Alimentación y hábitat del redunca meridional

Aitana Bellido · 12 abril, 2019
Anteriormente clasificada como especie amenazada, la población del redunca meridional se ha ido recuperando gracias a esfuerzos gubernamentales

Dos tercios de la población total del redunca meridional viven en áreas protegidas. La caza y la sobreexplotación de su hábitat natural son, como suele ser habitual, los principales causantes de este fenómeno.

Hábitat y población del redunca meridional

El redunca meridional, de nombre científico Redunca arundinum, se encuentra al sur de la República de Gabón, al oeste de Tanzania y en la zona sur de Sudáfrica. También hay importantes asentamientos en Zimbabue y Namibia, principalmente en terrenos gestionados por agentes externos a sus respectivos gobiernos.

Aunque en la actualidad encontramos ejemplares de redunca meridional en los citados países, lo cierto es que esta especie es originaria de la República del Congo, donde acabó por extinguirse en 1974. La caza furtiva fue la principal responsable de que la población resultara diezmada.

Redunca arundinum

Según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN), por sus siglas en inglés, la población total estimada del redunca es de 73 000 ejemplares.

Las particularidades de su hábitat natural –el redunca vive esencialmente en pastizales y terrenos inundables de la sabana africana– provocan que las poblaciones se concentren en ‘islotes’ que dependen en gran medida de la protección de agentes no gubernamentales. A pesar de ello, se considera que la densidad de población de este animal es estable.

Morfología y alimentación del redunca meridional

La característica que mejor permite distinguir al redunca de otros antílopes es la mancha de color negro situada en la punta de sus orejas, justo al lado de los cuernos de los machos, que son bastante cortos: solo miden entre 14 y 40 centímetros. A pesar de ello, las dimensiones de este  herbívoro no son nada desdeñables: mide entre 65 y 76 centímetros y pesa entre 50 y 95 kilos.

Redunca común

Su dieta se compone principalmente de pasto. Su primo hermano montañés, el Redunca redunca, puede llegar incluso a prescindir del agua gracias a su alimentación rica en brotes verdes. Para sobrevivir, tanto el meridional como otras subespecies utilizan la vegetación de su entorno para camuflarse y evitar a los depredadores.

Conoce sus hábitos sociales y reproductivos

Aunque en un principio los redunca eran animales solitarios y monógamos, sus hábitos fueron evolucionando hasta formar un sistema social basado en grupos de ejemplares mixtos y polígamos. Este cambio se ha visto sobre todo en la subespecie de montaña, mientras que los grupos de redunca meridionales siguen prefiriendo vivir en pareja dentro de territorios controlados por ambos.

La época de celo comienza un año antes de la estación del monzón, para garantizar que las crías nacen una vez finalizada la ruta migratoria, lo que les garantiza meses de terrenos llenos de agua y pasto. El periodo de gestación suele durar siete meses y medio, las hembras solo paren una vez al año, y los machos alcanzan la madurez sexual a los tres años de edad.

IUCN SSC Antelope Specialist Group. 2016. Redunca arundinum. The IUCN Red List of Threatened Species 2016: e.T19390A50193692. http://dx.doi.org/10.2305/IUCN.UK.2016- 2.RLTS.T19390A50193692.en