Psicología aplicada en el adiestramiento para perros

Yamila 9 septiembre, 2018
Gracias a esta técnica de enseñanza, que tiene en cuenta la personalidad de los canes, se aumenta la efectividad de su educación; el empleo del refuerzo positivo es clave para este método

Educar a una mascota no es algo que deba tomarse a la ligera, ya que de su enseñanza depende cómo será el animal en el futuro. La psicología aplicada en el adiestramiento para perros es muy importante, ya que identificar sus pensamientos y emociones nos puede ayudar a educarles mejor.

¿Qué es la psicología aplicada en el adiestramiento para perros?

No se trata de una nueva idea entre las celebridades ni nada por el estilo, sino de varios estudios que han revelado la relación que existe entre el adiestramiento para perros y la psicología canina. Incluso existen libros en los cuales podemos aprender al respecto, sin necesidad de ser entrenadores.

Básicamente, es cuestión de enseñar ciertos ejercicios de obediencia básica teniendo como premisa la personalidad del animal. Para algunos esto puede ser complicado, sobre todo si se trata de un cachorro que recién llega a casa, pero para otros, que tienen a su mascota hace años, quizás sea lo que están buscando para que el animal aprenda algo nuevo o modifique ciertas conductas.

Para hablar de la psicología aplicada al adiestramiento para perros tenemos que hablar un poco sobre la llamada ‘educación positiva’, la cual se caracteriza por eliminar los castigos y elegir recompensas cuando el animal hace las cosas bien.

Este tipo de entrenamiento canino ha cambiado el paradigma de la enseñanza, debido a que los adiestradores se han dado cuenta de que un animal entiende mejor cuando se le premia que cuando se le castiga. ¿Por qué? Porque no es bueno relacionar una enseñanza con un trauma o con algo ‘doloroso’.

Además, debemos tener en cuenta que el respeto hacia los animales es fundamental y habla de cómo somos como personas. Esto no significa que por gritarle al perro cuando comete una travesura seamos malos, pero sí que debemos hacer lo posible por evitar este tipo de reacciones.

Psicología para adiestrar perros

El adiestramiento para perros de hace unos años justamente no encajaba con la premisa de respetarles. Por este motivo, los métodos en positivo se expandieron con mucha rapidez en todo el mundo y hoy en día son los únicos que prosperan.

Muchos ‘nuevos’ adiestradores utilizan las croquetas y las golosinas para premiar los buenos comportamientos. Y algunos ‘antiguos’ debieron modernizarse para no quedar en la ruina. Por supuesto, que los extremos nunca son buenos y es fundamental el equilibrio.

Ahí es cuando hablamos de la psicología aplicada en el adiestramiento para perros. Cada animal tiene un perfil diferente y usar solo un método –sea positivo o negativo– no siempre funciona. Evitar el castigo es lo que se espera, aunque en algunos casos se necesita emplear una voz un poco más imperativa para que el animal aprenda.

¿Cómo usar la psicología en el adiestramiento para perros?

Sin convertirnos en adiestradores profesionales, podemos enseñarle a nuestra mascota lo que queremos que aprenda basándonos en la psicología canina. Uno de los errores que quizás se cometen cuando intentamos usar la recompensa es aprovecharnos de ella. En realidad, el perro no estará aprendiendo, sino que simplemente actuará para que le demos el premio.

Psicología para enseñar perros

Además, si en algún momento no contamos con una galleta o algo que le guste, estaría en todo su derecho de no cumplir con nuestras órdenes. Y otra cuestión muy importante: el animal no sabrá qué tiene que hacer si le enseñamos una golosina porque no pensará en cómo comportarse, sino en lo que recibirá a cambio.

Por ello, se cree que es necesario combinar las técnicas positivas con algunas un poco más ‘neutrales’ por llamarlas de alguna manera. Es decir, sin recurrir a los golpes ni a la violencia, pero sí a la voz firme y al lenguaje corporal que le indique a la mascota que debe hacer caso.

Existen diversas técnicas para lograr que el perro acuda a nuestra llamada, que se quede quieto o que camine a nuestro lado cuando salimos a la calle. Depende de la personalidad del animal y del compromiso del dueño para saber en qué momento utilizar cada tipo de enseñanza. ¡Solo es cuestión de conocer un poco a tu mascota y hacer lo mejor para ella!

Bibliografía

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