Qué hacer si tu perro es atacado

Gritar, provocar diversos ruidos y utilizar la manguera son algunos de los trucos que pueden funcionar; entrometerse puede provocar que el usuario sea agredido

Por más previsiones que tomemos, siempre puede llegar el día en que nuestro perro es atacado. En ocasiones, el incidente ocurre delante de nosotros y nos quedamos inmutados, sin poder hacer nada. La verdad es que muchos dueños no saben cómo actuar frente a esta situación.

Si esperamos a pensar en lo que haremos justo al momento del ataque, será muy difícil reaccionar de forma adecuada. Por todo ello, a continuación veremos unos tips que te ayudarán a prepararte para salvaguardar a tu perro en medio de esta situación.

El objetivo es alejar al perro agresor

Lo primero que debemos hacer es entender realmente cuál es nuestro papel en la situación.  Básicamente, no es necesario que nosotros defendamos a nuestro can y tengamos una actitud violenta de respuesta. Tampoco se trata de jugar un papel de pasividad mientras la mascota es herida.

En realidad, nuestro objetivo siempre será alejar al animal agresor de una forma viable. Esto conlleva a que este se aparte por completo de nuestro perro; si nos metemos en medio, la pelea continuará y podríamos arriesgarnos a ser atacados.

Una vez que entendamos esto, podremos pasar del pensamiento a la acción. Lo siguiente será ver con qué elementos contamos para realizar el alejamiento del agresor. Esta es quizás la labor más complicada.

La violencia genera más violencia en el mundo animal

Son muchos los dueños que creen que golpeando al animal agresor lograrán su huida. En la práctica, si el otro can es atacado mostrará una mayor propensión a seguir mordiendo en defensa propia. Esta es una acción prácticamente instintiva: el perro no pensará en la desventaja numérica, sino en preservar su vida.

Perros se pelean

Como vemos, atacar o infligir dolor en el atacante nunca será totalmente viable y deberá considerarse como el último recurso. Tirar piedras o golpear solo harán que el episodio empeore y puede motivar que el perro nos muerda a nosotros. Lo correcto es utilizar un elemento disuasorio.

En este sentido, lo que hagamos debe buscar bajar los niveles de ira del animal, asustarlo o llamar su atención. Trata de no acercarte y recuerda que si el perro tiene alguna enfermedad como la rabia, podría complicar nuestra propia salud.

Algunas acciones disuasorias

Si, por ejemplo, el ataque ocurre en el patio de nuestra casa, lo mejor será utilizar la manguera. Simplemente giraremos la llave y dejaremos caer un chorro de agua fuerte sobre el rostro del can agresor. Esto calmará su niveles de estrés y lo descolocará.

Pero si no tienes agua a la mano, puedes utilizar el ruido como elemento de disuasión. Si tenemos el coche cerca, podemos utilizar el claxon, así como golpear algún utensilio que genere un sonido estruendoso. Lo importante es que el perro se asuste y decida irse.

Por último, y si no tenemos nada a la mano, podemos gritar y hacer sonidos incómodos con nuestra boca. Es crucial mantenernos alejados mientras generamos el ruido.

Después del ataque: ¿qué debemos hacer?

Una vez que el atacante se haya alejado, lo siguiente es ofrecer atención médica a nuestro perro. Lo correcto será tratar de ver el alcance de las heridas externas de nuestro amigo. Para ello, debemos revisar por todas las áreas de su cuerpo, con cuidado al tocar.

Heridas en los perros

No es recomendable bañar con jabón al animal después del ataque. En el caso de haber heridas, debemos tratar de mantener cierta higiene en la zona con agua y dirigirnos inmediatamente al veterinario. Incluso si no hay rastros de heridas externas, tendremos que ir a urgencias para un chequeo especializado.

Si pudiéramos identificar al animal agresor y seguirlo, determinaríamos si es callejero o si tiene propietario. Por lo general, existen mecanismos para estudiar a los perros atacantes y examinar si tienen alguna enfermedad; lo más útil de estos análisis sería la posibilidad de descartar rabia.

Recomendaciones finales para la recuperación

  • Cumplir con el tratamiento médico: es nuestra responsabilidad realizar todos los exámenes de rigor; también tenemos que suministrar las medicinas recetadas por el veterinario. Incluso cuando no hay heridas externas, los perros pueden padecer cuadros clínicos graves que no se perciben a simple vista.
  • Controla el clima en la casa: la recuperación de nuestra mascota dependerá de que sienta el menor estrés posible. Por eso, debemos garantizarle comodidad y la temperatura adecuada; no son buenos en estos casos ni mucho calor, ni excesivo frío.
  • Cuidado con las secuelas: cuando un perro es atacado, suele padecer de secuelas físicas y traumas emocionales. Por eso, después de que estos eventos ocurran, debemos mantener una observación minuciosa de los comportamientos de nuestro animal doméstico.
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