4 características que debe tener la caseta de tu perro

Alba Muñiz · 21 octubre, 2018
La caseta de tu perro debe reunir una serie de condiciones para que se convierta en su refugio y un lugar en el que se sienta a gusto

Hecha con tus propias manos o adquirida en un comercio, la caseta de tu perro debe contar con una serie de características que aseguren que tu can se sienta a gusto y protegido dentro de ella. Te contamos qué debes tener en cuenta para lograrlo.

Consideraciones sobre la caseta de tu perro

Ya sea que el can pase determinado tiempo fuera de la casa o viva permanente en el exterior de tu vivienda, la caseta debe servirle de refugio y contar con las comodidades para que pueda descansar adecuadamente.

Considera también la ubicación. Debe estar en un lugar que le agrade. De todas formas, lo ideal sería que esté instalada bajo techo, para una mayor protección de las inclemencias del clima.

Presta atención a las características de tu perro para elegir su habitáculo: ten en cuenta también tu presupuesto y la zona que habitas. Y recuerda que bonito no siempre es sinónimo de bueno. Son preferibles materiales y tamaños apropiados antes que una vistosa caseta de diseño que puede no terminar siendo lo que el animal necesita.

Entonces, si quieres proporcionarle a tu can una buena caseta, ten en cuenta que debe:

-Protegerle de las distintas condiciones climáticas

La caseta de tu perro tiene que:

  • Proporcionarle un aislamiento de temperaturas tanto altas como bajas. Las de madera lo mantendrán más protegido del calor, mientras que las de plástico pueden recalentarse mucho en verano. También hay casetas que cuentan con cámaras de aire en sus paredes para resguardar al animal de marcas térmicas extremas.
  • Evitar filtraciones cuando llueve. Asegúrate de que el techo esté impermeabilizado.
  • Resistir al granizo. Las casetas de resinas sintéticas son las que mejor soportan los embates del clima.
  • Mantenerlo aislado de la humedad del suelo. Una buena solución es que la caseta cuente con una base de hormigón.
Caseta del perro

Ten presente, además, que tendrás que orientar la caseta de forma correcta para resguardarla de los vientos fríos o las lluvias fuertes, y para aprovechar mejor el sol.

A la hora de comprar o construir la caseta de tu perro debes tener en cuenta una serie de cuestiones para que el animal se sienta cómodo y protegido, y así quiera pasar tiempo en ella.

-Tener el tamaño adecuado

Que tu mascota se sienta cómoda en su caseta es fundamental para que la acepte y quiera estar en ella. Y si bien es importante que tenga las dimensiones suficientes para que el animal se mueva sin dificultad, tampoco es recomendable que sea demasiado grande, ya que puede tornarla más fría en épocas invernales.

Por otra parte, la entrada debe ser algo menor al tamaño del animal. De esta forma, te asegurarás que no penetre demasiado calor o frío. Considera, además, la posibilidad de adosarle una cortina en la entrada para mantener a tu perro más guarecido.

Es recomendable también que la caseta tenga la puerta en un lateral. Es otra forma más de mantener al perro a resguardo de las distintas condiciones que puede presentar el clima.

Caseta para el perro

-Poder limpiarse con facilidad

La higiene es fundamental para darle a tu perro una buena calidad de vida. Y para ello debes mantener su caseta bien limpia y libre de parásitos. Recuerda también extender la limpieza a la cama y otros objetos que tu mascota posea dentro del recinto.

Si bien la manguera es una buena aliada para estas tareas, también deberás utilizar alguna sustancia desinfectante que no afecte la salud del can. Además, puedes aplicar algún producto contra pulgas y garrapatas. No dudes en consultar al veterinario al respecto.

Ten presente que las casetas de plástico permiten quitar el techo. Y que las que presentan superficies lisas son de más fácil limpieza que las porosas.

-Contar con un sistema de sujeción

Quizá tu perro sea tranquilo o la zona en la que habitas no presente fenómenos climáticos que ameriten que la caseta está bien sujeta al suelo.

Pero como siempre es mejor prevenir que curar, no está de más que fijes el habitáculo de tu amigo, ya sea a la tierra o a alguna superficie de material.