12 señales de que tu gato no te quiere

Los felinos son conocidos por su individualidad, pero de la introversión al odio hay un gran paso. Conoce las posibles señales que indican que tu gato no te quiere.
12 señales de que tu gato no te quiere
Samuel Sanchez

Escrito y verificado por el biólogo Samuel Sanchez el 17 agosto, 2021.

Última actualización: 17 agosto, 2021

Los felinos domésticos son famosos por sus conductas esquivas y su individualidad. Como suelen decir muchos tutores: “mi gato interactúa conmigo cuando él quiere, no cuando yo lo busco”. Es normal que estos animales necesiten su propio espacio y requieran atención de forma muy limitada, pero no hay que confundir su naturaleza con señales de que tu gato no te quiere.

Algo diferente ocurre cuando le es imposible al tutor acercarse a su felino sin que este maúlle, erice los pelos, salga corriendo o hasta se haga daño para intentar escapar de su rango de visión. Estos son signos de que algo va mal, pues más que “no quererte”, es posible que el gato te asocie a un evento traumático o tema por su vida si tú estás cerca. Aquí te mostramos 12 señales que indican una relación disfuncional gato-tutor.

1. Siseo o hissing

Los felinos utilizan las vocalizaciones para evocar muchas emociones positivas, pero el siseo o hissing suele ser indicio de distrés en el animal. Este se caracteriza por la expelación brusca de aire por la boca acompañado de un tono (hiss) que indica falta de confianza, enfado, molestia, incertidumbre, dolor o una combinación de todo lo citado.

El hissing es uno de los pocos registros vocales inequívocos en el gato, pues solo tiene un significado: “aléjate de mí”. El problema de conducta se puede abordar en un momento en el que el animal esté más tranquilo, pues de seguir insistiendo, lo más probable es que se produzca una agresión hacia el tutor.

2. Piloerección o puff up

La piloerección, puff up o “piel de gallina” aparece cuando los pequeños músculos en la base de cada pelo se contraen y tiran de él hacia arriba. Los gatos erizan sus vellos para mostrarse más grandes de lo que son, lo cual indica que sienten miedo y deben parecer intimidantes para que su amenaza reconsidere un posible ataque.

Si tu gato se hincha constantemente cerca de ti, esa “amenaza” eres tú.

3. Otros signos de miedo

Lo más probable si estás leyendo estas líneas es que no hayan señales de que tu gato no te quiere, sino que muestre conductas típicas de miedo, heredadas de una experiencia traumática previa. Además de los 2 ya nombrados, los siguientes signos son indicios de pavor en el animal:

  • Orejas echadas hacia atrás.
  • Movimiento congelado cuando no hay una vía de escape obvia.
  • Ojos muy abiertos, con las pupilas dilatadas.
  • Cola situada bajo el vientre.
  • “Alargamiento” de las patas, es decir, el gato se pone de puntillas para parecer más grande.

4. El gato no deja de esconderse

Es normal que los felinos requieran su propio espacio, pero si se esconde en cuanto abres la puerta de casa y no se deja ver, esta es una de las señales que indican que tu gato no te quiere. También puede tratarse de un signo de patología, ya que los felinos se muestran esquivos de más si tienen que esconder su vulnerabilidad debido a una enfermedad.

Los gatos son animales muy instintivos. Si sienten que no pueden hacer frente a una amenaza (por miedo o enfermedad) permanecerán en las sombras.

5. Mordidas

Los cachorros felinos suelen morder como parte del juego, pues están desarrollando su dentición e instintos. De todas formas, que un ejemplar adulto hinque sus dientes en el brazo del tutor con ganas nunca es señal de diversión o estimulación positiva. Si tu gato te muerde, o te tiene miedo o le duele algo, pero no está contento en el momento de la acción.

6. Arañazos

Si lleva suficiente tiempo con el animal en casa, todo tutor sabrá diferenciar un arañazo accidental mientras interactúa con su gato de una clavada de uñas malintencionada. Este ataque rápido suele ir precedido por la piloerección y el hissing citados, ya que el animal está indicando que no quiere que el humano se acerque más a él bajo ningún concepto.

Los arañazos del gato pueden acarrear posibles enfermedades infecciosas. No dejes que el animal vuelva a agredirte de esa forma y pide ayuda profesional.

Un gato muy enfadado en el exterior de una casa.

7. Evitación del contacto visual

En el mundo animal, las conductas normales entre humanos adquieren connotaciones completamente diferentes. Un contacto visual constante entre dos competidores en una jerarquía puede traducirse fácilmente en pelea, por lo que a veces el “subordinado” aparta la mirada para evitar el conflicto. Por ello, mirar fijamente a un mamífero enfadado nunca es una buena idea.

Apartar la mirada es una de las señales de que tu gato no te quiere o que te tiene miedo.

8. Las conductas citadas son solo hacia ti

Puede que todas las conductas citadas sean generalizadas en el animal, lo cual indica un claro problema de socialización o un trauma que debe ser superado. De todas formas, si el gato se deja coger e interactúa con visitas y no contigo, es posible que el problema seas tú. Esto no significa que hayas hecho nada malo, pero puede que el felino te asocie con una experiencia poco positiva o un aroma desagradable.

9. Falta de relajación

Un gato relajado suele tumbarse en posiciones vulnerables, como panza arriba o hecho un ovillo, e incluso puede comenzar a acicalarse con su lengua delante de los miembros de la casa. También tendrá las orejas “en punta”, pero los ojos cerrados y los pelos sin signos de erizado. Si tu gato no te quiere, no llevará a cabo ninguna de estas conductas delante tuyo, pues no siente confianza hacia tu persona.

10. Defecar fuera de la caja

Por extraño que parezca, otro de los signos de que tu gato no te quiere se manifiesta en forma de defecaciones fuera del lugar seleccionado por el tutor (la caja de arena). Ya sea porque quiere marcar su territorio en otra zona debido al sentimiento de amenaza que percibe o porque simplemente no se encuentra bien, este signo es común en los problemas de conducta felina.

11. Defecar y miccionar en posesiones del tutor

Aunque esto pueda ser accidental en algunos casos, si tu gato hace pis y defeca sobre tus posesiones es posible que esté indicando una necesidad de marcaje de territorio o un claro problema de conducta. No es que el animal te odie y haga pis en tus cosas para que te enfades, sino que se siente estresado y adquiere conductas atípicas.

12. En realidad, tu gato nunca ha dejado de quererte

Por mucho que hayamos utilizado este concepto a lo largo del espacio, como apunte final es necesario destacar que estas no son señales de que tu gato no te quiere como tal, sino de que no se encuentra bien física o psicológicamente. Un animal con estas conductas no presenta falta de cariño, pero le duele algo o una experiencia traumática no le permite disfrutar de la convivencia con el ser humano.

Algunas de las situaciones vitales que pueden desencadenar este problema de reticencia y miedo se resumen en la siguiente lista:

  • El gato ha pasado demasiado tiempo solo y ha perdido la costumbre de interaccionar con el ser humano. Esto es más evidente aún si la falta de contacto se produce en el periodo de socialización.
  • El tutor utiliza el refuerzo negativo para castigar a su gato, como gritos, zarandeos e incluso golpes. Más que algo poco ético, prácticas como esta incurren en el maltrato animal y son denunciables.
  • El gato ha tenido una experiencia traumática en la calle con los seres humanos y muestra recelo general.
Un gato enfadado mirando a cámara.

Como puedes ver, estos signos indican más miedo que falta de amor. Tu felino puede recuperar la confianza en ti o en el ser humano a pesar de encontronazos y experiencias pasadas, pero ten claro que todas estas conductas indican la necesidad de buscar ayuda profesional. No es que tu gato no te quiera: lo está pasando mal física o psicológicamente y necesita tratamiento.

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