La torsión gástrica en perros

Francisco María García · 29 septiembre, 2017

La torsión gástrica en perros es un problema que afecta el estómago del animal, y en mayor medida se da en razas grandes. Por su gravedad y consecuencias, es importante tratarlo inmediatamente. ¿Cómo reconocer la presencia de este síndrome en nuestra mascota y reaccionar a tiempo?

Cómo es la torsión gástrica en perros

Es un síndrome causado por la dilatación aguda del estómago, debido a la acumulación de alimentos, gases o líquidos. Cuando esto sucede, el órgano se tuerce sobre sí mismo e imposibilita que el alimento fluya hacia el intestino. Se produce, además, una falta de irrigación al estómago y al bazo, y esto compromete seriamente la circulación.

Razas como el Pastor alemán, el Bóxer, el gran danés o el Doberman, son algunas de las más propensas a sufrir esta afección por sus características físicas.

¿Por qué sucede?

Puede presentarse por varias causas. Entre las más habituales, porque el perro ha comido demasiado y a gran velocidad, porque sale a hacer ejercicio inmediatamente después de comer o bebe agua después de hacer ejercicio.

El estómago canino se sostiene sobre dos ligamentos que, en ocasiones, pueden no ser lo suficientemente fuertes para sostenerlo. Y es allí cuando adquiere posturas que no son naturales, torciéndose sobre su eje.

En condiciones normales, el estómago se vacía a partir de mecanismos fisiológicos habituales. Cuando se presenta este síndrome, el estómago no logra vaciarse y comienza a distenderse. Al intentar vomitar para vaciarlo, éste termina girando sobre sí mismo y se tuerce. La torsión resultante causa que la circulación sanguínea se interrumpa, y ello afecta los demás órganos.

Si se produce, es una afección grave que debe tratarse con urgencia para salvar la vida de nuestra mascota.

Las causas

Tal como adelantamos, puede producirse por alguna de estas circunstancias:

  • Ingesta descontrolada de comida o líquidos. Cando el perro ingiere grandes cantidades rápidamente. El proceso puede agravarse si ha realizado ejercicio momentos antes.
  • El estrés también puede causar torsión gástrica en perros. Ya sea debido a cambios de rutina o situaciones que afecten al can y lo enfrenten a un estado de ansiedad.

Los síntomas a tener en cuenta

Alguna de las señales que pueden facilitarnos una alerta roja, son las siguientes:

  • Distensión abdominal: recordemos que es un problema en el que la mascota no puede evacuar el contenido de su estómago, lo cual causa hinchazón fuera de lo común. En este caso, la distensión generalmente va acompañada de una dureza inusual en la zona abdominal.
  • Náuseas e intentos de vómitos sin resultados.
  • Cambio en el comportamiento: podemos notar que se encuentra molesto, inquieto o con ansiedad.
  • Dificultad para respirar.
  • Debilidad, falta de apetito, depresión.
  • Salivación excesiva.

Es fundamental conocer y atender la presencia de estos síntomas para acudir al veterinario de forma inmediata. Ello puede marcar la diferencia entre salvar o no la vida de nuestra mascota. Recordemos que se trata de un problema de suma gravedad que no podemos tratar por nuestros propios medios.

Si nuestra mascota tiene muchos años o sufre de otra patología (anterior o desencadenada a consecuencia de la distensión), el cuadro puede ser más grave aún.

Diagnóstico

Este dependerá de la situación que presente el animal, así como de su historia clínica.

Teniendo en cuenta que hay razas que son más propensas a sufrir este problema, eso también se tendrá en consideración a la hora de apoyar el diagnóstico.

Es probable que se acuda a la ayuda de radiografías para observar más claramente la situación, el estado del estómago y su grado de distensión y torsión.

Tratamiento

El traslado deberá hacerse con sumo cuidado, evitando que el perro se mueva demasiado.

Una vez precisado el diagnóstico, se sedará al animal para realizar una limpieza gástrica mediante sonda oro gástrica. De esta manera se descomprime el estómago. Posiblemente, para solucionar la torsión, sea necesario recurrir a una intervención quirúrgica y fijar el estómago a las paredes.

Superadas las 48 horas de la operación, la evolución suele ser exitosa.

Cómo cuidar a nuestra mascota de la torsión gástrica en perros

Hay que tener en cuenta que la mascota que ha sufrido torsión gástrica, resulta más propensa a volver a padecerla. Por ello, y para un mejor cuidado, tomaremos estas precauciones:

  • Dar las porciones de alimento adecuadas y repartidas varias veces al día.
  • Nunca unir alimento con ejercicio físico.
  • Después del ejercicio darle de beber poco a poco.
  • Siempre hay que respetar el tratamiento médico y controlar la aparición de signos sospechosos.