Tu gato tose: el asma felino

Francisco María García · 27 noviembre, 2017

Tos seca, que se confunde con náuseas o arcadas, sibilancia o dificultad respiratoria. Si el gato tose podría estar presentando episodios de asma felino, una especie de bronquitis crónica que no se cura, pero que se controla si es tratada con premura.

El asma felino, que presenta características similares al asma alérgica en humanos, suele ser confundida con problemas derivados de una bola de pelo. Esta es la acumulación de pelo en el estómago, producto de la acción repetitiva de lamerlo para mantenerlo limpio.

Animales afectados

Aunque suele aparecer en menores de ocho años, el asma felino puede atacar gatos jóvenes, viejos, hembras y machos. No se ha precisado si hay un componente genético, pero se sabe que los que tienen caras planas o las razas braquicefálicas como los persas y los Himalaya, así como los siameses, son más susceptibles a contraerla.

El diagnóstico a tiempo es fundamental. Cuando un gato tose puede relacionarse con asma felino, conocido también como bronquitis crónica o alérgica y asma bronquial. También se le denomina enfermedad pulmonar obstructiva crónica.

El asma felino deriva de la inflamación y estrechamiento de las vías respiratorias inferiores en los pulmones, y esto es producto de una reacción excesiva del sistema inmunológico ante los alérgenos. Se cataloga como leve, moderado, severo y potencialmente mortal.

¿Qué puede generar el asma felino?

  • El polen de los árboles y de la hierba.
  • Los aerosoles para el cabello, desodorantes o antipulgas.
  • El humo del cigarrillo o la chimenea.
  • El polvo de la arena para gatos, en especial de la que tiene olores.
  • El moho.
  • Los ácaros.
  • Productos de limpieza.
  • El estrés, la obesidad, el frío, el calor y los esfuerzos también pueden llegar a ser desencadenantes de este padecimiento.

Diagnóstico temprano

En el aspecto físico, también hay algunos factores que pueden influir y propiciar el asma felino:

Gato tumbado

  • Un menor diámetro del árbol bronquial respecto al tamaño del cuerpo.
  • Más músculo liso en la pared bronquial.
  • Mayor proporción del cartílago elástico y más células globosas.
  • Glándulas submucosas y mastocitos.

Según reflejan algunos estudios, esto afecta entre al 1 y el 5% de la población doméstica. Algunas infecciones parasitarias pulmonares se asemejan al padecimiento, por lo que es recomendable descartarlas.

Los bronquios se contraen y producen un moco que trata de atrapar las moléculas irritantes, y ello sucede para evitar que penetren en los pulmones, y eliminarlas a través de la tos. Esa contracción, sumada a la inflamación, estrecha las vías respiratorias y provoca dificultad para respirar.

La tos seca no es el único entre los indicativos de asma felino. Lo son también la respiración rápida, ruidosa y con dificultad, y el silbido o sibilancia. Cuando un gato intenta tomar aire con la boca abierta el riesgo está latente, y es que si el pecho y abdomen se mueven de manera irregular junto a un sonido sibilante en la exhalación, la enfermedad ya está presente.

En este sentido, un diagnóstico temprano y un adecuado tratamiento arrojarán un buen pronóstico. Si los síntomas pasan desapercibidos y se producen cambios crónicos y degenerativos en el parénquima pulmonar y en los bronquios, se dificulta el tratamiento. Cabe reseñar que un ataque de asma felino es potencialmente mortal.

Asma felino, detéctalo

 A la aparición de la tos o la dificultad respiratoria debe seguirle una serie de pruebas para descartar procesos, con síntomas similares, como  parásitos pulmonares, bronconeumonía, neoplasias e insuficiencia cardíaca.

Así, la radiografía de tórax orienta el diagnóstico y lo complementa el lavado broncoalveolar, que es la cantidad de suero fisiológico que se introduce a través de la tráquea para hacer un estudio de las células. Este último se practica con anestesia general.

Detectada la enfermedad, el tratamiento incluye terapia inhalada, de más rápida acción y menos efectos secundarios. La aerosolterapia elimina el moco bronquial y mejora la respiración, mientras que las vacunas o la inmunoterapia sirven para disminuir la hipersensibilidad exagerada que detona la crisis de asma.

Gato en el veterinario

Prevención y alimentación adecuada

Es importante además eliminar los alérgenos causantes de la reacción del sistema inmune. Es el caso del humo, insecticidas o ambientadores, temperaturas frías, la obesidad y cambiar la arena por polvo bajo en arcilla.

Adicionalmente, una dieta equilibrada es fundamental.  Eliminar alimentos secos, a base de cereales y granos es una recomendación de especialistas, pues podrían ser factores desencadenantes de inflamaciones o alergias. Por su parte, el sobrepeso supone más trabajo para los pulmones.

El esmero con el que se cuide a la mascota y la rigurosidad en la aplicación de su tratamiento permitirán que el asma felino deje de ser una enfermedad potencialmente mortal, para estabilizarse y mantener calidad de vida.