Macá Tobiano: el ave que creó un parque nacional

Ello se debe a que esta curiosa especie se encuentra en peligro de extinción; este ejemplar emigra durante los inviernos, pues las lagunas en las que habita se congelan

Algunos animales son conocidos por su tamaño, su velocidad o su capacidad para volar grandes distancias… Pero el macá tobiano tiene el ‘orgullo’ nada más y nada menos que de crear un parque nacional, en Argentina. Entérate de más en este artículo.

¿Quién es el macá tobiano?

Su nombre científico es Podiceps gallardoi, y se trata de un pequeño ave que habita en la Patagonia argentina, concretamente en la provincia de Santa Cruz. Con aspecto similar a un pato, este ave fue descubierto en el año 1974, sus plumas son de color blanco y negro, presenta pico negro, cabeza marrón y un círculo rojizo alrededor de los ojos.

Se reproduce en lagunas de altas mesetas, donde vive durante la primavera y el verano, entre los meses de septiembre y marzo. Allí, el ambiente es frío y ventoso aún en los meses ‘buenos’ y la vegetación es escasa, típica de la estepa patagónica.

Al llegar la época invernal, las lagunas se congelan y el macá tobiano debe emigrar. Durante años se investigó a este pequeño animal para determinar dónde invernaba. Finalmente, se detectó que viajaba hacia los estuarios y a la costa Atlántica.

Otra de las características que se conocieron mediante el estudio de la especie es que vuelan por las noches, que viven en grupos numerosos, y que nadan y bucean muy bien.

Macá tobiano: cortejo

El macá tobiano realiza un cortejo sexual maravilloso y, tras encontrar pareja, construye un nido flotante. La hembra pone dos huevos, pero solo uno de los polluelos sobrevive. Uno de los principales problemas de la especie es que las gaviotas, las gallaretas y los visones –estos dos últimos introducidos por el hombre– se alimentan de sus huevos y crías.

Además, no podemos dejar de lado la proliferación de la trucha arcoíris, que se come el alimento de los macá tobiano. Además, el cambio climático aumenta la velocidad de los vientos y provoca grandes sequías, al mismo tiempo que reduce el hábitat reproductivo del ave.

El Parque Nacional Patagonia y el macá tobiano

La población de esta especie ha disminuido en un 80% en las últimas dos décadas y se cree que en la actualidad hay unos 800 ejemplares. Para evitar la extinción en los próximos años, se llevó a cabo un proyecto para crear un parque nacional que los protegiera.

Uno de los símbolos de la naturaleza patagónica, como es el macá tobiano fue el ‘encargado’ de crear una reserva de más de 50 000 hectáreas –donde vive y se reproduce el ave– en las inmediaciones del importante lago Buenos Aires, en plena estepa.

En la actualidad, un grupo de biólogos se encargan de monitorear continuamente a la población de la especie, realizar censos, estudiar su ruta migratoria, evaluar las amenazas, realizar medidas de acción directa como controlar a los visones y gaviotas para que no se coman los huevos y polluelos y, por supuesto, concienciar a las comunidades de la zona.

Hábitat del macá tobiano.

El Parque Nacional Patagonia fue fundado en el año 2014 y el objetivo de los proteccionistas, además de salvar a ese ‘pato’ nativo, es evitar el mal uso de la gran reserva hídrica del lugar: ríos, arroyos y manantiales que garantizan agua potable en una región muy amplia.

Entre estos espejos de agua se destacan las lagunas y humedales, donde anidan y se alimentan varias aves migratorias y, por supuesto, el macá tobiano. Por supuesto, no es el único animal que se protege en este recinto, ya que en la zona también viven algunas especies de lagartijas, que todavía no han sido estudiadas por los científicos.

La buena noticia es que desde que comenzó el proyecto en el año 2009, y se fundó el parque nacional cinco años después, la cantidad de ejemplares de macá tobiano se estabilizó. Aún queda mucho camino por recorrer, ya que el siguiente paso es lograr que el censo arroje resultados positivos, es decir, que haya más individuos que la temporada anterior.

Por lo pronto, este pequeño ave bastante desconocido y vulnerable, se ha convertido en símbolo de la zona y, por supuesto, ‘fundador’ de un parque nacional.

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