Los datos curiosos del mundo animal

Alba Muñiz · 19 marzo, 2016

El mundo animal no deja de sorprendernos día a día. Con plumas o con pelos, en tierra firme, en el aire o en el fondo del mar, ninguno de estos seres puede resultarnos indiferente si les prestamos la debida atención. Aquí te contamos algunos datos curiosos.

La inteligencia no es potestad humana

Ya hace rato que los humanos tuvimos que asumir que la inteligencia no nos pertenece solo a nosotros. Y lo comprobamos cada vez que nos empecinamos en estudiar a otros seres que consideramos inferiores. Mira solo estos tres ejemplos:

 

  • Los macacos rhesus son capaces de asociar valores numéricos con símbolos y de efectuar operaciones aritméticas básicas, según una  investigación llevada adelante por científicos de la Escuela de Medicina de Harvard en Boston (EE.UU.).
  • Una cacatúa de Goffin que está en un laboratorio de Austria fabrica sus propias herramientas –con un palo de madera que está en su pajarera- para proveerse de comida que, sin la utilización de estos elementos,  estaría fuera de su alcance. Y, además, ha mono sin nariztransmitido sus conocimientos a sus compañeros de cautiverio.
  • Los pulpos, además de ser muy inteligentes, cuentan con un cerebro central pero cada uno de sus tentáculos tiene también su propio cerebro. ¿Cómo es esto? Es que en sus brazos se encuentran dos tercios de sus neuronas. Así que cada extremidad se maneja como si poseyera una mente propia.

El mundo animal no deja de ser una caja de Pandora donde quedan aún demasiadas cosas para descubrir y sorprenderse.

Algunas datos curiosos sobre la reproducción de los animales

A la hora de reproducirse, el mundo animal también nos depara curiosidades. Por ejemplo:

  • Luego del apareamiento, el macho de la araña enana europea utiliza una especie de tapón que bloquea el tracto genital de la hembra. Es la forma que encuentra este arácnido para impedir que otros machos depositen también su esperma.
  • Entre los embarazos más prolongados podemos señalar el del elefante africano: 22 meses. Por su parte, la salamandra negra o alpina, que es un anfibio ovovivíparo, tiene un período de gestación interna de entre dos y cuatros años.
  • El tiburón ballena pone los huevos más grandes. Promedian los 20 centímetros. Pero pueden alcanzar los 30.

Las especies más longevas

Si bien el hombre sueña con alcanzar la vida eterna, algunas especies, al menos, lo superan largamente en longevidad, sobre todo si viven en el mar.

  • El ejemplar más viejo que se conoce de la almeja de Islandia, una especie de molusco bivalvo, alcanzó los 507 años.
  • Los erizos rojos, que habitan las heladas aguas de Alaska, pueden llegar hasta los 200 años o más.
  • Las ballenas boreales logran sobrepasar los 200 años y son los mamíferos más longevos que se conocen.

Ya en tierra firme, las tortugas gigantes de Galápagos promedian la centuria en estado libre.

Entre las aves, los guacamayos son los que más viven: alrededor de 80 años. Aunque algunos ejemplares traspasaron los 100 años. Y entre los insectos, el récord parece llevárselo la termita reina, con 50 años.

Otros datos curiosos del mundo animal

Te contamos algunas curiosidades más sobre el sorprendente mundo animal:

serpientes

  • La rana sudamericana con cuernos puede levantar con su lengua –extremadamente adherente- presas que incluso superan su propio peso. Es así que llega a atrapar serpientes, lagartijas y roedores.
  • La mosca de la fruta, cuando se siente amenazada por un depredador, pone en práctica una técnica de vuelo que podría compararse con la del mejor piloto de combate. Así logra evadirse.
  • Las anguilas eléctricas descargan unos 600 voltios cuando cazan. De esta manera consiguen inmovilizar a sus presas.
  • De acuerdo a recientes investigaciones, las rayas de las cebras funcionarían como un método para paliar el calor y evadir el ataque de los  mosquitos.
  • Los escorpiones dominan distintas técnicas de supervivencia, lo que les permite sobrevivir en lugares extremos y con escaso alimento. Los científicos hicieron la prueba, por ejemplo, de congelarlos durante la noche y, para su sorpresa, al descongelarse al día siguiente, cuando tomaron contacto con la luz siguieron andando como si nada hubiera sucedido.