¿Los peces no tienen memoria?

23 Octubre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la bióloga Ana Díaz Maqueda
Los peces pueden recordar mucho más de lo que se cree y así lo demuestran diversas investigaciones.

La expresión tener «tener memoria de pez» es conocida por cualquier persona, pues siempre se utiliza para designar a individuos despistados y olvidadizos. A pesar del amplio uso de este vocablo, ¿sabes cuánto tiene de cierto? ¿Es verdad que los peces no tienen memoria?

Popularmente, siempre se ha creído que los peces no tienen más de 30 segundos de memoria. Aún así, este hecho iría en contra de la compleja conducta de la mayoría de estos seres, por lo que los investigadores han puesto en tela de juicio durante años esta supuesta asunción.

Muchos de estos animales recorren largas rutas a lugares de alimentación, tienen comportamiento de cortejo, conductas agresivas o estrategias para repeler depredadores. ¿Cuál es entonces la capacidad de recordar de los peces? Aquí te lo mostramos.

El condicionamiento clásico demuestra la memoria en peces

Es difícil saber cuándo y cómo nació el mito de que los peces no tienen memoria. Sin embargo, la ciencia ha demostrado que esto no es cierto, al igual que en otros casos, como que los cangrejos o las langostas no sienten dolor.

Muchas investigaciones recientes —así como algunas más antiguas— han podido demostrar, a través del condicionamiento clásico, cómo los peces son capaces de aprender y recordar, aunque lleguen a pasar meses del evento.

El mito de que los peces no tienen memoria es mentira.

Los peces no solo tienen memoria, también distinguen la música

Investigadores del Rowland Institute for Science en Massachusetts publicaron en el año 2001 un estudio donde enseñaban a carpas (Cyprinus carpio) a distinguir melodías tan complejas como son el blues o los conciertos de música clásica.

A través de un entrenamiento potenciado por el refuerzo positivo —comida—, los peces aprendían a diferenciar ambos tipos de música. Al final, las carpas sabían cuando una pieza era música blues o clásica. Sorprendente, ¿verdad?

La capacidad de recordar a largo plazo en peces

En el Instituto de Tecnología Technion de Israel, un grupo de científicos reproducía un sonido mientras los trabajadores alimentaban a los peces. De esta forma, querían conseguir que funcionara el condicionamiento clásico, algo muy similar al perro de Pavlov —el experimento clásico referente al tema—.

Tras un mes de entrenamiento, los peces fueron liberados a la naturaleza para, cinco meses después, reproducir el sonido en la orilla del mar. El resultado fue que los animales volvieron a la fuente del sonido. Esto demuestra que los peces tienen memoria a largo plazo, además de ser capaces de relacionar dos conceptos relativamente sencillos.

El condicionamiento operante funciona en peces

Ya ha quedado claro que los peces aprenden a través del condicionamiento clásico, tal y como lo hacen muchos otros seres vivos. Aún así, estos animales van más allá, pues también funciona en ellos el condicionamiento operante.

Antes que nada, es necesario acotar que el condicionamiento clásico busca fomentar una conducta natural en el animal. Por ejemplo, se realiza un sonido cuando se le ofrece comida y el pez se acercará. Después de muchas repeticiones, al reproducir el tono, el individuo vendrá aunque no haya comida.

Por el contrario, el condicionamiento operante busca que sea el animal el que realice una acción si esta le reporta una recompensa positiva. Demostrar este comportamiento en peces fue lo que lograron los científicos de la Universidad de Plymouth mediante el siguiente experimento. 

Estas personas entrenaron a los peces para que presionaran una palanca para obtener una recompensa en forma de comida. Más adelante, se fijó la palanca para que solo diera alimento al interactuar con ella durante una hora al día.

Los resultados fueron sorprendentes: los peces solo sentían interés por la palanca durante esa hora del día. Durante el resto del tiempo, los animales ignoraban la palanca, ya que aprendieron que no obtendrían resultados fuera del horario.

Desmontamos el mito: los peces no tienen memoria

Llegados a este punto, no cabe duda de que los peces no solo tienen memoria a corto plazo, sino que también la presentan a largo plazo. Además, son capaces de aprender patrones de comportamientos relativamente complejos bajo condiciones de laboratorio, pero ¿qué ocurre en la naturaleza? ¿Cómo funciona la memoria de los peces?

Una de las razones por las que es imprescindible que los peces tengan memoria es que necesitan recordar dónde encontrar alimento. Los individuos que saben dónde encontrarlo tienen una ventaja evolutiva sobre el resto, lo que promueve su supervivencia y capacidad reproductora.

Un estudio de la Universidad de Minnesota demostró cómo los individuos de un grupo de carpas que vivían en un lugar concreto de un lago eran capaces de descubrir nuevas fuentes de alimentos y recordar su ubicación exacta.

Para evitar depredadores, estas carpas solo se desplazaban en busca de alimento durante la noche o cuando el agua estaba turbia. Así, los investigadores colocaron alimento en un lugar del lago. Tras tres días de búsqueda, las carpas encontraron el alimento y, cada noche, visitaban el lugar para alimentarse.

El cerebro de un pez cebra.

Con todos estos ejemplos, te hemos demostrado que esta frase errónea. Como ocurre con otros mitos y leyendas, la creencia de que los peces no tienen memoria ha sido desmontada. De hecho, hay especies de peces —como los cíclidos salvajes— que pueden recordar varios puntos de alimentación y visitarlos según lo que quieran comer, ya que en cada zona abunda un tipo de comida diferente.

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