Organismos bioindicadores: tipos y ejemplos

Los organismos bioindicadores son fundamentales para el entendimiento de los ecosistemas y la evaluación de los daños. Sigue leyendo para conocer todo sobre esta técnica de monitorización.
Organismos bioindicadores: tipos y ejemplos
Raquel Rubio Sotos

Escrito y verificado por la bióloga Raquel Rubio Sotos.

Última actualización: 09 febrero, 2022

Los numerosos cambios que se generan actualmente en los ecosistemas, debidos entre otros factores a la contaminación atmosférica, la deforestación o la eutrofización de las aguas, provocan variaciones en los diferentes nichos ecológicos del planeta. Gracias a los organismos bioindicadores, se pueden cuantificar.

Estas variaciones se pueden analizar mediante métodos físico-químicos que suelen dar cierta información relevante. Lo que no se obtiene con esta técnica es información sobre cómo afectan estos cambios a los seres vivos. Para ello, se utilizan los organismos bioindicadores, y aquí te contamos todo sobre ellos.

¿Qué son los organismos bioindicadores?

Los organismos bioindicadores son todos aquellos seres vivos y comunidades de los mismos capaces de responder a las diferentes alteraciones ambientales. Estas respuestas se pueden dar tanto a nivel fisiológico como comportamental y por acumulación de contaminantes y dan información sobre las características ecológicas del medio o el impacto que provocan ciertos procesos.

Características de las especies bioindicadoras

Antes de un estudio con bioindicadores, es necesario realizar una evaluación previa para seleccionar al organismo que mejor reaccione ante el tipo de problema ambiental, su extensión geográfica y temporal. Para ello, los seres vivos utilizados tienen que cumplir una serie de requisitos, entre los que se encuentran los siguientes:

  • Ser especialmente sensibles a la perturbación de distintos factores ambientales y no perecer ante ello.
  • Ser sencillo de estudiar y bien conocido por la ciencia.
  • Encontrarse de manera abundante en todos los hábitats posibles.
  • Debe ser posible medir su respuesta al estrés.
  • Debe ser representativo de todo el ecosistema, en la mayor medida de lo posible.

En caso de utilizarse individuos de una población concreta como bioindicadores, hay que tener en cuenta su edad y genotipo. Además, es necesario verificar que otros factores ambientales no interfieran con el estudio y las mediciones. Para ello, se pueden realizar estudios físico-químicos del medio.

¿Para qué sirven las especies bioindicadoras?

Los organismos bioindicadores son útiles especialmente en estas tres situaciones: cuando el factor ambiental no puede medirse —por ejemplo, para reconstruir factores ambientales pasados, también conocido como paleo— en el biomonitoreo —cuando el factor indicado es difícil de medir— y cuando el factor ambiental es difícil de interpretar.

Por todo ello, se utilizan los bioindicadores principalmente en los siguientes casos:

  • Evaluar los efectos de tóxicos: los organismos bioindicadores pueden ser útiles para predecir el daño futuro tras el vertido de un tóxico e, incluso, suelen representar con su propia fisiología los efectos dañinos de las sustancias químicas.
  • Evaluar el impacto de la actividad humana: la ausencia, presencia o cambios en determinadas especies cuando se realiza un impacto antropogénico en el ecosistema nos permite evaluar el efecto en esa área determinada.
  • Advertir de los cambios ambientales: la sensibilidad de los organismos bioindicadores proporciona información temprana de los cambios ambientales, permitiendo una anticipación de las posibles consecuencias de un evento concreto.
  • Evaluar la riqueza de especies: la complejidad de los ecosistemas y relaciones tróficas dificultan muchas veces evaluar cambios en la riqueza de especies, pero con los bioindicadores se pueden extrapolar los datos obtenidos a la diversidad del medio.

Hay que tener en cuenta que en muchas ocasiones una sola especie, por muy representativa que sea, no puede extrapolarse a toda la biota del lugar. Es necesario tener esto en cuenta a la hora de interpretar los datos.

Tipos de organismos bioindicadores

Podemos clasificar a los bioindicadores de múltiples formas. Una de ellas es por el medio que se estudia. A continuación, cubrimos a todos los organismos posibles con estas características.

Bioindicadores del suelo

Las diversas actividades humanas relacionadas con el urbanismo y la explotación de recursos han generado múltiples variaciones e impactos en el suelo. Como consecuencia, se han perdido hábitats, se ha alterado la hidrografía y la erosión y se han contaminado muchos sustratos. Destacan tres organismos bioindicadores para la evaluación de estos impactos:

  • Hongos: estos organismos se utilizan para estudiar principalmente la radiactividad del suelo. Los hongos acumulan radionúclidos en sus tejidos, que después pueden ser transferidos a otras cadenas tróficas como los roedores o los seres humanos. Por ello, se realizan estudios de calidad de sus tejidos, con el fin de comprobar si tienen acumulación de radiactividad.
  • Ácaros: los ácaros son abundantes, representativos y fáciles de recolectar. Son sensibles a múltiples contaminantes y gracias a su amplia distribución geográfica permiten comparar fácilmente su respuesta en diferentes ecosistemas. Normalmente, son muy sensibles a los insecticidas que causan la disminución de las poblaciones.
  • Colémbolos: son uno de los grupos faunísticos más importantes del suelo. Su elevado número, diversidad, abundancia de especies y actividad los hacen unos excelentes organismos bioindicadores. La exposición de estos organismos a ácidos, metales pesados, compuestos nitrogenados y plaguicidas ocasiona su disminución, tanto en abundancia como en riqueza de especies.
micotoxinas y producción animal

Bioindicadores del agua

La contaminación antrópica influye en la distribución y crecimiento de las especies acuáticas, además de los factores climáticos, geográficos y simbióticos. Destacan los siguientes organismos bioindicadores en este frente:

  • Peces: cuando el medio en el que viven cambia, los peces pueden presentar cambios etológicos, morfológicos, fisiológicos, bioquímicos y moleculares causados por el estrés que generan las condiciones ambientales. Son muy sensibles a estos cambios, así que acaban muriendo o desapareciendo. La presencia de truchas y salmones en un río indica salud ecosistémica.
  • Anfibios: estos animales son muy sensibles tanto a las sequías como a cualquier contaminante. Debido a que tienen una piel permeable, los contaminantes, lluvia ácida, fertilizantes e insecticidas son absorbidos y se acumulan en el organismo con mucha facilidad. Es por ello que son de las primeras especies en desaparecer cuando su ecosistema cambia.
  • Insectos: dentro de los macroinvertebrados que habitan en el agua, los insectos son uno de los grupos biológicos más idóneos para determinar la calidad del sistema. Cualidades como su sensibilidad a los contaminantes, la reacción rápida a los cambios y que aprovechan prácticamente todos los hábitats disponibles los hacen un gran grupo de estudio.
Una rana botón sobre el musgo.

Bioindicadores del aire

La contaminación atmosférica es uno de los mayores problemas medioambientales en la actualidad. Poder comprobar la calidad del aire es fundamental para el correcto funcionamiento de los ecosistemas y de la salud humana. Algunos organismos bioindicadores que se utilizan son los siguientes:

  • Abejas: las abejas son especies claves en los ecosistemas. Diferentes estudios han demostrado que muestran los efectos del cambio climático y la fragmentación del hábitat. Además, se las usa para monitorear la presencia de contaminación ambiental, metales pesados, radioactividad, desechos y contaminantes industriales, plaguicidas y herbicidas.
  • Líquenes: los líquenes son relaciones simbióticas entre un alga y un hongo. Debido a que obtienen la mayoría de los nutrientes de la atmósfera, son muy sensibles a los cambios en el aire. Una de sus principales causas de desaparición es el dióxido de azufre que causa la acidificación del medio.
  • Geckos o salamanquesas: estos reptiles son buenos organismos bioindicadores, ya que tienden a acumular las sustancias tóxicas del aire derivadas principalmente de su alimentación. Algunos de estos elementos son el Cd, Se, As, Pb, entre otros. Además suele haber una menor abundancia de individuos en zonas contaminadas, debido a la disminución de la fecundidad.
Las abejas son organismos bioindicadores.

Ejemplos de bioindicadores

Según las diferentes aplicaciones de los bioindicadores, podemos distinguir tres categorías:

  • Bioindicadores ecológicos: especies que se sabe que son sensibles a la contaminación, fragmentación del hábitat u otras tensiones. La respuesta del indicador es representativa para la comunidad.
  • Bioindicadores ambientales: especie o grupo de especies que responden de manera predecible a alteraciones o cambios ambientales.
  • Bioindicadores de biodiversidad: la riqueza de especies de un taxón indicador se utiliza como indicador de la riqueza de especies de una comunidad. También puede ser mediante parámetros medibles de diversidad cómo endemismo, parámetros genéticos o parámetros específicos de la población.

Muchos organismos bioindicadores pueden ser indicadores ecológicos, ambientales y de biodiversidad a la vez, por lo que no son categorías excluyentes. Veamos algunos ejemplos concretos para cerrar la temática.

Nutrias

Estos mamíferos carnívoros de la familia Mustelidae habitan prácticamente en todo el mundo. Se alimentan principalmente de peces y crustáceos, por lo que suponen unos de los principales depredadores primarios de los ecosistemas acuáticos.

Se ha comprobado que, cuando se altera mucho el ecosistema, las nutrias abandonan su territorio. Esto puede estar ligado también a la disminución o pérdida de calidad de su alimento.

Además, se han realizado estudios a través de sus heces para comprobar la cantidad de metales pesados y otras sustancias, que pueden terminar en su organismo debido a la bioacumulación en la cadena trófica. Estos excrementos son capaces de reflejar de una manera bastante precisa, sencilla y rápida la calidad de las aguas en las que habitan las nutrias.

Las diferencias entre castores y nutrias son muy obvias.

Escarabajos

Estos insectos pueden ser grandes organismos bioindicadores. Dependiendo de la familia y de la especie, nos pueden proporcionar diferente información relevante sobre los ecosistemas.

Los escarabajos coprófagos —que se alimentan de heces— son altamente sensibles a la fragmentación y transformación de los bosques. A su vez, también pueden ayudar a evaluar los procesos de restauración de los ecosistemas.

Los escarabajos escolitinos (Scolytinae) son una importante plaga —se alimentan de coníferas— que surge cuando hay prolongados periodos de sequía en el ecosistema. Estos insectos pueden predecir un cambio en el ambiente debido al cambio climático y una posible desertificación. A parte de estos, hay múltiples especies que aparecen con la sequía.

Otro buen ejemplo son los coleópteros alpinos, muy sensibles a los cambios de temperatura y que presentan en muchas ocasiones endemismos. Estos escarabajos aumentan de altura a medida que la temperatura va subiendo, o en caso de coleópteros acuáticos, puede suponer su desaparición.

Uno de los organismos bioindicadores.

Aves

Según SEO birdlife, las aves son un una gran herramienta para valorar la diversidad y la integridad de los ecosistemas a nivel global. Esto es así porque responden de forma rápida a los cambios en la cadena alimentaria o a las alteraciones en su medio físico.

Un ejemplo bien estudiado —que tiene que ver con la cadena alimenticia— son las aves relacionadas con los humedales. Con el alimento que consumen, si este se encuentra en zonas contaminadas, acumulan metales pesados y otros tóxicos en el organismo.

Las aves son organismos bioindicadores.

Aumentar el entendimiento y el estudio sobre los bioindicadores es fundamental para poder proteger y corregir los cambios que se puedan dar en los ecosistemas. Estos seres vivos nos permiten ver de manera más o menos rápida y eficaz las degradaciones del medio, pero también implementar mejoras en los ecosistemas que nos permitan conservar el planeta.

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