Torsión gástrica en los perros: un problema muy serio

Irene Peláez · 20 febrero, 2015

La torsión gástrica en los perros es un problema médico muy serio. Esta enfermedad consiste en una distensión del estómago con una posibilidad de torsión de éste órgano por su eje. Esta dolencia amenaza seriamente la vida del animal.

¿Qué es la torsión gástrica?

perro enfermo

La torsión gástrica consiste en que el estómago del perro gira sobre su eje y se hincha (aunque no se sabe si el hinchamiento ocurre antes o después de la torsión). El problema es que al girarse, el estómago cierra su entrada y su salida, por lo que la mascota no puede descargar el contenido del estómago. La presión de éste órgano aumenta y provoca cambios que pueden afectar a otros órganos y ponen en riesgo la vida del animal. Si la situación no se corrige con rapidez, entrará en un estado de shock y morirá.

Los síntomas de la torsión gástrica son dolores abdominales, hinchamiento del estómago, salivación excesiva, nerviosismo y ganas de vomitar. Además puede provocar problemas internos en el can, como contracciones débiles en los músculos del estómago o hiperactividad hormonal.

En cuanto aparecen los primeros síntomas hay que llevar al perro al veterinario para que alivie la presión estomacal y estabilice al paciente. Incluso es probable que deba realizar un procedimiento quirúrgico para corregir la torsión.

El tratamiento clínico de esta enfermedad es de los más complicados, así que, en lo que se refiere a esta enfermedad, mejor prevenir que curar.

Causas de la torsión gástrica en los perros

perro y veterinario

Las causas exactas de la torsión gástrica en los perros se desconocen. Se piensa que puede ser una enfermedad genética, pero los estudios no han sido concluyentes. Lo que sí se sabe es que la enfermedad se debe a una fijación débil de los ligamentos que sujetan el estómago y que frecuentemente se da en animales que pertenecen a un mismo propietario, por lo que no se descarta que pueda ser una enfermedad debida a las condiciones ambientales de tu mascota.

Tampoco se descarta que sea debido a una ingesta excesiva de alimentos o agua, puesto que si un perro come en exceso, forzará los ligamentos debilitados.

Hemos de tener en cuenta que ha sido el hombre y no la naturaleza lo que ha causado la formación de las distintas razas caninas. Esta selección “artificial” se ha hecho para que cada raza tenga unas características muy específicas, que normalmente son estéticas (tamaño, volumen, color, tipo de manto…), pero también pueden ser físicas (habilidades específicas, aptitudes naturales…).

Como muchas de las razas de perros han sido seleccionadas por la mano del hombre, la naturaleza no ha tenido tiempo para hacer los cambios necesarios en el organismo del perro, dicho de otra forma, la evolución de las razas es incompleta. Y esto se traduce en que hoy en día los perros de más de 3kg de peso son candidatos ideales para padecer esta condición.

¿Quién puede padecer torsión gástrica?

Hay algunas razas de perros que son más propensas a padecer esta enfermedad que otras, como son las razas grandes de pecho profundo, tales como el Pastor alemán, el San Bernardo, el Borzoi, el ovejero alemán y el Setter irlandés. Sin embargo, esta enfermedad se ha observado también en razas más pequeñas, como el Basset Hound, el Teckel y el Pequinés.

Recomendaciones para evitar la torsión gástrica

Dado que no se conocen las causas exactas de la torsión gástrica, lo mejor es intentar reducir el riesgo con una nutrición correcta. Para evitar esta enfermedad en los perros, lo mejor es dividirles la ración diaria de comida en dos o tres raciones al día, llevarles a hacer ejercicio al menos una hora antes y dos horas después de las comidas. Además, las razas con predisposición a esta enfermedad deben comer en un ambiente tranquilo para evitar que traguen excesivo aire con la comida.