Atrofia testicular en perros

Francisco María García · 11 mayo, 2018
Esta puede afectar a uno o ambos testículos, y pueda acabar en infertilidad del can; el tratamiento a aplicar es la castración

Como su nombre indica, la atrofia testicular en perros es la degeneración o la malformación del aparato reproductor de los perros machos. Este tipo de afecciones tiene una tasa de incidencia relativamente alta, más frecuente en ejemplares de edades avanzadas.

Hay una importante variedad de casos. Esta patología puede afectar a uno o a ambos testículos y, en la mayoría de las ocasiones, desembocan en infertilidad. De forma general, los veterinarios recomiendan no reproducir a mascotas que se hayan visto afectadas por este tipo de problemas.

Las causas que pueden dar originar la atrofia testicular en perros son igualmente amplias: desde predisposición genética, hasta factores ambientales o climatológicos, como temperaturas extremas.

Las bacterias, parásitos o virus también pueden propiciar en estos cuadros; también están las reacciones adversas a algunas vacunas y una mala alimentación.

Diagnóstico

Muchos de los cuadros de atrofia testicular en perros son advertidos por los veterinarios durante consultas regulares. Aunque en algunos episodios los animales afectados muestras signos evidente de molestias y dolor, esto no siempre es así.

Incluso, dependiendo del tipo de afectación, puede ocurrir que la malformación no sea detectada mediante la palpación. Por ello, ante la más leve sospecha de que algo no marcha del todo bien con el aparato reproductor del can, el veterinario responsable ordenará pruebas más profundas para estar completamente seguro de la situación.

Entre las pruebas que suelen realizarse para detectar la atrofia testicular, está el examen del semen, así como citologías, ecografías y biopsias; a partir de ellas, el especialista impondrá un tratamiento.

Perro expresa el dolor

Tipos de atrofia testicular en perros

Los tumores, la torsión de los testículos y la criptorquidia (órganos que no bajan del abdomen hasta el escroto), están entre las causas más frecuentes de esta patología. Estas situaciones deben ser detectadas a tiempo y tratadas oportunamente, y de esa forma no pondrán en peligro la vida de la mascota.

Torsión testicular

Se presenta cuando el cordón espermático sufre una rotación anormal. Puede ocurrir con órganos perfectamente ubicados en el escroto del can, como en aquellos que terminaron atrapados en la zona abdominal. Cuando estos episodios tienen lugar, se interrumpe el flujo sanguíneo, lo que deriva inevitablemente en el colapso (infarto) del testículo.

Los principales síntomas de este cuadro clínico son: fiebre moderada, dificultad para caminar y vómitos. Pero estas señales de alerta no se manifiestan en todas las situaciones; algunos perros pueden sufrir de torsiones parciales y hasta crónicas, y solo ser detectadas de manera casual.

Si se trata de testículos represados en la zona abdominal, para confirmar el diagnóstico debe aplicarse una ecografía. El tratamiento aplicable en estos casos es la castración.

Criptorquidia

Así se denomina cuando los testículos no abandonan la zona abdominal para ubicarse en el escroto. También pueden quedar alojados en el canal inguinal o en la zona próxima a la ingle.

Los cachorros con tres semanas de vida cumplidas ya deberían tener a sus órganos dentro de la bolsa especialmente diseñada para ello. Sin embargo, algunos ejemplares demoran hasta dos meses en completar satisfactoriamente este proceso.

Este defecto está frecuentemente condicionado por la carga genética. Yorkshire, caniche, husky y znauzer miniatura son particularmente propensos a verse afectados. Para evitar la expansión de la enfermedad, además de prevenir complicaciones posteriores (como torsión testicular), los ejemplares diagnosticados son castrados de forma casi inmediata.

Al confirmar la anomalía, el veterinario solo necesita palpar los genitales del cachorro. Para establecer con precisión el lugar donde quedaron atascados los órganos afectados, se procede a la ecografía.

Tumores

Los testículos son, después de la piel, los órganos que presentan mayor incidencia de tumores en canes machos. En esta afección, los genes y el tipo de raza también juegan un papel preponderante; estadísticamente, los más afectados son el bóxer y el pastor alemán.

Contagio de tumores entre perros

Los cambios evidentes en la forma, aumento del volumen o rigidez, son motivos para sospechar de la presencia de un tumor testicular. En las hembras, el aumento del tamaño de las mamas y la disminución drástica de la libido son otros de los síntomas.

 Los veterinarios que se enfrentan ante posibles casos de atrofia testicular, analizan una citología del testículo en busca de un diagnóstico compatible. En última instancia, se procede a la realización de una biopsia.

Como tratamiento a la atrofia testicular, normalmente se recurre a la  cirugía; con ella se trata de remover el tumor y ambos testículos, sin importar si solo uno se vio afectado.

La neoplasia testicular generalmente no termina en metástasis. En la mayoría de los casos, la mascota, una vez recuperada de la operación, continuará viviendo con absoluta normalidad.