¿Puede ser un problema si tu perro come insectos?

8 febrero, 2020
Este artículo fue redactado y avalado por la bioquímica Luz Eduviges Thomas-Romero
¿Existen riesgos de salud si tu perro come insectos? ¿Cuáles son los insectos que al ser ingeridos resultan más perjudiciales?

Si ves que tu perro come insectos, te habrás preguntado si todos los demás lo hacen. Un perro saludable estará atento a su entorno, así que, todo bicho que invada su espacio puede ser víctima de sus instintos.

En general los perros no tienen problemas para comer moscas, lombrices de tierra, grillos, arañas, saltamontes y otros insectos. En realidad, la mayoría solo le aportarán una pizca de proteína extra que no les hará daño.

Sin embargo, hay excepciones: algunos insectos pueden ser tóxicos o transmitir parásitos. A continuación te presentamos algunos de los insectos más comunes que no son seguros para el paladar canino.

1. Orugas

Algunas orugas son capaces de picar o inyectar veneno en un perro curioso. Tal es el caso de las orugas procesionarias (Thaumetopoea pityocampa).

Thaumetopoea pityocampa.

La oruga produce varias lesiones en los perros. Los pelos de la oruga pueden pegarse en la boca y la garganta y hacer que un perro tosa, tenga arcadas y saliva.

Se inflama la lengua, la boca, el esófago y el estómago. Llegado un punto, el perro no puede respirar, pudiendo llegar a fallecer. Si el perro ha chupado la oruga, la lengua puede necrosarse, pudiendo perder casi todo el órgano.

2. Luciérnagas

Si tu perro come insectos, le podrían atraer las luciérnagas. Estos llamativos insectos son escarabajos de la familia de los lampíridos (Lampyridae). Destacan por tener la propiedad de emitir luz –fenómeno conocido como bioluminiscencia– esta propiedad las hace inolvidables.

Su luz intermitente nos fascina mientras flotan al alcance de nosotros y de nuestros perros. La luz producida es una manera de comunicación y a través de ella atraen compañero para aparearse y advertir a los depredadores que se mantengan alejados.

Estos insectos pueden realizar un truco de defensa, denominado sangrado reflejo. Este mecanismo les permite expulsar deliberadamente su hemolinfa (sangre del insecto). La hemolinfa contiene compuestos tóxicos llamados  lucibufaginas, que son esteroides cardiotónicos y constituyen un eficaz mecanismo de defensa.

Si tu perro toma un refrigerio de luciérnagas, puede terminar con malestar digestivo incluidos vómitos y falta de apetito.

3. Mariposa Monarca, Orugas

Gusano de mariposa monarca.

Las mariposas monarca (Danaus plexippus) son vistas tradicionalmente como tóxicas y de sabor desagradable. Esto gracias a que sus principales plantas de alimento larvario (Asclepiadaceae y Apocynaceae) contienen compuestos tóxicos –conocidos como cardenólidos– que las mariposas secuestran y almacenan para su propia defensa.

Tales compuestos no son tóxicos para la mariposa monarca, como sí lo es para las aves, los perros, los gatos y otros animales. Por fortuna, es raro que un perro coma la planta, la oruga o la mariposa, porque los tres tienen un sabor muy amargo.

Si crees que tu mascota ha comido una oruga monarca o una mariposa, es importante llevarlo al veterinario de inmediato. Los síntomas incluyen:

  • Diarrea
  • Vómitos
  • Náuseas
  • Babeo excesivo

Cabe destacar que los síntomas se vuelven más graves a medida que el veneno comienza a afectar el corazón. Cuando esto sucede, el veneno causa ritmo cardíaco anormal, temblores, debilidad, pupilas dilatadas, convulsiones y muerte si no se tratan.

4. Escarabajos voladores, chinches y cigarras

Aunque estos insectos no son tóxicos y no morderán ni picarán a tu mascota, si los llegara a comer en gran cantidad, pueden causarle malestar estomacal, vómitos y diarrea. Las chinches tienen un sabor desagradable y pueden hacer que un perro babee o vomite después de morder una.

Ocasionalmente, si tu perro come insectos, puede entusiasmarse demasiado con ellos y masticarlos como si fueran palomitas de maíz con mantequilla. Comer demasiados insectos  puede hacer que se forme una masa dura llamada «bezoar» en el estómago o en cualquier otra parte del tracto digestivo de su perro. Siendo posible que se requiera cirugía para eliminarlo.

En ocasiones, en el tracto gastrointestinal, puede formarse un cúmulo de materiales no digeribles, que se llama bezoar. Esta masa se forma a partir de algo como una fibra vegetal grande, pelos o partes de insectos.

La mayoría de los bezoares pasan a través del sistema intestinal sin tratamiento, pero algunos pueden llegar a ser tan peligrosamente grandes, que deben eliminarse quirúrgicamente.

5. Mariquita asiática

La mariquita asiática multicolor (Harmonia axyridis) es originaria del este de Asia. Fue introducida en los Estados Unidos entre 1978 y 1981 para controlar plagas agrícolas como pulgones e insectos escamosos. En la actualidad ella misma se convirtió en plaga.

En España se le considera una amenaza grave para las especies autóctonas y los ecosistemas. Por tal razón, fue incluida en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras, aprobado por Real Decreto 630/2013, 2 de agosto.

Este insecto también tiene sangrado reflejo, secretando hemolinfa con su contenido de alcaloides tóxicos, cuando es atacado. La ingesta de este insecto puede causar quemaduras químicas en la boca y el tracto gastrointestinal de una mascota.

6. Arañas y abejas

Aunque no son insectos sino arácnidos, las arañas venenosas como la viuda negra, así como las abejas o avispas pueden ser peligrosas si son ingeridas. Después de una primera picadura, es de esperar que tu perro aprenda a dejar esas plagas en paz.

Viuda negra en una telaraña.

Ingerir una carga de parásitos

Ten en cuenta que algunos insectos portan parásitos. Así, tu perro puede contraer gusanos intestinales al comer escarabajos, cucarachas y grillos, y la ingestión de pulgas puede provocar infecciones por tenia.

La tendencia a comer insectos es una buena razón para mantener ciertas medidas de prevención durante todo el año. Así reducirás el riesgo de que se infecte de parásitos.

Si te molestan los hábitos de merienda de tu perro, mantén a raya a los insectos cortando y rastrillando tu césped de manera regular para reducir la hojarasca y afines. Vigila de cerca a tu mascota y comunícate con tu veterinario si ves que se ha comido un bicho.

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