Peces morenas y sus increíbles mandíbulas faríngeas

04 Septiembre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la bioquímica Luz Eduviges Thomas-Romero
Las cabezas de las morenas son demasiado estrechas para tragar a sus presas. Por tal razón, presentan un segundo par de mandíbulas ubicadas en la garganta, llamadas mandíbulas faríngeas.

Se conoce con el nombre de morenas a todas las especies de la familia de los murénidos. Todos ellas comparten su apariencia en forma de anguila, es decir, un cuerpo largo y cilíndrico. En la actualidad se conocen alrededor de 200 especies, distribuidas en 16 géneros.

La especie de mayor talla, excepcionalmente grande, puede alcanzar los cuatro metros de longitud: Satura de Strophidon. Estos peces habitan en las cavidades rocosas y son carnívoros. De hecho, son cazadores certeros gracias a que poseen un agudo sentido del olfato.

Sin merecerlo, estas hermosas criaturas han ganado reputación de agresivas, pues abren sus bocas con frecuencia y muestran los dientes. Sin embargo, esto sucede porque necesitan forzar la entrada del agua, ya que sus agallas son bastante pequeñas.

¿Dónde habitan las morenas?

La distribución de esta familia de peces es cosmopolita. Las morenas viven a profundidades que van desde la superficie hasta 100 metros.

Se conoce que pasan la mayor parte del tiempo escondidas dentro de grietas y pequeñas cuevas. La mayor riqueza de especies de morenas se ubica, de modo particular, en regiones donde existen arrecifes de coral, en aguas cálidas.

Así, las morenas habitan en mares tropicales, subtropicales y templados. Aunque es posible conseguir muchas especies de morenas en aguas salobres, muy pocas especies marinas penetran en aguas dulces.

Es notable la existencia de dos especies que son la excepción: Gymnothorax polyuranodon y Echidna rhodochilus.

Una especie de morenas rayadas.

¿Cómo reconocer a las morenas?

Tal y como mencionamos antes, sus cuerpos son alargados. Además, se caracterizan por la ausencia de aletas emparejadas, poseen una piel lisa y gruesa sin escamas. También tienen una hendidura opercular muy estrecha, generalmente un simple agujero.

Es común el color de la piel parduzco o morado negruzco, pero las especies tropicales a menudo tienen un patrón brillante o claro. Este patrón, en algunas especies, se repite en el interior de la boca.

Estos peces tienen un cuerpo angular, robusto y ligeramente comprimido lateralmente, especialmente en su parte posterior. Destaca la cabeza corta, masiva, con un perfil redondeado que tiene entre uno y tres poros laterales.

Un rasgo llamativo en un grupo diverso de anguilas son sus bocas grandes con numerosos dientes, largos y puntiagudos.

¿Son tan feroces como parecen?

Es una idea popular que las morenas son peces particularmente agresivos, principalmente debido a su aspecto. En realidad, solo atacan en defensa propia cuando se sienten amenazadas.

De hecho, las morenas se ocultan a los seres humanos en grietas y prefieren huir antes que atacar. Muchos ataques provienen de la perturbación de su madriguera, a la que reaccionan fuertemente.

Es justo apuntar que los ataques también ocurren en una actividad turística de alimentar a las anguilas morenas, en expediciones de buceo.

Es interesante conocer que las morenas tienen mala visión y para comer dependen principalmente de su olfato, lo que dificulta la distinción entre los dedos y la comida. Esta actividad fue prohibida en algunos lugares, como la Gran Barrera de Coral.

Algo poco conocido es que la piel de las morenas, al carecer de escamas, suele ser presa de parásitos. Por tal razón, algunas morenas pueden acostumbrarse a la presencia de buzos e intentar frotar su cuerpo contra ellos e incluso buscar caricias.

¿Son venenosas las morenas?

Aunque es común en algunas localidades que las morenas sean cazadas como alimento, algunas especies producen toxinas. La toxina que poseen es la ciguatera, que es resistente a ser destruida por la cocción.

La ciguatera proviene del metabolismo de otra toxina, la maitotoxina, producida por un dinoflagelado (Gambierdiscus toxicus) que forma parte del zooplancton.

Una vez que el dinoflagelado es ingerido por los peces, la toxina precursora es metabolizada  y la sustancia resultante se acumula en niveles tróficos más altos.

Según expertos, este mecanismo podría ser una respuesta evolutiva a las amenazas de posibles depredadores. Resulta interesante conocer que en algunas especies la toxina se secreta en el moco protector en su piel.

La sorprendente mandíbula faríngea de las morenas

En las morenas el espacio en la boca es profundo, cubierto con numerosos dientes. Además de los dientes normales que posee el pez en el borde de la mandíbula, muchas especies de morena presentan las llamadas mandíbulas faríngeas.

Estas mandíbulas faríngeas no tienen base ósea, pues se mantienen solamente por los ligamentos musculares. Es interesante conocer que se parecen mucho a las mandíbulas y dentadura orales.

Cuando se alimentan, las morenas adelantan estas mandíbulas hacia la cavidad bucal, donde se prenden a la presa y la llevan hacia la garganta.

Las anguilas morenas son los únicos animales conocidos que usan mandíbulas faríngeas para capturar y contener activamente a las presas de esta manera.

Alimentación

Las morenas son carnívoras y actúan como depredadores oportunistas. Se alimentan principalmente de peces pequeños, pulpos, calamares, sepias y crustáceos. Además, ellas mismas tienen poco depredadores, entre ellos los meros, las barracudas y las serpientes marinas.

En los arrecifes, se ha observado que los meros de coral (Plectropomus pessuliferus) pueden asociarse a las morenas gigantes para cazar. Esta estrategia colaborativa de caza permite que las morenas eliminen a las presas de los nichos que no son accesibles para los meros.

Estado de conservación y papel ecológico

Existen estudios que sugieren que las morenas del género Gymnothorax spp. pueden actuar como depredadores naturales de la especie invasora pez leónNo se conocen amenazas importantes que afecten a la familia los Murénidos a escala mundial.

Sin embargo, la modificación que ocurre en su hábitat en los arrecifes de coral, puede estar contribuyendo a la disminución de su población.

Una morena enseñando los dientes.

En este sentido, muchas especies de morenas son consideradas como especies de Preocupación Menor (LC). Por otro lado, la producción de toxinas no es un rasgo general para todas las especies y algunas son cazadas para consumo humano.

Sin embargo, su explotación comercial es pequeña. Por ello, no existen medidas de conservación específicas para la protección de estas especies.