Septicemia en reptiles: causas, síntomas y tratamiento

La septicemia es un cuadro clínico letal que deriva de una infección no controlada en el animal doméstico. Aquí te mostramos cómo abordarla desde un punto de vista clínico.
Septicemia en reptiles: causas, síntomas y tratamiento
Samuel Sanchez

Escrito y verificado por el biólogo Samuel Sanchez.

Última actualización: 05 noviembre, 2021

Los reptiles y los anfibios son cada vez más comunes en los hogares, pues una mascota exótica en un terrario naturalizado aporta una gran cantidad de conocimiento biológico que no se puede obtener de otras formas. Aun así, existen ciertas patologías que pueden poner en riesgo la vida de tu animal exótico en cuestión de horas. ¿Conoces la septicemia en reptiles?

Este término hace referencia a un efecto derivado de la entrada de bacterias en la sangre del animal. Viene precedido por una infección no tratada, lo cual evidencia la necesidad de acudir al veterinario nada más notes un comportamiento extraño en tu reptil. No dejes de leer.

¿Qué es la septicemia?

Se cree que el término septicemia hace referencia a la entrada de bacterias en la sangre del organismo, pero esto no es del todo así. Cuando los microorganismos patógenos ingresan en el torrente sanguíneo por una infección prolongada, el cuadro aislado se denomina bacteriemia.

La septicemia es el conjunto de anormalidades fisiológicas, patológicas y bioquímicas potencialmente mortales asociadas a la bacteriemia. Estos desajustes son derivados de una respuesta inmunitaria excesiva por parte del animal afectado, ya que el cuerpo trata de combatir las bacterias sanguíneas con todo lo que puede. El shock séptico es el estadio más grave de esta patología.

Aunque no sean exáctamente análogos, en la clínica veterinaria ambos términos se utilizan de forma intercambiable, pues una septicemia no deja de ser una bacteriemia con sepsis. En reptiles los agentes patógenos más detectados en el cuadro séptico son los pertenecientes a los géneros Aeromonas y Pseudomonas, aunque existen muchos más.

La enfermedad septicémica ulcerativa cutánea (SCUD)

La enfermedad septicémica ulcerativa cutánea es una variante específica de este cuadro que afecta a las tortugas acuáticas. El agente causal es Citrobacter freundii, aunque también se han aislado otras bacterias en las lesiones que emergen durante el curso patológico.

En la SCUD las placas del caparazón de la tortuga están picadas, se desprenden con facilidad y pueden mostrar una secreción purulenta atípica. Es normal que aparezcan abscesos y que se produzcan lesiones en el hígado, pero el cuadro septicémico típico no se suele vincular a esta enfermedad.

las tortugas de caja son animales que hibernan.

Causas de la septicemia en reptiles

Como hemos visto, la septicemia es un cuadro derivado de la entrada de bacterias en el torrente sanguíneo del animal. Estas son algunas de sus causas más comunes:

  • Lesiones externas: una herida derivada de un golpe, una quemadura o una lesión provocada por un compañero del terrario puede hacer que las bacterias se infiltren más allá de la epidermis. Si la infección superficial no se trata, las bacterias entrarán en el torrente sanguíneo y provocarán la septicemia.
  • Infestaciones parasíticas: la presencia de parásitos externos (ácaros) o internos (nemátodos y otros “gusanos”) hace que el sistema inmunitario del animal se debilite. Esto facilita que las bacterias comensales o nocivas superen las barreras biológicas del organismo y lleguen a la sangre.
  • Malas condiciones del terrario: una humedad demasiado alta o baja, las fluctuaciones excesivas de temperatura o un fotoperiodo inadecuado en el terrario provocarán inmunosupresión en el animal.

Todos los cuadros septicémicos en reptiles derivan de una infección muy grave, pero esta puede verse propiciada por factores externos como el estrés, las parasitosis o las heridas. Esto pone en evidencia que es muy importante acudir al veterinario en cuanto se perciba un signo de enfermedad en la mascota.

Síntomas

Los síntomas de la septicemia en reptiles son sistémicos, es decir, no se presentan en una sola región del cuerpo. Como las bacterias se han diseminado por el torrente sanguíneo, la mayoría de órganos y aparatos se verán afectados en mayor o menor medida. Algunos de los signos de esta condición son los siguientes:

  • Dificultad respiratoria, que se puede manifestar con estertores y sibilancias.
  • Letargia.
  • Convulsiones y espasmos.
  • Debilidad o incapacidad total para moverse.
  • Pérdida de control muscular.
  • Parches decolorados en algunas regiones del cuerpo, lo cual indica falta de oxígeno.

La acumulación de líquidos, las temperaturas corporales bajas y el rechazo sistemático de la comida también son signos de septicemia en reptiles. Si tu mascota padece este cuadro se verá extremadamente enferma, así que no pierdas el tiempo y acude al veterinario.

Diagnóstico

El diagnóstico de la septicemia se basa en los signos clínicos del animal y en los parámetros de su entorno (dieta, luz, temperatura, humedad y suciedad, entre otros). Una vez se han recogido los datos básicos mediante preguntas al tutor, el profesional procederá a realizarle a la mascota un análisis físico general. 

Las pruebas específicas a realizar son análisis coprológicos (cultivos fecales) y analíticas sanguíneas. Así se detectarán las bacterias en la sangre y las heces y se confirmará el diagnóstico. Una vez se corrobora el cuadro de septicemia no hay tiempo que perder.

Tratamiento de la septicemia en reptiles

Una vez se detecta la septicemia en el animal, se prescribirán antibióticos sistémicos de forma inmediata. Probablemente serán medicamentos genéricos, pero no se puede esperar a que se aíslen y clasifiquen todos los agentes bacterianos presentes en la sangre para comenzar con el abordaje clínico. En este cuadro cada segundo cuenta.

Más allá de los antibióticos, el reptil deberá ser hospitalizado para recibir tratamiento de soporte, pues lo más probable es que esté demasiado débil y deshidratado como para desarrollar cualquier tipo de función biológica. Esto incluye fluidoterapia intravenosa, aplicación de fuentes de calor y hasta suplementación de oxígeno.

Una vez en casa, recuerda administrarle las dosis farmacológicas a tu mascota tal y como te las indicó el veterinario. De lo contrario, la infección podría volverse más potente. 

Un zoom en la cabeza de un gecko.

Pronóstico y prevención

La septicemia en reptiles suele acabar bien si se actúa a tiempo, pues la mayoría de los ejemplares responden de forma adecuada a los tratamientos antibióticos agresivos. De todas formas, es posible que los microorganismos hayan hecho un daño irreversible a algún órgano y la mascota requiera cuidados especiales. Infórmate con el veterinario si ese es el caso.

La mejor prevención para evitar una septicemia siempre es mantener el entorno del reptil limpio, estable, acorde sus necesidades y libre de agentes patógenos. Si aun así tu animal enferma, no dudes en acudir a la clínica veterinaria antes de que sea tarde.

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