Seborrea en perros: síntomas, causas y tratamientos

La seborrea en perros puede ser primaria o secundaria, dependiendo de su etiología subyacente y momento de instauración. Conócela con nosotros.
Seborrea en perros: síntomas, causas y tratamientos
Samuel Sanchez

Escrito y verificado por el biólogo Samuel Sanchez.

Última actualización: 08 febrero, 2022

La seborrea en perros es una condición dermatológica relativamente común. Junto con el pioderma, la dermatitis, el cáncer epidérmico, las enfermedades autoinmunes y otras patologías, esta es una de las 10 enfermedades de la piel más habituales en el mundo canino. La seborrea no afecta solo a perros, pues también se puede diagnosticar en gatos y humanos, entre otros mamíferos.

La seborrea puede ser primaria o secundaria, es decir, estar presente desde el nacimiento del cánido u ocurrir por una condición subyacente. Si quieres saberlo todo sobre esta enfermedad de la piel, sigue leyendo.

¿Qué es la seborrea en perros?

La seborrea, también conocida como dermatitis seborréica, es una condición de la piel. De todas formas, cabe destacar que esta palabra engloba diversos cuadros clínicos, desde la producción excesiva de aceites hasta la hiperqueratosis, pasando por la alopecia y ciertas etiologías graves.

En estos cuadro clínico, las glándulas sebáceas epidérmicas del can producen demasiados aceites —sebo o sebum— o se sintetiza un número excesivo de células epiteliales, lo cual se traduce en una epidermis escamosa, pruriginosa y endurecida. Las zonas más afectadas suelen ser la cara, los flancos y las áreas que contienen pliegues de piel.

El reemplazo celular y el sebo protegen la piel del can de forma normal. De todas formas, cuando ambos se producen en exceso, se fomentan condiciones epidérmicas negativas.

Un perro con la cola dañada por exceso de seborrea.

Tipos de seborrea en perros

Como hemos dicho, la seborrea no es solo una enfermedad, sino que suele englobar a un conjunto de cuadros clínicos con presentaciones y afectaciones similares. En primer lugar, es necesario destacar que las condiciones se clasifican según su momento de presentación de la siguiente forma:

  • Seborrea primaria: es una variante heredada. Comienza a manifestarse de los 18 a los 24 meses de vida del cachorro y continúa desarrollándose a lo largo de toda su vida.
  • Seborrea secundaria: en este caso, existe una enfermedad subyacente que provoca la condición. Suele verse acompañada de la producción de pus, pérdida de pelo e infecciones bacterianas.

Además de esta clasificación, también existen dos tipos diferentes de seborrea, según la naturaleza de la patología. Te los exponemos a continuación de forma somera.

Seborrea seca

Tal y como indican estudios, el recambio epidérmico completo en perros se produce en unos 22 días.  Cualquier factor que promueva la mitosis de las células de la piel, su diferenciación o exfoliación puede provocar que se acumulen escamas en la superficie del can, es decir, cuerpos celulares muertos.

La proliferación epidérmica se ve fomentada por inflamación local, irritación o la secreción de prostaglandinas y estrógenos, entre otras condiciones. En la seborrea seca, la formación de escamas epidérmicas no va acompañada de un exceso de liberación de sebo, de ahí su apelativo —sicca o seca–.

Seborrea oleosa

Las glándulas sebáceas de los mamíferos se encuentran cerca de cada folículo piloso. En una situación normal, secretan sebos que mantienen a la piel lubricada, la protegen y evitan su resecamiento. Por desgracia, en la seborrea oleosa estas glándulas producen una cantidad excesiva de sebo. En estos casos, las escamas epidérmicas se acompañan de mal olor y una piel grasa.

Predisposición genética

Como hemos dicho, la seborrea en perros puede ser primaria o secundaria. La variante primaria se considera congénita, pues está presente desde el nacimiento del cánido, aunque no se manifiesta hasta el primer o segundo año de vida. Tal y como indica el portal científico HHS Public Accessesta condición se debe a uno o más problemas a la hora de sintetizar el estrato córneo de la piel.

Generalmente, la seborrea primaria encuentra su causa en mutaciones genéticas que impiden la correcta síntesis de proteínas necesarias para la formación de los corneocitos —las células muertas de la piel que se renuevan—. Algunas razas son proclives a esta condición, ya que seguramente estos genes defectuosos se han “fijado” en ellas por cruzamientos excesivos entre familiares.

Cocker spaniel, basset hounds, dachshunds, labrador y golden retriever son algunas de las razas proclives a padecer seborrea primaria.

Síntomas de la seborrea en perros

Los síntomas de la seborrea se hacen evidentes, sobre todo, en las orejas, la cara, el vientre y los pliegues de la piel. Algunos de los signos clínicos más comunes son los siguientes:

  • Piel seca y descamada, más evidente en la seborrea sicca.
  • Producción excesiva de sebo, en la variante oleosa. La piel del perro se muestra brillante y el pelo puede estar “pegado”. En esta condición, también es muy común el mal olor.
  • Picor constante en las zonas más afectadas. Si el perro se rasca mucho, también puede desarrollar heridas y sangrar de forma habitual.
  • Inflamación y secreciones purulentas. La seborrea no provoca estos síntomas, pero sí favorece que se instauren colonias fúngicas y bacterianas en las áreas más vulnerables. Un cuadro infeccioso puede hacer que las heridas se infecten o que la piel se inflame aún más de lo esperado.

Si notas cualquiera de estos signos clínicos en tu can, acude con presteza al veterinario. Hasta el 80 % de las seborreas son secundarias, así que es muy probable que el can presente una condición que deba ser tratada más allá de la piel. Las causas más comunes son los desórdenes hormonales y las alergias, sobre todo si los síntomas aparecen en la edad adulta del animal.

Diagnóstico

Tal y como indica el portal MSD Veterinary Manuals, el primer paso para diagnosticar la seborrea en perros es una detallada exploración física. No solo hay que prestar atención al estado de la piel, sino que también hay que fijarse en el funcionamiento de todos los sistemas vitales del perro. Como hemos dicho, muchas seborreas surgen por un problema en otro lugar del cuerpo.

Por su parte, la exploración dermatológica debe registrar los siguientes parámetros en la piel del can: tipo y distribución de las lesiones, posibles parches de alopecia, presencia o ausencia de mal olor, cantidad de células epidérmicas muertas, concentración de sebo epidérmico y consistencia general del pelaje. También es muy importante detectar si la condición provoca picor o no.

Si el picor en la zona afectada es nulo, se desechan posibles alergias, parasitosis externas y otras condiciones. En estos casos, se empieza a sospechar de una seborrea de origen hormonal o primario. De todas formas, para diagnosticar la última de las variantes, se deben seguir los siguientes pasos:

  1. Obtención de muestras de la piel. Estas se observarán al microscopio para descartar la presencia de parásitos.
  2. Citología superficial de la piel, con el fin de descartar infecciones fúngicas o bacterianas que puedan desencadenar seborrea.
  3. Análisis de sangre, para descartar fallos sistémicos o desajustes hormonales.

Si la salud del perro es la adecuada y pasa todas las pruebas, se sospecha de una seborrea primaria congénita.

Tratamiento de la seborrea en perros

El tratamiento debe centrarse en dos frentes diferentes: poner fin al desencadenante y aliviar los síntomas del perro enfermo. Aunque sean abordajes complementarios, pueden requerir procedimientos completamente distintos, pues poco tienen que ver a nivel etiológico una herida en la piel y un problema hormonal.

Los tratamientos para la seborrea en perros pueden ser múltiples, dependiendo de si la condición es primaria o secundaria. Entre ellos, encontramos los siguientes:

  • Antibióticos: en el caso de que la seborrea haya favorecido infecciones, se recomienda el uso de antibióticos eficaces contra el patógeno Staphylococcus pseudintermedius. Entre ellos, destacan la clindamicina y la cefalexina, a razón de 10 a 30 miligramos por cada kilo del perro dos veces al día. La dosis solo la puede especificar un veterinario.
  • Productos queratolíticos: entre ellos, destacan el ácido salicílico y los suplementos de ácidos grasos omega-3. Su función es despegar el exceso de células epidérmicas muertas y sanar poco a poco las zonas afectadas.
  • Productos queratoplásticos y emolientes: reducen la producción de corneocitos y la pérdida de agua en la piel, de forma respectiva.
  • Antifúngicos: misma premisa que con los antibióticos. Si la condición ha desencadenado una micosis, el ketoconazol y el miconazol en pomadas pueden ser de gran utilidad.
Un perro Shiba rascándose la piel.

Como hemos dicho, la mayoría de los cuadros de seborrea en perros son secundarios. Por ello, es esencial  buscar la causa subyacente de la condición mientras se aplican los productos epidérmicos pertinentes. Solo un veterinario te ayudará en todo este proceso de forma efectiva, así que no dudes en acudir a la clínica si tu perro presenta alguno de los síntomas citados.

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