¿Puede bañarse tu gato en la piscina?

Paco María García 14 junio, 2018
Si bien no es propio de los felinos domésticos de la actualidad que se metan en el agua, alguna raza en concreto puede ofrecer mayor tendencia a sumergirse en una alberca

De los animales de compañía más populares, los perros son los que tienen fama de nadadores. Tanto es así que en pleno verano no es extraño conseguir verlos nadando en medio de una alberca. Con los felinos domésticos casi siempre ocurre lo contrario.

De hecho, la mayoría de los gatos le tienen miedo o repulsión al agua. Pero ya sea por un accidente o por ‘iniciativa’ propia, es posible encontrar a un gato en la piscina.

Los gatos y el agua

Las leyendas en torno a los mininos y el agua son muy amplias. Sin embargo, veterinarios y etólogos han encontrado, en los orígenes de los gatos, una de las razones de por qué la mayoría de estos animales no tienen a la natación entre sus aficiones.

Los antepasados de la gran mayoría de las razas gatunas vivían en zonas áridas, específicamente en desiertos de África y China. Se trata de regiones donde el agua no es precisamente abundante.

Para procurarse el alimento, los primeros gatos no tenían por qué lanzarse a un río o dentro de una laguna. Al convertirse en animales domésticos, nadar tampoco pasó a ser una necesidad vital, por lo que el patrón original no sufrió modificaciones.

Adicionalmente, los gatos son mascotas muy aseadas; incluso, algunos ejemplares pueden catalogarse como obsesivos con su propia limpieza. Es difícil encontrar a un minino con marcas de lodo sobre su pelaje, algo que sí es normal entre los perros.

Bañar al gato en verano

¿Gatos acuáticos?

Para algunas razas de gatos, entrar al agua es una actividad rutinaria y completamente natural. Esta predisposición a la natación también está condicionada a su origen. El caso más emblemático es el del gato Van Turco; los primeros ejemplares crecieron en Turquía, en las zonas montañosas que circundan en lago Van.

Estos felinos estuvieron por mucho tiempo ‘pescando’ para comer. A medida que empezaron a convivir junto con los humanos, el tiempo dentro del agua pasó a ser de puro esparcimiento, o para refrescarse en días con demasiado calor.

Quienes tienen un gato Van Turco como mascota, saben que no es extraño encontrar al gato en la piscina. Otras razas que también disfrutan de un buen baño son Maine Coon, Pixie Bob y el gato Savannah.

El gato en la piscina, ¿es peligroso?

La mayoría de los gatos, de la misma forma que ocurre con prácticamente todos los mamíferos (con dudas en torno a jirafa y chimpancé), nadan por puro instinto. Apenas entran en el agua no solo flotan, sino que son capaces de desplazarse de un lado a otro.

Sin embargo, para una familia que tenga un felino doméstico como animal de compañía, no deja de ser un riesgo tener al gato en la piscina. Sobre todo, cuando cae por accidente y no hay nadie quien pueda acudir al rescate.

Si bien el animal será capaz de nadar con solvencia, salir del agua puede resultar una misión no solo tortuosa, sino imposible. Las escaleras para humanos no están diseñadas para ser usadas por mascotas. Si pasa tiempo, la angustia hará que el gato nade en círculo; todo ello con el riesgo de terminar exhausto y morir ahogado.

Gato le gusta bañarse

El agua de la piscina

Para poder mantener una piscina limpia y saludable, es necesario verter en el agua algunos químicos que impidan la proliferación de bacterias y agentes extraños. El cloro –en líquido o en polvo– es el tratamiento más común.

Esta sustancia puede generar algunas reacciones adversas en el gato, tanto si lo ingiere como al contacto con la piel. Por ello, hay que ser especialmente cuidadosos para evitar que la mascota tome agua de la piscina; es una situación que puede ser bastante frecuente en días estivales con altas temperaturas.

En el caso de animales nadadores, los momentos de diversión no deben ser muy prolongados. Y al igual que ocurre con los humanos, preferiblemente fuera de las horas del mediodía, cuando el sol se encuentra en el punto más alto.

Para evitar sustos: precaución

Los gatos son animales muy curiosos. Este rasgo es inversamente proporcional a su edad: cuanto más cachorros, son más las cosas que llaman su atención. Ello no implica que los ejemplares adultos pierdan esta característica. Por esta razón, aunque no les guste bañarse, no es extraño que los gatos terminen jugando en los alrededores de una piscina.

La mejor manera de evitar accidentes es disponer de una cubierta para la piscina. Hay varios modelos disponibles en el mercado, que dejan completamente blindado el acceso al agua. Así, la mascota podrá recorrer libremente el área y sus dueños podrán estar tranquilos.

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