¿Por qué hay perros con orejas caídas?

7 julio, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por el abogado Francisco María García
La evolución de los perros, tomando como origen a los lobos, habría sido un paso crucial para el nacimiento del perro doméstico, su aspecto y su comportamiento tal como los conocemos hoy; las orejas caídas podrían ser una muestra de ello

El proceso de domesticación de los perros, que se ha extendido por varios siglos, continúa generando muchas curiosidades. Una de ellas es, sin lugar a dudas, el motivo por el que existen perros con orejas caídas y otros que conservan las orejas erectas de sus antepasados lobos.

Para analizar esta curiosidad, a continuación veremos el aspecto evolutivo y la influencia humana que pueden explicar estas diferencias estéticas.

Los cuestionamientos de Darwin sobre los perros con orejas caídas

Durante muchos siglos, los investigadores han creído que las orejas caídas eran, más que nada, un rasgo propio de determinadas razas. En consecuencia, se solía atribuir a la intervención humana durante el proceso de estandarización de las razas caninas el principal factor para la perpetuación de este rasgo en determinados perros, y no en otros.

No obstante, algunos estudios recientes han vuelto a apuntar hacia una antigua teoría propuesta por Charles Darwin. El famoso naturalista británico solía asociar la existencia de perros con orejas caídas al proceso de domesticación.

Esta hipótesis, perteneciente a su extensa bibliografía sobre el proceso evolutivo de las especies, no ha recibido mucha atención desde el siglo XIX. Sin embargo, ello podría cambiar ahora que muchos científicos parecen avalar lo que llaman como síndrome de domesticación en los perros.

¿Qué es el síndrome de domesticación en los perros?

Para responder a esta pregunta, necesitamos hablar un poco sobre la domesticación del perro. En primer lugar, es necesario comprender que se trata de un largo proceso que podría haberse iniciado hace unos 20 000 años.

Perros con orejas grandes

A lo largo de estos siglos, los canes han experimentado numerosos cambios fisiológicos, estéticos, genéticos y comportamentales en relación a sus antepasados lobos. Precisamente, estos cambios son los que han permitido que se diferenciaran hasta el punto de generar una nueva especie dentro de la familia de los cánidos.

Uno de los grandes misterios sobre los perros domésticos reside en comprender cómo empezaron a serlo: los lobos más mansos se han acercado a las aldeas humanas en búsqueda calor y abrigo. Entonces, los hombres se dieron cuenta de que la presencia de estos lobos podría resultar muy beneficiosa para ambas partes.

Años más tarde, los hombres también percibieron que, a través de los cruces selectivos, podrían obtener, resaltar o controlar ciertos rasgos estéticos e instintivos en los perros.

Con estas acciones, se pudieron obtener ejemplares óptimos para la caza, el pastoreo, o simplemente individuos que cumplían los patrones estéticos apreciados en su época y sociedad.

¿Cuál es la relación entre los perros con orejas caídas y el síndrome de domesticación?

Como Darwin parecía suponer allá por el siglo XIX, el proceso de domesticación ha repercutido tanto en el aspecto como en la conducta de los canes. Actualmente, se habla del síndrome de domesticación, el cual comprende los diversos cambios observados en la morfología de un animal que se relacionan con el proceso de domesticación.

En los canes, estas alteraciones morfológicas se vuelven bastante evidentes cuando se los compara con los lobos. Algunos ejemplos son: la mandíbula y los dientes más pequeños, las manchas o cambios en la pigmentación del pelaje, y las orejas caídas.

Basset hound

Según los expertos, los perros con orejas caídas presentan una ligera deficiencia de células derivadas de la cresta neuronal. Como consecuencias de este déficit, las células madre embrionarias no pueden desempeñarse óptimamente al momento de formar el tejido cartilaginoso de las orejas, lo que hace que se ‘caigan’ y no sean erectas.

Dicha deficiencia no sería casual, sino que resultaría de la intervención humana en los cruces con la finalidad de crear y estandarizar las diferentes razas caninas. Desde los inicios del proceso de domesticación, el ser humano tendía a elegir a los ejemplares más calmados y sociables.

Las células de la cresta neural y la adrenalina

Posiblemente, una de las razones por las que existían lobos menos agresivos que otros era precisamente una menor concentración de células de la cresta neural.

Además de generar algunos cambios morfológicos, como las orejas caídas, esta menor producción de células de la cresta neural también reduce la  secreción de adrenalina, lo que hace que los individuos sean más dóciles y menos reactivos al contacto con los humanos.

Al seleccionar y cruzar a los lobos más sociables, han nacido varias generaciones con deficiencias de células de cresta neural, lo que ha permitido obtener ejemplares con comportamiento cada vez más amigable y menos parecidos a los cánidos salvajes.

Posteriormente, las orejas caídas se han convertido en un rasgo muy apreciado en determinadas razas caninas, en especial aquellas entrenadas para la caza. Por ello, se ha buscado exagerarlo en determinados perros, como el beagle, el basset hound y el cocker spaniel.