¿Realmente tienen peligro los tiburones?

¿Son los tiburones máquinas asesinas, depredadores incansables? ¿Es el escualo el asesino perfecto? Inundan las pesadillas de muchos de los que hacen vida en las costas. Son el pensamiento recurrente de bañistas en las playas.

Quizá la cantidad de mitos que se tejen a su alrededor obedezca a su carácter milenario. Se estima que habitan los mares desde hace 420 millones de años. Aunque no compartieron con los dinosaurios, sí son bastante más longevos que la raza humana.

Hay muchos datos curiosos sobre los tiburones. Pero su mala publicidad contemporánea tiene básicamente un solo culpable: Steven Spielberg. En 1975, el para aquel entonces desconocido realizador cinematográfico estrenó Tiburón. Fue la película que terminaría cimentando para siempre el terror hacia los escualos.

Por encima del mito

Fuera de Hollywood, las leyendas urbanas y los cuentos milenarios, ¿realmente tienen peligro los tiburones?

Cierto es que algunas especies sí representan un peligro potencial para los humanos. Dientes afilados y una potente mordida pueden arrancar sin inconvenientes tajos considerables del cuerpo de un hombre adulto y fuerte.

Los ejemplares más grandes del tiburón blanco imprimen con sus mandíbulas una fuerza de 1,8 toneladas. Esto representa 3 veces más que un león, y 20 veces superior a la mordida humana. Sin embargo, pese a su evidente peligrosidad, la realidad está bastante lejos de cualquier ficción.

Peligro de los tiburones, ¿para quién?

En 2016 se registraron 150 ataques de tiburones a humanos a nivel mundial, de los cuales 4 resultaron mortales.

Estos episodios se dividen en No Provocados (generalmente las víctimas son bañistas que se ven sorprendidos) y Provocados (que incluyen la interacción directa con los animales), como cuando un buzo es mordido después de agarrar al escualo.

También se incluyen en estas categorías los ataques a embarcaciones. Del primer grupo, 43 (53,1%) de los casos ocurrieron en Norte América, incluyendo 10 en Hawai. El resto se reparte entre Australia (15), Nueva Caledonia (4), Indonesia (2) y Brasil, Japón, Reunión, Sudáfrica y Sri Lanka (1).

España tuvo un episodio registrado en Arenales del Sol, Alicante.

Las víctimas fatales se registraron a partes iguales en Australia y Nueva Caledonia.

Estadísticamente hablando, hay muchísimas más posibilidades de morir a causa de una gripe, por caer de un sitio alto o en un accidente de coche, que por culpa de la mordida de un escualo.

Tiburones nadando

Pero el dato más alarmante es que por cada humano que muere presa de un ataque, el hombre asesina 2 millones de los tiburones.

El asesino perfecto

Los especialistas llevan años tratando de minimizar la percepción negativa que se tiene de estos seres, considerados como los antiguos reyes de los mares. Lo de antiguo viene condicionado porque el número de ejemplares ha disminuido en las últimas décadas de manera dramática. Y la causa de esta merma es una y solo una: la acción directa o indirecta del hombre.

¿Peligro los tiburones para el hombre? ¿Peligroso el hombre para los tiburones?

La caza “deportiva” con fines lúdicos, o la pesca, han sido algunas de las razones del por qué hay cada vez menos escualos en los océanos.

También influye que los tiburones son una especie de lento desarrollo y procreación, por lo que sustituir un ejemplar adulto y desarrollado no es cosa sencilla, ni tampoco rápida.

Pero lo que realmente ha significado la muerte literal para estos animales, es la sopa de aleta de tiburón, un plato de lujo servido en China.

A pesar de los estrictos controles que varios países han querido imponer para evitar el tráfico de aletas desde sus mares hasta el gigante asiático, esto solo ha conseguido disparar en los mercados los precios. Se ha convertido en un negocio mucho más lucrativo de lo que ya era.

Además, el proceso para obtener esta parte del cuerpo de los tiburones supera los límites del sadismo. Las aletas son cortadas a la fuerza, y los animales son lanzados vivos nuevamente al mar. Incapaces de nadar, se hunden lentamente, al tiempo que comienzan a sufrir ataques de otros peces, hasta que mueren por asfixia.

Conclusión: los tiburones no comen gente

Como último dato, es importante tener en cuenta que el ser humano no forma parte de la cadena alimenticia del tiburón. Casi la totalidad de los ataques no provocados se deben a errores en la identificación de la presa, al confundirla con tortugas o leones marinos.

Otros factores de los ataques de los tiburones pueden venir por simple curiosidad, atraídos por las tablas de surf (los surfistas son sus “víctimas” favoritas), el chapoteo de los bañistas o algunas prendas de vestir con colores llamativos. Además, la mayoría de las muertes derivadas están relacionadas con desangramientos, y no con cuerpos descuartizados.

 

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