Los animales nos enseñan a ser humanos

Mariela Ibarra Piedrahita · 26 septiembre, 2015

Algunos expertos manifiestan que existe la tendencia a humanizar a los animales. Sin embargo, otros proponen que el proceso es al contrario, y que de hecho los animales nos enseñan a ser humanos.

Si bien, la palabra “humano” hace referencia a nuestra condición como especie, también hace relación a una serie de valores y principios que deben tener las personas. La relación “humanitaria” con otros proviene de una relación desinteresada, que normalmente privilegia al que está en condición de inferioridad.

Sin embargo, es muy frecuente ver esta clase de comportamientos en los animales, que nos ofrecen una serie de lecciones sobre cómo convivir con otros y cómo ser mejores cada día.

¿Cómo podemos aprender de los animales?

perro y dueña

Las personas pueden aprender de los animales debido a que, básicamente, los seres humanos son animales sociales, y frente a convivencia pacífica el reino animal tiene mucho que enseñarle, en especial, porque en la naturaleza todo se resume a la relación simbiótica de las especies.

Los animales son capaces de sentir una gran variedad de emociones y de desarrollar complejas relaciones sociales, que involucra velar tanto por sí mismos como por el otro.

El análisis de la vida emocional de los animales ha indicado que estos son capaces de experimentar profundos sentimientos. Además, los que tienen grupos sociales complejos llegan incluso a relacionar esas emociones con cosas, animales o personas, por ejemplo, en el caso de perros y gatos.

Algunas de las cosas que nos pueden enseñar los animales sobre nuestra propia humanidad son:

Concentrarse en lo importante

Algo que le encanta a la mayoría de cuidadores de mascotas es cuando, al volver a casa agotados de sus labores, los reciban con grandes muestras de afecto, tratando de llamar desesperadamente nuestra atención.

Sin embargo, si tienes un perro y es él quien está cansado, ya sea porque ha estado jugando o acaba de llegar de una caminata, siempre que llegues a casa te recibirá con entusiasmo, porque sin importar como se sienta el animal, tu eres lo más importante para él.

Vivir el momento

Los animales, por su propia naturaleza, viven centrados en el momento, mientras que nosotros como seres humanos, con demasiada frecuencia estamos distraídos por pensamientos sobre el pasado y el futuro, ya sea una pelea con un amigo la noche anterior o la evaluación de desempeño con nuestro jefe mañana.

Tomando a los animales como ejemplo y viviendo más el presente, podemos encontrar una oportunidad de apreciar más plenamente lo que está sucediendo en este momento en nuestras vidas.

 

Disfrutar nuestros sentidos

Alertas y atentos a sus sentidos, los animales responden a las señales que les ofrece el mundo que los rodea, confiando en sus instintos y actuando sobre ellos.

Sin embargo, cuando racionalizamos lo que nuestros instintos nos transmiten tendemos a ignorar las señales, arriesgándonos a desperdiciar percepciones importantes acerca de eventos, circunstancias o personas que nos rodean.

Cuando atendemos a nuestros sentidos y reconocemos nuestros instintos, nos abrimos a nuevas opciones y oportunidades.

Comunicarnos más allá de las palabras

Debido a que es el método más frecuente, a menudo confiamos exclusivamente en las palabras. Sin embargo, nos olvidamos de tener en cuenta las muchas otras formas de exteriorizar el mundo interior.

El tono de nuestra voz, nuestras expresiones faciales, nuestra postura, nuestros movimientos, también comunican emociones e intenciones, a menudo más fiables que las palabras que elegimos.

 

Dedicar tiempo para descansar

niña con conejo

En el ritmo apresurado de nuestra rutina diaria es muy fácil llenar nuestros días con un flujo constante de actividades, reuniones y tareas para llevar a cabo antes de que sea demasiado tarde.

Pero, siguiendo el ejemplo de nuestros perros y gatos, los leones en el zoológico, un halcón, podemos aprender a tener momentos de tranquilidad para descansar un poco y darnos tiempo para relajarse y reflexionar.

El valor de jugar

En medio de nuestro día, cuando sentimos las presiones del trabajo o en el hogar, una merecida distracción, así sea tan sólo unos minutos puede aligerar nuestra carga y ayudarnos a aliviar las preocupaciones.  Ya sean aves, mamíferos, peces o insectos las criaturas que nos rodean juegan habitualmente.

De esta manera, los animales interactúan y aprenden del mundo. Aprendamos nosotros de ellos.

Imagen cortesía de Cássia Afini.