Linfoma en perros: causas y síntomas

7 enero, 2020
Este artículo fue redactado y avalado por la bioquímica Luz Eduviges Thomas-Romero
La mayoría de nosotros hemos oído hablar del linfoma en perros, lo que no hace menos aterrador recibir un diagnóstico de linfoma canino. Comprender esta enfermedad puede ayudarnos a tomar decisiones informadas sobre la salud de nuestro mejor amigo.

El linfoma en perros, como cualquier otro diagnostico de cáncer, nunca es una ‘buena noticia’. Sin embargo, esta es una de las pocas neoplasias malignas que pueden entrar en remisión, a veces durante años o incluso por el resto de su vida.

¿Qué debemos saber del linfoma en perros?

Este cáncer afecta a los ganglios linfáticos y el sistema linfático. Así, puede estar localizado en una región en particular o puede extenderse por todo el cuerpo.

Es importante tener en cuenta que el sistema linfático incluye los ganglios linfáticos, órganos linfáticos especializados –como el bazo y las amígdalas– y los vasos linfáticos.

En conjunto, estos componentes del sistema linfático desempeñan una serie de funciones vitales en el cuerpo, tales como el movimiento de células, fluidos –la linfa– y otras sustancias a través del cuerpo. Así, el sistema linfático media diversa funciones inmunes, entre ellas la respuesta a toxinas o infecciones.

Factores de riesgo de este cáncer

  • Raza: aunque no se conoce la causa directa del linfoma, diversos estudios han encontrado que hay ciertas razas con un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad.

Las razas que muestran una mayor incidencia incluyen airedale, basset hound, beagle, boxer, bulldog, bull mastiff, chow chow, pastor alemán, poodle, rottweiler, San Bernardo y scottish terrier. Por otra parte, se ha informado que los dachshund y pomerania tienen un menor riesgo de desarrollar linfoma canino.

Linfoma en perros

  • Edad: afecta perros de cualquier edad, con una mayor incidencia en canes de mediana edad o mayores (con una edad promedio de seis a nueve años).
  • Otros: se cuentan como factores de riesgo la exposición ambiental a herbicidas, productos químicos o humo de tabaco, así como la exposición a ciertos virus o incluso haber tenido tratamiento con drogas inmunosupresores, como la ciclosporina.

Existen diferentes tipos de linfoma en perros con diferente severidad y pronóstico

Es importante conocer que –siguiendo diferentes criterios– esta enfermedad puede ser tipificada con diferentes nombres. Los criterios de clasificación pueden ser su localización anatómica, su histología –características celulares– o por sus características moleculares.

La importancia de atinar con la tipificación es que, a partir de ella, se elabora su tratamiento y conoce su pronóstico. Aquí te presentamos la clasificación de acuerdo a su localización:

  • Multicéntrico o sistémico: el linfoma ronda del 5 al 7 % de todas las neoplasias en el perro –de este segmento– y el 80-85% de los casos se clasifican como multicéntricos. En este tipo de linfoma se afectan los ganglios linfáticos de todo el cuerpo.
  • Alimentario o gastrointestinal: es el segundo tipo más común de linfoma. Estos casos pueden presentar afectación difusa a lo largo de tracto gastrointestinal, incluidos el higado y el bazo, o pueden ser localizados como una masa.
  • Mediastínico: es una forma rara de linfoma. Los órganos linfoides en el tórax –como los ganglios linfáticos o el timo– se ven afectados. El recrecimiento de tales órganos provocan una compresión que se traduce en dificultad respiratoria, tos e intolerancia al ejercicio, entre otros.
  • Extranodal: en estos casos se afecta un órgano específico fuera del sistema linfático. El linfoma extranodal es raro, pero puede desarrollarse en la piel, los ojos, los riñones, los pulmones o el sistema nervioso.
Perro con cáncer en el veterinario

¿Cuáles son los síntomas del linfoma?

En perros con linfoma multicéntrico, el primer signo de linfoma es la inflamación de los ganglios linfáticos. Comúnmente, la hinchazón de estos ganglios la detecta el dueño del perro o el veterinario en un examen físico de rutina.

Recordemos que la ubicación de los ganglios linfáticos más visibles y fáciles de observar están en el cuello, el pecho, las axilas, la ingle y detrás de las rodillas. La mayoría de pacientes no tienen signos clínicos de enfermedad al momento del diagnóstico; si no se tratan, a menudo desarrollarán signos como pérdida de peso y letargo.

Cabe señalar que en las otras formas menos comunes de linfoma los signos clínicos dependen del órgano afectado. Así, en el alimentario aparecen lesiones gastrointestinales, lo que resulta en vómitos, diarrea y pérdida de peso.

En el mediastínico, las lesiones dentro del tórax comúnmente producen tos y dificultad para respirar. Los efectos del linfoma extranodal varían significativamente, según el órgano involucrado.

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