Yaguareté: el felino más completo

Yamila · 27 febrero, 2018
Esta especie, lamentablemente en peligro de extinción, se caracteriza por su corpulento, robusto y musculoso cuerpo, cualidades que le permiten arrastrar presas de más de 300 kilos; aún siendo un félido le encanta nadar

Es el único miembro de la familia Panthera que vive en América y, si bien se parece mucho al leopardo en apariencia, sus hábitos se asemejan más a los del tigre. En este artículo te contaremos todo sobre el yaguareté, el felino más completo.

Yaguareté: características

También conocido como jaguar o tigre americano, es un animal robusto y muy musculoso, que puede pesar casi 100 kilos y medir 160 centímetros de longitud. ¡Eso sin sumarle la cola, que puede ser de hasta 75 centímetros! Cuánto más al sur del continente se encuentren, más grandes son.

Las hembras son más pequeñas que los machos, pero no hay diferencias en cuanto a pelaje o características particulares. En ambos sexos la cabeza es grande, los ojos pueden ser amarillos o verdes y las orejas pequeñas y redondeadas.

El pelaje presenta una base amarilla pálida y está cubierto por manchas en forma de rosa y de color negro o marrón. Estas les permiten camuflarse entre la selva. Es muy parecido físicamente al leopardo, aunque las marcas tengan diferente patrón.

Yaguareté: distribución y hábitos

El yaguareté tiene siete subespecies que todavía viven en alguna región del continente americano, y dos que lamentablemente se han extinguido.

Yaguaraté: comportamiento

Este félido es el tercero más grande del mundo y se lo puede hallar desde el sur de Estados Unidos hasta el norte de Argentina, concretamente en las selva húmedas y densas o en los terrenos boscosos. Siempre se aloja en sitios cercanos al agua, ya que como sucede con los tigres, al yaguareté le encanta nadar.

De hábitos solitarios, este carnívoro de gran tamaño caza tendiendo emboscadas, y es un oportunista cuando de alimentarse se trata. Los ejemplares adultos tienen una mordedura muy potente que les permite perforar incluso caparazones de tortugas. Para matar emplean un método único: muerden detrás de las orejas y causan la muerte al instante, al atravesar el cráneo de la presa.

La población del yaguareté está en peligro de extinción debido a la destrucción de la selva nativa, a la caza para el comercio ilegal, a la aniquilación de ejemplares por parte de los agricultores como represalia por matar el ganado y a la lentitud con que las crías se desarrollan.

Es muy hábil para escalar, nadar y arrastrarse, y puede transportar un toro de 360 kilos entre sus mandíbulas debido a la fuerza que tiene.

Reproducción y alimentación del yaguareté

Los machos alcanzan la madurez sexual entre los dos y los tres años y las hembras un poco antes: entre los 12 y los 24 meses. En estado salvaje pueden aparearse en cualquier momento del año, sin embargo la cantidad de nacimientos aumenta durante la estación lluviosa, cuando justamente hay más presas disponibles.

Yaguaraté: hábitat

Para indicar que están en su etapa fértil, las hembras dejan marcas odoríferas a través de la orina y vocalizan más. Después del coito, la pareja se separa y el macho no participa en la cría de los cachorros.

La gestación dura aproximadamente tres meses, y cada camada tiene dos cachorros, aunque puede haber casos de hasta cuatro. La madre los cuida celosamente, sobre todo de la presencia de los machos, capaces de matarlos y comerselos.

Las crías son dependientes al 100% de la madre, no pueden ver hasta la segunda semana y se alimentan de leche durante tres meses. Sin embargo, permanecen en la madriguera hasta los seis meses. A partir de ese momento acompañan a la mamá cuando va a cazar, así aprenden las técnicas que utiliza.

Cuando cumplen los dos años, la cría está en condiciones de abandonar el refugio materno y establecer su territorio. La longevidad promedio de los yaguareté gira en torno a los 12 años en estado salvaje.

Al ser un carnívoro estricto, se alimenta únicamente de animales, los cuales caza o consume por las noches. Puede comer tapires, ciervos, caimanes, anacondas, aves, tortugas, peces, puercoespines o ranas.

Tras cazar, lleva a la presa a un lugar escondido y la va devorando poco a poco. Se estima que un ejemplar adulto macho necesita comer alrededor de dos kilos por día. Sin embargo, como a veces la comida escasea, cuando consigue una gran presa se la come lo antes posible.