No grites a tu perro, ayúdale a entender qué hizo mal

Alba Muñiz · 8 octubre, 2015

Ladridos incontrolables, destrozos varios, excrementos en mitad del comedor… No grites a tu perro. De esta forma no resolverás los problemas y quizá contribuyas a empeorarlos. Intenta mejor ignorar lo malo y recompensar lo bueno.

Aprender a armarse de paciencia

Convengamos que hay situaciones en las que tu amigo de cuatro patas contribuye mucho a sacarte de quicio. Pero acordemos también en que no lo hace con esa intención. Es que tú te enfadas como humano y el actúa como can.

Así que, en muchas ocasiones, deberás aprender a respirar profundo, armarte de paciencia, y con mucho amor y dedicación, intentar hacerle entender a tu peludo cómo deben ser las cosas.

“Entrenado o no, un perro siempre será hasta cierto punto él mismo”.
-Carol Lea Benjamin-

Gritar no resuelve las cosas

perro destruye todo

Primero y principal, convéncete de lo siguiente: los gritos no resolverán las cosas ni harán que tu amigo de cuatro patas deje de hacer lo que está haciendo y que tanto te enoja.

Es posible que, si le gritas, consigas que, de forma momentánea, tu mascota deje de realizar una determinada acción. Sin embargo, al poco tiempo continuará haciendo lo mismo.

Los gritos son solo una solución temporal y no generan nada positivo en el animalito.

No grites a tu perro, busca la solución

Es que en distintos órdenes de la vida, gritar no soluciona los problemas. Cuando alguien quiere imponer algo a través del grito, si lo logra, es por medio del temor que provoca en el otro. Esa no es una buena manera de resolver las cosas.

Lo mismo pasa con tu perro. Por eso, una buena forma de educarlo es con el Refuerzo Positivo, una técnica por la cual se premian los buenos comportamientos del animal con, por ejemplo:

  • Alimentos de su agrado
  • Palabras de aliento
  • Caricias
  • Juguetes
  • Juegos
  • Paseos

Cuándo es conveniente retar a nuestra mascota

Ten en cuenta que, si por ejemplo, tu perro tuvo una actitud destructiva, solo sirve amonestarlo si le encuentras in fraganti.

Si le retas con posterioridad a cuando ha ocurrido el hecho, solo le confundirás. El perro no puede relacionar tu enojo con algo que ocurrió hace un rato largo.

Pero si le encuentras en plena tarea de destrozo, es momento de elevar el tono de voz, sin gritar y, de forma firme y contundente, hacerle saber con un “NO” o palabra semejante, que no debe tener ese tipo de actitudes.

Resiste una vez más la tentación de gritarle a tu peludo

Gritarle o amedrentar a un perro con distintos tipos de castigos físicos no solucionará los malos comportamientos. Seguramente los potenciará.

Además, de esta manera, se generan animales asustadizos que puede empezar a desarrollar diferentes trastornos de conducta, como es el caso de las estereotipias.

Por eso, la mejor opción siempre es alentar las buenas conductas e ignorar las malas.

Educa a tu perro con paciencia y constancia

Ten en cuenta que educar a un perro es un trabajo diario que requiere:

  • Tiempo
  • Paciencia
  • Constancia

No debes desanimarte si los resultados no se dan rápidamente. Mucho menos debes caer en la tentación de gritar a tu peludo. Puede que tengas que invertir varias semanas para empezar a ver resultados positivos.

Mientras tanto, hazle saber que es un buen perro. Demuéstrale cuánto le quieres con palabras de afecto y caricias, y recompensa sus avances.

Cuenta hasta diez y quiérele mucho

perro y dueña

Los canes aprenden por repetición y por asociación de conceptos. Por eso, para conseguir eliminar una conducta inadecuada, lo ideal es sustituirla –poco a poco- por una buena, que será premiada.

Educar a tu perro debe ser una experiencia positiva para ti y para él. Siempre se aprende mejor si se genera un ambiente divertido y distendido, no te quepa duda de ello. Nada bueno se logra con el hostigamiento y el enojo.

Así que, antes de gritar a tu perro por algo que hizo mal, cuenta hasta diez y busca la mejor forma de que abandone esos malos comportamientos que tanto te irritan.