El ciclo circadiano de los animales

Francisco María García · 16 enero, 2018
El comportamiento animal –incluida su alimentación– puede verse alterado por diversos factores ambientales, como el cambio de estación, con luz y temperatura distintos

Se puede definir el ciclo circadiano de los animales como aquellas variaciones de carácter fisiológico que coinciden con ciclos ambientales. Estos ciclos, también llamados ritmos, se repiten, por lo general, día a día de modo regular.

Estas variaciones sincronizadas con el día y la noche pueden tener variaciones cada 20 o 28 horas. En los casos de los animales que viven distantes de los trópicos, el ciclo circadiano se adapta a las estaciones. Este modo de adaptación les permite ajustar su actividad cotidiana al tiempo en que dispone de luz.

Ciclo circadiano de los animales: luz y temperatura

Los ciclos circadianos se producen sin necesidad de alguna intervención externa. Se ha experimentado con diversos tipos de seres vivos y su relación con sus ritmos de sueño o hambre. Estos experimentos muestran que se repiten de forma cíclica vinculados básicamente a los cambios de luz y temperatura.

Ciclo circadiano de los animales en la historia

A lo largo de la historia, los ciclos circadianos de los animales han sido seguidos atentamente por estudiosos como Aristóteles, que observaba los cambios diarios y anuales, incluso en las plantas.

Posteriormente, Galeno de Pérgamo también describía sobre la migración de las aves, ciclos de sueño de los animales e hibernación. Estas variaciones observadas por el filósofo griego eran consideradas reacciones a estímulos de la naturaleza.

Posteriormente se ha establecido, por medio de estudios científicos, que ambos cambios son independientes, aunque el ambiente los propicia o bien los restringe.

Fue el astrónomo francés Jean Mairan quien, en el siglo XVIII, hizo el primer estudio sistemático sobre el ciclo circadiano. En estos estudios, Mairan concluyó que el ritmo cotidiano de los animales no tenía una estrecha relación con el entorno. Hasta ese momento se pensaba que ambos estaban muy vinculados.

Ciclo circadiano en mamíferos

Los mamíferos son el grupo animal que ha sido más estudiado en lo que refiere a los ciclos circadianos. Los análisis concluyen que el instrumento de control de los ciclos circadianos está situado en el núcleo supraquismático, en el hipotálamo.

Ciclo circadiano en mamíferos

El núcleo supraquiasmático del hipotálamo medio es un área que dirige un conjunto hormonal con variaciones fisiológicas cotidianas. Una de estas hormonas es el estradiol y otra hormona importante a considerar es la llamada luteizinante. Estas dos hormonas se encargan de actuar sobre diversos órganos, trasmitiendo mensajes circadianos desde el espacio supraquiasmático.

Las hormonas producidas en el hipotálamo medio son más abundantes en la noche que en el día. Cuando el ojo logra percibir la oscuridad, se alertan los espacios que propician el crecimiento o la somnolencia.

Los factores externos

Aunque ya quedó establecido que los factores externos no producen el ciclo circadiano de los animales, la realidad es que pueden alterarlos. Está probado que hay una función de regulación o alteración de los mismos.

La cafeína o el alcohol, por ejemplo, producen esas alteraciones. También lo hacen las luces muy brillantes o cuando se dan fuertes cambios de temperatura por la noche.

Otros relojes secundarios

Existen otros órganos, aparte del núcleo supraquiasmático, que tienen la capacidad de cumplir el rol de relojes secundarios. Estos órganos tienen la capacidad de generar respuestas sin tener relación con el hipotálamo. No obstante, estas respuestas son más débiles.

Otros factores que logran influir en el ciclo circadiano es el embarazo y los niveles de presión de la atmósfera. Cuando ocurren fuertes cambios de zona horaria, también se da el caso de adelantos o retrocesos de los ciclos.

Ciclo circadiano en insectos

Pero no solo existen los ciclos circadianos, además de ellos hay otros que aparecen de forma recurrente.  Los ciclos ultradianos son solo uno de ellos; estos son los que se repiten en los sueños.  En contraposición, están los ciclos infradianos. Estos son, por citar alguno, los ciclos de la luna y las temporadas de celo en los animales o también llamados estro.

Las migraciones en diversos grupos de animales también son parte de estos ritmos no circadianos. Estos se dan por temporadas anuales o cada dos años hasta incluso pasar por las temporadas de germinación en las plantas.

Como se puede apreciar, todo indica que los seres vivos constituyen un conjunto de temporalidades y no solo una. Hay diversos tiempos habitando la mente y el cuerpo de los seres vivos.  Muchas culturas nos han hablado de la conjunción de diversos tiempos y, al parecer, la ciencia va descubriendo que puede ser real.