5 especies de ballenas

Yamila · 9 noviembre, 2017
Estos cetáceos son los animales mayor tamaño en el mundo y buena parte de sus subespecies se encuentran en peligro de extinción.

La familia de los cetáceos está formada por variopintos animales, si bien en este caso nos dedicaremos a las diferentes especies de ballenas, los seres más grandes que existen en nuestro planeta. Conocidas además por su personalidad pacífica y sus barbas, te contamos todo sobre los mamíferos marinos más fascinantes.

¿Cuántas especies de ballenas existen?

Con un largo oído y un cuerpo enorme que alcanza hasta 17 metros de largo y 80 toneladas de peso, casi todas las especies de ballenas tienen la cola de forma horizontal para poder ascender a la superficie para respirar; aunque cabe reseñar que pueden estar una hora abajo del agua sin problemas.

1. Ballena de Groenlandia

También llamada ballena boreal, este mamífero de cuerpo robusto no presenta la típica aleta dorsal de las demás especies de ballenas. Habita en aguas árticas y subárticas, y no migra para reproducirse o alimentarse, lo que supone otra diferencia con sus parientes.

La ballena de Groenlandia es de color negro oscuro con manchas irregulares blancas. Asimismo, posee una boca con unas 600 barbas que le permite filtrar el krill con el que se alimenta, el cual consigue nadando lentamente.

Especies de ballenas: ballena de Groenlandia

Al ser un animal endotérmico puede regular la temperatura de su cuerpo a través de su sistema circulatorio. Gracias a una capa de grasa de 70 centímetros de espesor puede poder sobrevivir en el Ártico todo el año.

Las hembras solo dan a luz a una cría por parto y la gestación dura un año, con unos recién nacidos miden cinco metros y son amamantados durante 12 meses. Por otra parte, el ciclo de reproducción les permite tener descendencia cada 4 años.

2. Ballena franca austral

Es propia del hemisferio sur, y puede alcanzar los 15 metros de largo y las 40 toneladas de peso, aunque al nacer miden ‘solo’ cinco metros. Presentan unas callosidades de consistencia córnea en la cabeza, que actúan como si fuesen huellas dactilares que las identifican de por vida.

Especies de ballenas: ballena franca austral.

La boca de la ballena franca austral es de forma curvada, tiene 260 barbas de hasta 2,50 metros de largo cada una. Los machos tienen los órganos sexuales más grandes del reino animal: sus testículos pesan el 1% de su peso corporal, que como hemos comentado más arriba, es más bien elevado.

3. Ballena franca glacial

Se la llama también ‘de los vascos’ y es otra de las especies de ballenas del género Eubalaena (como la franca austral) de gran tamaño: mide hasta 18 metros y pesa hasta 72 toneladas.

Habita el Atlántico Norte –entre el Golfo de Maine y Georgia– y lamentablemente es una presa fácil para los humanos debido a su naturaleza dócil, su comportamiento lento y su tendencia a quedarse cerca de las costas. Por ello es una de las especies más amenazadas del mundo y están protegidas en Estados Unidos.

En cuanto a su aspecto, tiene piel negra con manchas blancas, una mandíbula curvada y callosidades claras para identificarse. Otras particularidades de esta ballena es que en la boca posee cerca de 300 barbas, no cuenta con aleta dorsal y su método de vocalización para comunicarse con las demás es llamativa. La hembra, al llegar a una edad de nueve, pare crías cada tres años, mientras que la gestación dura un año.

4. Ballena franca del Pacífico Norte

Su nombre científico es Eubalaena Japónica y vive en las aguas del Pacífico norte. Puede llegar a medir 18 metros y no tiene aleta dorsal. Está dividida en dos subpoblaciones: por un lado, las que viven en el Golfo de Alaska y el mar de Bering y, por el otro, las que habitan en las islas Kuriles y la península de Kamchatka.

La ballena franca del Pacífico Norte es otra de las especies de mamíferos marinos que se encuentran en peligro de extinción. Y es que en la actualidad no hay más de 300 individuos entre ambas poblaciones.

5. Ballena gris

Se trata de uno de los mamíferos con la migración más larga, ya que comienza el viaje en las bahías del norte de México –ahí las hembras paren a las crías en invierno– hasta el mar de Bering. Allí se alimentan en verano.

Miden 15 metros de longitud y pesan 20 toneladas, por lo que sus movimientos son lentos y se han convertido en presas fáciles para los cazadores. Además, la piel es de color gris con manchas irregulares blancas para diferenciarse entre sí, y sus pequeñas barbas de 50 centímetros de largo les permiten alimentarse de krill.