¿Por qué los gatos rascan el agua?

Antonia Tapia · 21 marzo, 2015

A muchos gatos les gusta rascar el agua. Aunque la sabiduría convencional podría dictar lo contrario, a algunos les encanta. Claro, siempre y cuando no sea dirigida hacia ellos de forma brusca. Para muchos felinos el líquido que sale de la llave es como si fuera un juguete. Pueden pasarse largas horas mirando el grifo, esperando que caigan un par de gotas.

El origen de este hábito es poco claro. Sin embargo, se presenta en todas las razas. Muchos investigadores identifican este tipo de práctica, con la necesidad que tienen los gatos de mantenerse limpios e  hidratados. Recordemos que los mininos deben beber agua fresca todos los días. En caso de no hallarla en los circuitos habituales, como puede ser su cuenco, recurrirán a una fuente alterna que le proporcione agua limpia y para eso, nada mejor que el grifo del baño.

Algunos datos de por qué los gatos rascan el agua

gato y grifo

Los gatos suelen rascar el agua por diferentes razones y una de ellas es por diversión. A los mininos les agrada subirse al inodoro y mojar su patas delanteras. Es un juego que no pueden perderse. También de esa forma, se refrescan, lavan y, claro, beben agua.

¿Por qué a los gatos les gusta volcar su taza de agua? Al igual que hacen en el inodoro, por puro juego. Cuanto más chapotean, el agua más se mueve y eso llama su atención.  Los gatos que no reciben suficiente estimulación, suelen aburrirse, por lo que ven en esta práctica una oportunidad para entretenerse.

Otros gatos suelen volcar su cuenco porque detestan colocar su cara en ese tipo de recipientes. Así que suelen beber mojando sus patas delanteras y lamiendo el agua de su piel.

Si el gato tienen un recipiente de metal es muy probable que cuando se acerque al agua, vea un reflejo. Dependiendo lo entusiasta sea el minino probablemente se abalanzará sobre el cuenco volcando todo el líquido. 

Para modificar las travesuras de los felinos, debes evaluar el tipo de cuenco que has elegido. Invierte en un envase de cerámica o de vidrio pesado, la idea es que la taza sea más difícil de tumbar.

Presta mucha atención al tamaño del cuenco y escoge uno que responda a las necesidades de tu gato. Por ejemplo, los razas persas, necesitan tazones que sean hondos, de manera que cuando se inclinen no aplasten su nariz.

Si a tu gato le encanta beber del grifo y disfruta jugar con las gotas para estimular ese juego, puedes comprarle una fuente para mascotas. De esa manera evitas que se suba al inodoro.

Entonces…¿a los gatos les gusta el agua?

baño gatos 3

A los gatos les gusta jugar con el agua, pero no sienten la misma simpatía si se los sumerge en una tina para aplicarles un baño. Existen algunas razas que son más propensos a mojarse. Ejemplo de ello es el gato Van Turco. A este tipo de animales, les encanta mojarse. Sus antepasados lo hacían y cuentan que durante el verano, solían sumergirse por varios minutos en las cálidas aguas del lago Van en Turquía. Otra raza que disfruta mucho del agua es el gato de Bengala. Estos felinos suelen introducirse en la bañera sin mayores inconvenientes.

Sin duda, un grifo que gotea es como un imán para un gato, un juguete interactivo que atrae sus patas juguetonas con ganas de coger una a una las gotas que van cayendo. Pero aunque no exista goteo, el felino mirará fijamente el grifo con la esperanza de ver caer algunas gotas.

A diferencia de los perros, los gatos rara vez necesitan bañarse. Pero si tu minino huele mal o notas que en su pelaje tiene algo pegajoso, seguramente harás todo lo posible para que supere esa experiencia acuosa. Si comienzas a bañar a un gato desde temprana edad, él se irá acostumbrando a la sensación de agua y no tendrá inconvenientes.

Para que tu pequeño amigo se acostumbre al agua, primero colócalo en una bañera vacía o en el fregadero. Háblale de modo tranquilizador. Si él está en calma, comienza a llenar la bañera o utiliza un vaso con agua templada. Nunca lo hagas con agua caliente, ya que puedes quemar su piel. Repite esta acción al menos una vez a la semana, hasta que se vaya acostumbrando.