Rascador para gatos: ¿por qué no le gusta a mi gato?

Alba Muñiz · 18 febrero, 2019
Si tu mascota no utiliza el rascador para gatos es posible que la emprenda contra muebles u objetos de valor en el hogar, de ahí que sea fundamental tomar medidas para que le resulte lo suficientemente atractivo

Un minino doméstico no pierde su instinto ni las costumbres heredadas de sus antepasados salvajes. Y es por eso que, entre muchas otras cosas, necesita rascar sus uñas, no solo para afilarlas y renovarlas, sino para marcar territorio. Para ello es ideal que le proporciones un rascador para gatos. Pero, ¿es posible que a tu mascota no le guste el objeto en cuestión?

Un objeto indispensable para los mininos

En estado salvaje, los felinos rascan sus uñas, por lo general, en los troncos de los árboles. Así que, salvo que tu minino tenga acceso a un jardín o lo dejes andar libremente por el exterior de tu casa, debes proporcionarle un rascador para gatos.

En caso contrario, atente a las consecuencias de que la emprenda contra tus muebles o contra algún elemento decorativo de tu hogar que crea pertinente para realizar esta actividad.

Es por eso que los rascadores se vuelven indispensables. Pero debes tener en cuenta que, por más bonito o caro que sea este objeto, o por más esmero que hayas puesto en fabricarlo, es posible que a tu gato no le guste y siga empleando puertas, ventanas, alfombras, sofás y un sinnúmero de etcéteras para afilar sus uñas y marcar territorio.

Te contamos los distintos motivos por los que a tu gato puede no gustarle su rascador y prefiera utilizar los muebles de la casa para afilar sus uñas.

Gatos: rascadores

Causas del rechazo al rascador para gatos

¿Pero cuáles son los motivos para que el minino no quiera utilizar el rascador que con tanto cariño le has comprado o construido? Muchas pueden ser las razones y es importante que las tengas en cuenta para evitar perder tiempo, dinero y objetos hogareños diversos. Toma nota:

  • Tamaño inadecuado. Si el rascador es muy pequeño puede que no logre despertar el interés de tu mascota. Ten en cuenta que este elemento debe permitirle enganchar sus uñas en un extremo y poder estirarse.
  • Inestabilidad. Un rascador que no se sostiene bien, se tambalea o resulta endeble puede llegar a asustar al minino. Presta atención a que tenga una base adecuada e, incluso, a que pueda sujetarse de alguna forma al piso o una pared.
  • Textura. Hay rascadores de todo tipo. Ya lo habrás podido comprobar en tiendas de mascotas reales o virtuales. Pero tienes que proporcionarle el construido con un material de su agrado. Puede ser cartón, moqueta, cuerda… Intenta averiguar previamente qué elementos le resultan más atractivos. Y, si no, no quedará más que recurrir al ‘prueba y error‘.

Otros motivos por los que no usa el rascador

Otras cuestiones a tener en cuenta para evitar que tu minino rechace el rascador son:

  • Posición. Fíjate si tu minino prefiere rascar de forma horizontal, vertical o indistinta antes de comprar o fabricarle un rascador.
  • Ubicación. Vaya tema. No todos los lugares son del agrado de estos felinos y, por más que tengas el rascador perfecto, no lo usará si no está en el rincón adecuado. Busca sitios tranquilos, donde suela dormir o relajarse. O prueba a colocarlo delante de un mueble que utiliza para rascar sus uñas.
  • Olores fuertes. Si el objeto está impregnado de determinado olor puede producir el rechazo del animal. Recuerda que el gato es muy sensible a ciertos aromas (algunas plantas, cosméticos, etc.).
  • Falta de educación. A pesar de su inteligencia, a los mininos no está de más enseñarles a usar el rascador, si es posible, desde pequeños. Si estimulas su uso con el juego, seguro que evitarás que elija tu mobiliario para rascar sus uñas.
Consejos para rascador de gatos

Más consejos sobre el rascador para gatos

Si de todas formas tu mascota sigue rechazando el rascador, prueba con estos consejos:

  • Rocía el rascador con algunas gotas de catnip, que suele resultarles irresistible.
  • Araña tú el rascador, para quitarle miedos y entusiasmarle a utilizarlo.
  • Incorpora el rascador a los juegos habituales con tu mascota y acércalo a sus juguetes favoritos.

Ten presente que de ninguna manera debes forzar u obligar a tu mascota a usar el rascador. Generarás una experiencia negativa y lograrás el efecto contrario: alejarás la posibilidad de que tu minino lo utilice.