Las ballenas usaban las mismas rutas migratorias hace 270 000 años

4 abril, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por el veterinario Eugenio Fernández Suárez
Estudiar las rutas migratorias de los cetáceos es complicado, especialmente cuando nos remontamos a miles de años atrás, pero esto es posible gracias a unos pequeños moluscos

Las ballenas, al igual que otros animales, suelen usar las mismas rutas migratorias año tras año. Pero nos es difícil saber si siempre ha sido así, ya que en la era actual vemos cómo los animales pueden modificar estas rutas. Ahora, un estudio demuestra que las ballenas siguen las mismas rutas migratorias desde hace casi 300 000 años.

Los cirrípedos: GPS fosilizados

Estos enormes cetáceos llevan en su cuerpo, en muchas ocasiones, unos moluscos conocidos como cirrípedos, los cuales son comensales que viven siempre pegados a las ballenas y que se pueden fosilizar al igual que otros animales. A través del estudio de estos fósiles, investigadores de la Universidad de California han rastreado a ballenas que murieron hace milenios.

¿Y cómo es esto posible? Los cirrípedos van creciendo pegados a las ballenas, y van captando carbonato cálcico para su cuerpo, lo cual hace que sean buenos indicadores de las condiciones de las aguas en las que se encuentran. Por tanto, el crecimiento de estos moluscos da pistas de por dónde se movieron las ballenas que los portaban.

Los cirrípedos obtienen un hábitat seguro gracias a las ballenas, además de un transporte hacia zonas con más nutrientes en el agua y más posibilidades de reproducirse y diseminarse.

Hábitos reproductivos de la ballena azul

Además, es relativamente sencillo para los investigadores el asociar un fósil de cirrípedo a una especie concreta de ballena, ya que especies concretas de moluscos se adhieren a especies concretas de ballenas. Esto ha permitido reconstruir las antiguas rutas migratorias de dos especies de cetáceos muy conocidas: las ballenas jorobadas y las ballenas grises. 

Con ello, han podido evidenciar que algunas poblaciones de yubartas llevan 270 000 años migrando a los mismos puntos de las costas de Panamá. Esto es especialmente interesante para entender cómo podrán adaptarse los grandes cetáceos a eventos como el cambio climático.

Las rutas migratorias de las yubartas

El equipo encargado de este estudio, liderado por Larry Taylor, llevaba tiempo estudiando las aportaciones que podían dar estos moluscos para estudiar las migraciones masivas de las ballenas.

De hecho, ya se había comprobado que los cirrípedos que a día de hoy tienen las ballenas pueden ser usados para estudiar el ambiente en el que estas se han movido durante el año. Ahora, han hecho algo muy parecido, pero remontándose a cientos de miles de años atrás.

Rutas migratorias de las yubartas

Las yubartas son unas ballenas que pueden superar las 36 toneladas de peso y llegan a los dieciséis metros de longitud, lo que las convierte en uno de los rorcuales más grandes. Es un animal bastante ágil que realiza potentes saltos en los que golpea el agua, y los machos emiten cantos de casi 20 minutos cuya utilidad es un misterio.

Esta especie realiza una ruta migratoria de alrededor de 25 000 kilómetros al año, y es que viven durante el verano en aguas polares de la Antártida, donde se alimentan. Posteriormente, estos cetáceos emprenden la migración a zonas tropicales y subtropicales para reproducirse y tener a sus crías.

Y así, cada año, estas ballenas aparecen en Costa Rica y Panamá, tanto del hemisferio norte como del hemisferio sur. También migran hacia otras aguas y, curiosamente, se está viendo que cada vez migran más al mar Mediterráneo y al mar Báltico, probablemente debido a la recuperación de sus censos tras la moratoria en la caza de ballenas.

Esperamos que este nuevo estudio nos permita ayudarlas a reconquistar las aguas del planeta.

Trueman, C. N., & Glew, K. S. J. (2019). Isotopic tracking of marine animal movement. In Tracking Animal Migration with Stable Isotopes (pp. 137-172). Academic Press.