Situación actual de la especie albatros de cola corta

Yamila · 23 enero, 2019
La Revolución Industrial provocó que el albatros de cola corta viera muy mermada su población en el mundo por la cotización de su plumaje

Se trata de un ave de tamaño mediano conocida por su gran pico de color rosado. En este artículo te contaremos algunas características del albatros de cola corta, así como su situación actual.

Características del albatros de cola corta

Su nombre científico es Phoebastria albatrus y puede medir unos 90 centímetros de alto y pesar alrededor de 10 kilos cuando es adulto. El albatros de cola corta va cambiando de color según la edad, ya que al nacer y mientras es joven presenta plumaje marrón negruzco y, a medida que se hace adulto, las plumas son más blancuzcas o doradas.

Tanto el cuello como el pecho son beige y llama la atención su enorme y cuadrado pico rosado. Una manera de identificar la edad de un ejemplar es observar justamente el pico, ya que los más viejos presentan un borde azulado.

En cuanto a su alimentación, el albatros de cola corta incluye en su dieta principalmente calamares y, en menor medida, camarones, huevos de peces voladores, peces pequeños y crustáceos. Se sabe de poblaciones que siguen a los barcos pesqueros para alimentarse de los deshechos y restos de pescados que se tiran por la borda.

Otro dato interesante sobre su comportamiento es que se agrupan en colonias una vez al año, justo para la época de incubar el único huevo que cada pareja tiene. Esto se lleva a cabo por más de dos meses. Los adultos pueden procrear a partir de los cinco o seis años de vida.

Phoebastria albatrus

En cuanto a su distribución, debemos indicar que esta ave anida en Torishima (Japón) y en las Islas Senkaku y Minami-Kojima, en China y Japón respectivamente. El territorio que cubre el albatros de cola corta comprende el norte de océano Pacífico, aunque también se puede ver al este de Rusia y hasta en Alaska.

Pasado, presente y futuro del albatros de cola corta

El auge por las plumas de albatros comenzó a fines del siglo XVIII, ya que estas se volvieron muy populares tanto en Norteamérica como en Europa. La Revolución Industrial hizo su parte al permitir confeccionar prendas y accesorios que la incluían.

Entre las cualidades de las plumas de esta ave se puede destacar que son ligeras, abrigan bien y no permiten pasar el agua. Por eso, eran usadas principalmente para abrigos o edredones. Justamente, para la confección de una manta se requerían más de un kilo de plumas. Teniendo en cuenta que las plumas de cada ejemplar adulto no superan los 20 gramos, era necesario matar a una buena cantidad de ellos para obtener solo un artículo.

La caza comercial del albatros de cola corta en Japón comenzó en 1885 aproximadamente. La empresa Tamaoki era la encargada de exportar las plumas y, cuando se dio cuenta de que ya casi no había aves en los alrededores, decidió abrirse camino y capturar también las que habitaban en islas cercanas.

Otras compañías hicieron lo propio en islas de Hawai. Las críticas sobre la forma en que los japoneses mataban a estas aves pronto llegó a los oídos de los compradores y de los gobiernos. Para 1903 las autoridades hawaianas prohibieron la caza en el territorio y hasta se declaró a esta ave como monumento nacional marino.

Albatros de Steller

Sin embargo, siguieron cazando en otras latitudes. Para 1930 solo quedaban 2 000 ejemplares en Japón y se declaró a la especie en peligro de extinción. Gracias al director del Instituto de Ornitología Yamashina, en 1933 se declaró santuario a la isla de Torishima, lo que evitó que se continuara con la matanza.

En 1958 dicha isla comenzó a ser estudiada por investigadores y, por supuesto, se estudió a su principal propietario, el albatros de cola corta. Para 1981 el gobierno de Tokio realizó diferentes actividades en pos de esta maravillosa ave, que permitieron una mayor reproducción en la zona.

Pero nuevamente la especie fue declarada en peligro de extinción debido a que la presencia humana en la región no les permitía reproducirse como correspondía. Con una técnica de ‘tallas’ de aves en madera para atraer a las ‘reales’, en una década la población de albatros aumentó notablemente.

Actualmente, la cantidad de aves en las islas japonesas llega casi a los 5 000, una cifra baja, pero que alienta a los científicos a continuar con los procedimientos y tareas que ayuden a que se reproduzca en libertad. Si bien es una especie vulnerable, se trabaja mucho para conservarla en su hábitat natural.

Harada, T., Deguchi, T., Zaun, B., Sprague, R. S., & Jacobs, J. (2007). An artificial rearing experiment of laysan albatross chicks. Journal of the Yamashina Institute for Ornithology. https://doi.org/10.3312/jyio.39.87