Lhasa Apso: descubre todo sobre esta particular raza

Francisco María García · 29 junio, 2017

Hoy hablamos del Lhasa Apso. Se trata de una raza cuya característica más emblemática es su pelaje largo, abundante y fino. 

De origen tibetano, se tienen noticias de la existencia del Lhasa Apso por lo menos desde el año 800 a.C. Los antiguos monjes los utilizaban en los templos budistas como perros protectores y guardianes. Solían “repartirse” las tareas de vigilancia con el Mástil Tibetano.

Características Generales del Lhasa Apso

Es un perro pequeño, pero no miniatura. Es de cuerpo más largo que alto y patas cortas. Sy barriga permanece bastante cerca del suelo. Su altura está entre 25 y 28 centímetros, mientras que su peso ideal se ubica entre 8 y 9 Kg.

Suele confundirse (incluso, hasta algunos veterinarios caen en este error) con otra raza milenaria cuyo origen también se ubica en el Tíbet: Shih Tzu. Las diferencias entre uno y otro están en que los Lhasa Apso tienen el cráneo más estrecho y sus ojos son menos prominentes. Mientras, sus “paisanos” tienen la caja torácica con forma de barril. También la distancia entre su panza y las patas es más reducida.

Otro de los rasgos llamativos en estos canes, es un prominente flequillo que cae sobre su cara, manteniendo los ojos totalmente ocultos. Sin embargo, los globos oculares están a salvo gracias a sendas pestañas que mantienen los pelos fuera.

Su abundante pelaje tiene una muy importante “razón evolutiva”. Como habitantes del techo del mundo, necesitan protección extra ante las bajas temperaturas y contra la fuerte radiación solar. Esta se genera no solo por la incidencia directa de los rayos del Astro Rey, también por el reflejo que generan las amplias porciones de terrenos recubiertas con nieve blanca y brillante.

La gama de colores de sus pelos abarca: arena, miel, dorado, negro, gris o bicolor (blanco y otro, que suele ser dorado).

Pese a su corta estatura, los Lhasa Apso son perros robustos con músculos bien formados y definidos.

Personalidad del Lhasa Apso

Atrás quedaron los años en que eran perros guardianes. Pero esa información todavía permanece presente en sus genes.

Por su corta estatura, han sido “reasignados” a labores de perros de compañía. Aun así, nunca llegarán a comportarse como perros falderos.

Por otra parte, no solo debido a su estatura reducida, también por su aspecto tierno y hasta cariñoso, suele creerse que es una raza que pudiese llevarse bien con niños pequeños. Pero eso es solo apariencia. Muchos criadores no recomiendan que familias con pequeños adopten a estos canes. Los Lhasa Apso suelen tratar a los pequeños de la casa como una amenaza potencial.

 Un carácter muy marcado

 También hay quienes consideran que se trata de una raza con personalidad difícil. Mientras, sus defensores alegan que suelen ser animales incomprendidos. Más allá de lo anterior, son perros que se adaptan sin mayores inconvenientes a la vida en familia, incluso en pequeños apartamentos.

Se recomienda a los propietarios de cachorros de Lhasa Apso que estimulen desde temprana edad la socialización con otros perros y con personas más allá de su núcleo familiar. Después, en la adultez, suelen ser animales independientes que suelen “pasar” de la interacción social, mostrarse dominantes al extremo con otros caninos o muy desconfiados ante la presencia de extraños.

Es una raza inteligente y testaruda a partes iguales. Aprenden con suma facilidad (sobre todo a través de los refuerzos positivos) a seguir órdenes básicas como responder a las llamadas, sentarse, echarse o quedarse quietos. Sin embargo, muchas veces acatan estos comandos solo cuando quieren, o por lo menos, es la impresión que pareciera buscan trasmitir.

No son perros que demanden demasiada actividad física. Aunque salir a jugar, ir a la playa o acompañar a sus amos a cruzar largas rutas de senderismo es algo que los hace felices.

Salud y Cuidados del Llasa Apso

Su promedio de vida es de 14 años. Suelen ser animales bastante sanos. Su único problema hereditario certificado por veterinarios es la Atrofia Progresiva de la Retina. Es una enfermedad que solo puede ser detectada cuando el animal ha superado la adultez. Paulatinamente lo irá dejando ciego.

Pero el detalle que realmente deben tomar en cuenta quienes deseen hacerse con un ejemplar de esta raza, es que su pelaje requiere muchísima dedicación.

Los criadores afirman que debe cepillarse todos y cada uno de los largos pelos de estos animales. Y no una, sino más de una vez al día para evitar la formación de nudos. Y advierten que se les peine tres veces por día. Con todo ello, todavía es bastante probable que los pelos siempre se enreden.