongas. Esta será una tarea que requerirá bastante tiempo, ya que incluye varios pasos concretos.

¿Qué hacer para acostumbrar a un perro al bozal?

Presentar el bozal al perro y dejar que lo huela no es suficiente para acostumbrarlo a usarlo. Hay una serie de pasos que puedes seguir con el fin de lograr con éxito que el peludo lo use con total apropiación. ¡No te los pierdas!

Asociar el bozal con la educación positiva

Asociar el bozal a algo positivo facilitará su uso por parte del perro. Cada vez que saques el accesorio, deja que él lo huela y crea un ambiente divertido en el que puedas ponérselo en su hocico sin forzarlo ni amarrarlo. Si el can lo permite, ofrécele una golosina.

Elige los snacks favoritos de tu peludo y haz un camino con ellos. Al final del todo, coloca una galleta dentro del bozal para que el perro se lo ponga solo mientras disfruta de su recompensa. También debes brindarle un refuerzo positivo: una caricia, un abrazo o una golosina más grande, por ejemplo.

Otra de las opciones es tomar el bozal en una mano y enseñárselo al perro, pero sin ponérselo. Solo anímalo a que se acerque a tu mano para olerlo y, cuando lo haga, dale una golosina. Esconde el objeto un momento y vuelve a sacarlo para repetir el proceso.

Elegir un bozal adecuado

No todos los bozales sirven por igual para los perros, pues vienen en diferentes tamaños según la raza para la que estén pensados. Tú debes encontrar la talla adecuada del artilugio para tu mascota, ya que usar uno inadecuado puede lastimar su hocico y aumentar la mala experiencia percibida.

Los bozales de tipo cesta son los más recomendados, pues permiten que el can respire sin dificultad, jadee y consuma agua cuando lo requiera, todo sin tener que quitarle la protección. Otro aspecto importante es el material, ya que este debe ser resistente para que no se dañe fácilmente (ni siquiera si el can intenta morderlo).

Acostumbrar al perro poco a poco

Otro de los pasos importantes para acostumbrar a un perro al bozal es introducírselo poco a poco. Nunca deberás forzar a tu mascota a que use este elemento de un día para otro, ya que así solo causarás estrés y aversión en ella. Además, ten presente que las recomendaciones que te dimos antes deben hacerse mínimo 3 veces a la semana. De lo contrario, el can no se tomará en serio el proceso.

Cuando notes que el cánido usa el bozal en medio del juego o te permite colocárselo sin mayor problema, intenta atarlo con calma y muéstrate muy seguro de lo que estás haciendo. Luego podrás pasar al siguiente paso.

Práctica y generalización del uso del bozal

Cuando tu perro acepte usar el bozal sin resistencia, es momento de acostumbrarlo al acto por cortos periodos de tiempo. Inicia la práctica con 1 minuto de uso, retira la protección y proporciona una golosina al final. Al ser sesiones tan cortas, puedes repetirlas unas 2 o 3 veces más al día.

A la siguiente semana, aumenta el tiempo a 2 o 3 minutos de práctica. Tras superar esta etapa es hora de generalizar el uso del artilugio. Esto consiste en colocar el bozal por un par de horas dentro de la casa, luego en el jardín y, por último, ensayar a hacerlo en el parque.

Cuando estés fuera de casa, la etapa de adecuación se divide en dos: uso del bozal con la correa y sin ella. Hasta que hayas logrado acostumbrar por completo al perro al bozal, complementa la práctica con golosinas y refuerzos positivos.

¿Cómo poner de forma correcta el bozal a un perro?

Ponerle el bozal de forma adecuada un perro es fácil. Sigue los pasos que te listamos a continuación:

  1. Introducir el morro: no fuerces nunca a tu perro. Coloca el bozal en el suelo y ponle un snack dentro, así él acudirá a ponérselo solo.
  2. Abrochar el bozal: mientras disfruta de un rico bocado, abrocha con rapidez y seguridad el bozal sobre su hocico.
  3. Llevar el bozal puesto: ahora solo falta colocarle a tu can la correa y salir hacia su destino.
Un perro con un bozal.

Acostumbrar a un perro al bozal no es tarea fácil, ya que requiere de paciencia y mucho compromiso por parte del tutor. Sin embargo, al final del proceso educativo todo valdrá la pena. No tendrás que obligar a tu peludo a que salga con su protección porque, de hacerlo bien, él aprenderá a ponerse el artilugio casi por sí solo.

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