¿Qué son los escíncidos, serpientes o lagartos?

29 febrero, 2020
Este artículo fue redactado y avalado por la bioquímica Luz Eduviges Thomas-Romero
Los escíncidos son animales con cuerpos alargados, muy similares a las serpientes. Sin embargo, su fisiología es distinta. ¿Conoces qué les hace distintos?

Aunque su aspecto siembra la duda, los escíncidos son lagartos. La mayoría de ellos son terrestres; algunos viven en árboles. Generalmente los escíncidos tienen cuerpos más alargados que los demás lagartos, por lo cual tienden a confundirse con serpientes.

Los escíncidos se alimentan de invertebrados, principalmente insectos. Sin embargo, algunos también comen plantas y las especies grandes se alimentan de vertebrados. La mayoría pone huevos, pero hay varias especies que son ovovivíparas o vivíparas.

Los escíncidos son un grupo muy variado, con una gran cantidad de subespecies, hay más de 1200 de ellos.

Diferencias claves entre los lagartos y las serpientes

En primer lugar, hay que aclarar las diferencias entre los lagartos y las serpientes. Aunque ambos son reptiles, existen algunas características claves que les hacen muy distintos.

La mayoría de los lagartos tienen piel seca y escamosa. Además, los lagartos tienen cuatro patas con garras y una cola larga. En general, los lagartos tienen una cola débil, un pequeño golpe o tirón la romperá. Este es un mecanismo de defensa que sirve para confundir al enemigo, que permite al lagarto escapar.

Lagartija de lengua azul.

Sin embargo, perder la cola también puede ser una desventaja, pues es en esta zona donde los lagartos almacenan la grasa. Además, las colas de los lagartos proveen estabilidad y equilibrio. Afortunadamente, los lagartos pueden hacer crecer una nueva cola.

Por otra parte, tenemos a las serpientes, que varían en tamaño. Existen desde serpientes africanas –del tamaño de un lápiz– hasta anacondas lo suficientemente grandes como para tragar presas muy grandes. Viven en casi todos los nichos ecológicos, excepto las regiones polares. Sin embargo, las serpientes son particularmente abundantes en regiones tropicales y desiertos.

Las serpientes –y algunos lagartos– poseen lenguas bífidas que funcionan en conjunto con los órganos sensoriales del paladar como escáneres del entorno. A diferencia de las serpientes, los lagartos tienen párpados móviles y una excelente vista.

¿Cómo lucen los escíncidos?

Así, los escíncidos son, de hecho, lagartos. Sin embargo, los cuerpos de estos animales han evolucionado de manera curiosa hasta parecerse más a las serpientes, aun cuando no dejan de ser lagartos.

Los escíncidos tienen patas muy pequeñas y es la diferencia principal entre estos y las serpientes. Además, también tienen una cabeza que está ligeramente levantada del suelo y apunta hacia arriba.

Estos animales tienen una cola muy larga y cónica, que puede desprenderse varias veces a lo largo de su vida y volverá a crecer. Los escíncidos que han perdido su cola son los que más se parecen a las serpientes.

Debido a la inmensa cantidad de escíncidos que existen, su tamaño puede variar de manera significativa.

Los escíncidos miden desde solo un par de centímetros hasta más de un metro de largo. Su tamaño, por supuesto, dependerá de su hábitat y su subespecie.

Emoia caeruleocauda, el lagarto de cola azul.

Distribución geográfica de estos curiosos lagartos

La distribución geográfica de los escíncidos no es específica en absoluto debido a que hay muchas subespecies diferentes. Se encuentran en las montañas, las sabanas, en el desierto e incluso en los pastizales. Sin embargo, pueden ser difíciles de encontrar, ya que tienden a mezclarse muy bien en los árboles.

Cuando se entierran, no podrás encontrarlos en absoluto. En ocasiones, los escíncidos son avistados en comunidades humanas. Desafortunadamente, se los mata cuando los ven porque los confunden con serpientes.

Reproducción de los escíncidos

La reproducción de los escíncidos es quizás una de sus características más curiosas. A diferencia de muchos otros animales, los escíncidos no muestran ningún tipo de afecto maternal. Al momento en que las crías nacen o ponen los huevos, la madre se aleja y no vuelve.

Al igual que otros tipos de lagartos, algunos escíncidos son ovovivíparos. Esto significa que llevan los huevos de sus crían en su interior hasta que ellas salen del cascarón, aún dentro del cuerpo de la madre. Pero curiosamente, en el momento en las crías ven la luz, están solos. La madre no los cuida ni ayuda, las crías deben encontrar refugio y comida por su cuenta.

Lagarto Skink Lygosoma sp.

Algo similar sucede con las subespecies de escíncidos ovíparos. La madre creará un tipo de nido donde los huevos pueden estar calientes y alejados de los posibles depredadores.

Sin embargo,  la madre abandonará el nido tan pronto como se depositen todos los huevos en él. Ella no estará cerca para ayudar a los jóvenes a salir de las conchas o para alentar su supervivencia de ninguna manera.

Comportamiento y alimentación

Esta especie suele pasar mucho tiempo en los árboles. Pocas veces bajan al suelo, solo cuando están luchando por encontrar refugio o comida. No obstante, también hay subespecies que cavan en busca de protección en lugar de pasar su tiempo en los árboles.

Los escíncidos tienden a ser muy tímidos y les va bien en cautiverio. Por esta razón, también suelen ser buenas mascotas. Sin embargo, es importante asegurarse de tener los medios adecuados para su cuidado. Esto incluye el hábitat, la temperatura y los alimentos específicos que necesitan.

Para finalizar, cabe acotar que estos animales se alimentan principalmente de varios tipos de insectos. Esto puede incluir escarabajos, grillos, orugas y grillos. A veces se alimentan de pequeños roedores e incluso de otras especies de lagartos más pequeños.

En general, su alimentación depende de su hábitat y de qué otros alimentos están disponibles.

  • Bauer, A. M., & Branch, W. R. (1999). Field guide to snakes and other reptiles of Southern Africa. Copeia, 1999(1), 236.
  • Luiselli, L. (2006). Resource partitioning and interspecific competition in snakes: the search for general geographical and guild patterns. Oikos, 114(2), 193–211.
  • Hartweg, N. (1931). Apparent Ovoviviparity in the Mexican Skink, Eumeces lynxae Wiegmann. Copeia, 1931(2), 61.
  • Laird, M. K., Thompson, M. B., & Whittington, C. M. (2019). Facultative oviparity in a viviparous skink (Saiphos equalis). Biology Letters, 15(4), 20180827.